Las cosas perdidas.

Hace unos días falleció Mario Perniola, el filósofo italiano. A quien le interesa eso hoy; la muerte de un filósofo. Escribió de arte y comunicación y analizó nuestro tiempo con gran agudeza, pero a quién le interesa eso hoy. Sin embargo, en este tiempo en que nos indignamos con tanta frecuencia, él proponía que nos dignásemos. Sería bueno que pensáramos en ello.

En el mismo diario en el que se recogía la necrológica de Perniola, se publicaba una entrevista con José Enrique Serrano, presidente de una comisión del Parlamento que tiene encomendada la tarea de plantear la posible reforma de la Constitución del 78. Conozco, aunque no somos amigos estrictamente, a Serrano desde hace muchos años. Por eso me leí con detenimiento la entrevista. Posiblemente a muchos les pasó desapercibida, pero fue un grato reencuentro con aquello que llamábamos ‘la gestión de la complejidad’. Serrano se empeñaba en mostrar que la reforma posible no ha de ser ni en una dirección ni en otra necesariamente, que no ha de ser total ni parcial, y sobre todo que no ha de ser prejuiciada, en el estricto sentido del término. Tuve la sensación de que hablaba, como Parniola de algo perdido para siempre y que poca gente sabría a qué se refería.

Anoche, me encontraba yo en una reunión de barrio y alguien que se dedica a la política local, a una alusión a que estaban allí porque los ciudadanos los habíamos votado, respondió que no se trataba de política, sino de hacer lo que los ciudadanos y vecinos necesitan.  Así que se ha perdido el sentido de la política, por si no nos habíamos dado cuenta; la gestión de la polis.

Me temo, sin embargo, que se ha perdido todo el rato la misma cosa; la capacidad de actuar con dignidad  y no por indignación.

Haciendo balance

Como todos los finales de año, suelo hacer un repaso de los acontecimientos que me parecen notables. Pero, no tengo claro por qué me he estado resistiendo al balance anual y ya hemos entrado en 2018 sin que me pusiera a ello.

Lo cierto es que en el mundo en general no ocurren más que cosas desagradables. Hemos entrado en una era en la que prevalecen los discursos de fanfarrones peligrosos que, acodados en la barra del bar (de aquellos casinos de pueblo de hace más de cincuenta años o lugares similares), se pasan  el día -eso sí empleando las nuevas tecnologías- en lanzar bravatas y sin sentidos o bien grabando su propia barbarie o el atentado contra los que consideran más débiles que ellos. Un mundo en el que la respuesta a estos hechos es el intento de retorno al antiguo modo de comportamiento, aquel que estaba poblado por personas de ‘orden’. En un caso y en otro, nadie parece defender la libertad razonable y razonada que va acompañada del respeto y no del temor. Ya no se defiende la justicia, sino el statu quo o lo que es peor, el retorno al pasado.

Se nos pasan los días manifestándonos por la carestía, por el paro, por las agresiones a las mujeres, por la falta de promoción de los marginados, por la desatención a los dependientes, por el mal funcionamiento de la sanidad, la escuela, las infraestructuras, las ficciones económicas de presupuestos, pensiones, sueldos y demás. Y ello sin contar con que deberíamos estar manifestándonos por muchas más cosas, como el hecho de que los aparatos de comunicación en el fondo sirven para saber dónde estamos y que hacemos. Hemos perdido privacidad y anonimato, tan necesarios como la sociabilidad y la identidad para llevar una vida equilibrada.

Tanta gente ahogada en los mares camino de un mundo que creen mejor, porque el suyo es peor que el infierno y no por casualidad, sino por la ambición de poder de algunos. Tanta gente que ha perdido su casa, su tierra, su trabajo, su familia, su dignidad y su esperanza, porque estaban en un lugar al que alguien le había echado el ojo, considerándolo solo como un espacio propicio para sus intereses de dominio. Los que se han quedado sin todo ello por la falta de respeto a la Naturaleza que se perdió, cuando el beneficio de unos pocos se convirtió en un dios todo poderoso e irrevocable.

Todo esto ocurre y mucho más de manera que es fácil sentirse abrumado y no saber a dónde acudir con tus pequeñas fuerzas y con tu sentido de la ética. Parece que lo propio sería taparse la cabeza con la manta, escuchar la música que más te gusta, comer tus platos favoritos y leer novelas de intriga.  Si además tienes una buena vida, con una salud conservada con la ayuda de dietas y fármacos, fáciles de soportar, cuando te nace un nuevo nieto que es un niño hermoso y apacible que, para colmo, se parece a ti y a tu padre, cuando tus amigos te aprecian y te lo demuestran, cuando tus hijos están bien y se defienden en la vida no sin dificultades, pero con alegría de vivir, cuando puedes contemplar u oír cosas hermosas que te alegran y caldean el corazón; buenos versos, buenos conciertos y ballets, teatro y pintura, entonces es terrible porque te sientes avergonzado de tanto privilegio y de la desigualdad de la que eres prueba. Posiblemente ese sentimiento de sonrojo es el que te impide hacer un balance del año pasado 2017.

Con frecuencia rezamos por nuestros gobernantes y por los que tienen alguna responsabilidad en la gestión de lo público, que en el fondo es la gestión de muchas vidas privadas, y en esos momentos flaquea la fe, porque Dios parece sordo a nuestras súplicas. Pero contra toda esperanza y con la conciencia clara del silencio de Dios, espero que al final de 2018 pueda hacer un balance del año que empieza con mejores resultados. Significará que sigo viva y que este mundo no es una prisión lóbrega para la mayoría de sus habitantes.

Mucha. Un pintor en el mundo real

He tenido ocasión de ver la exposición de A. Mucha en el Palacio Gaviria. Además de las obras y sus procesos, en esta exposición se aporta mucha información acerca del pensamiento y posiciones del pintor. Dando un repaso a su vida, se puede seguir la evolución de muchos acontecimientos históricos de su época, así como de la evolución del pensamiento en el siglo XIX.

No sólo es un pintor y un ilustrador, sino un hombre comprometido con las circunstancias reales de su entorno. Perteneciente a una pequeña nación absorbida por el Imperio austro-húngaro, se convierte en un nacionalista y en un defensor de la cultura y las señas de identidad de su pueblo y de otros pueblos eslavos. Su obra más impresionante rescata la dignidad de su pueblo. Por otra parte, los adornos florales que aparecen dispersos en su obra de cartelería y en sus grandes cuadros recuerdan constantemente las guirnaldas de flores que sus compatriotas lucen como parte de su atuendo tradicional, opuestas a caprichosas formas del cabello que terminan recordando a la caligrafía de los ‘firmanes’ otomanos. De este modo en su obra se puede comprender de manera simbólica cuáles eran los ejes entre los que se movía el mundo en su momento

Pero además de eso, es un hombre interesado por el ocultismo y la teosofía, tan en boga en su época y eso se refleja también en su pintura. Perteneciente al gran movimiento de la fraternidad universal, llegando a Gran Maestre de una logia masónica;  se instala en el centro de esa forma de pensamiento y conocimiento con grandes intereses en el desarrollo social, técnico y científico que se puede observar entre los grandes intelectuales de todas las naciones del siglo XIX.

Podemos decir, pues que Mucha, no sólo creó un estilo propio en la ilustración y en la pintura y otras artes, en el siglo XIX y comienzos del siglo XX, sino que vivió siempre inmerso en las grandes corrientes intelectuales, sociales y políticas de su época. Se puede decir que era un hombre militante y comprometido.

A esto es a lo que me refería en otras reflexiones que aparecen en este blog. Los grandes artistas e intelectuales no son solo seres especulativos que encerrados en su espacio artístico se aíslan del mundo y permanecen en él ajenos a lo que les rodea, bajo la excusa de que ellos no se dedican a la política o al pensamiento. Si no hay una posición frente al mundo, comprometida y que intenta transformarlo de alguna manera, si no hay una posición comprometida con la ética, no existe la estética o esta es vacía e inane y pasará en el momento en que se acaben los reconocimientos coyunturales, los intereses sociales y mundanos. No será nunca una obra artística imperecedera.

A. Mucha, un gran pintor, con una estética muy particular, reconocible e influyente en otros artistas y en toda una corriente, es sin duda un artista universal e imperecedero, no porque creara una moda, sino porque, acertada o desacertadamente, se comprometió con su mundo real y con las necesidades de los pueblos.

 

Cosas sin importancia. Fiestas de Navidad en Vistalegre

La celebración de la Navidad se ha convertido en un comercio, en el que se da mayor énfasis al mucho comer y al mucho gastar en regalos, a poder ser en esos que salen en los anuncios y en las revistas. Pocos son los espacios que en estas fiestas se dejan a las tradiciones que expresan el sentir de un pueblo o a los actos culturales y las expresiones artísticas que señalan a las inquietudes del alma.

En Vistalegre, bajo el lema Una Navidad de cine, sin embargo se está prestando atención a ello. Pocas son las bombillas de colores, pero en la carpa instalada en el jardín de Juan Alcolea, están teniendo lugar proyecciones de cine con un fin solidario, actuaciones de peñas huertanas, entre ellas la del Zaragüel que es de este barrio, con su excelente coro infantil que es una delicia, coros de voces blancas, cantando villancicos, coros de mayores cantando también villancicos, grupos de adultos cantando por las calles y en los comercios de la zona el Despertá. En fin, una explosión de actividades de participación y de compartir, tal como deben ser unas fiestas de Navidad. Por supuesto que se come, desde luego se regalan cosas, pero lo importante es el sentido de pertenencia, el sentido de fiesta de comunidad. Todos somos pastores que van a Belén a celebrar que se ha cumplido la promesa; la mejor promesa que nadie nos podría hacer: Dios con nosotros.

Un Dios que se hace chiquito, un Dios que nace entre nosotros y toma nuestra carne y nuestra forma de vivir para demostrarnos que somos sus criaturas preferidas, la niña de sus ojos.

Me alegro de vivir en un barrio en el que sus gentes conservan el espíritu de comunidad, en que se colabora y se pone lo mejor de cada uno, se comparte y se conservan las tradiciones con entusiasmo, cariño y dedicación. Felicidades a todos. Pasad una buena Navidad y no olvidéis jamás el verdadero sentido de lo que celebramos. Pero… esto no ha hecho más que empezar.

Noche de cine y palomitas

Se canta en el Despertá

El coro infantil de la Peña el Zaragüel

La comisión de fiestas casi al completo

El alcalde visita el mercadillo de arte promovido por la Escuela de Artes

Concierto de voces blancas

 

Más poesía

A Luis

Mirando tus ojos

 

Miro tus ojos claros y veo

Sin nostalgia los días de la juventud.

Miro tus ojos y conozco qué es la eternidad;

Como un mar en calma me anuncias

La gloria de la vida que no cesa.

Ya sé que envejecemos,

Ya sé que la pasión no nos ciega

Ya sé que los achaques nos acechan,

Pero tu mano cálida en la mía

Y tus ojos claros, incluso si te has ido,

Me llevan a los días de paz,

A los días de trajín y proyectos,

A los de la incertidumbre y las congojas,

A los del amor desbordado

A los de toda una vida, contigo.

 

 

Para José Ángel

Diálogo

 

Me dices:

  • Si no hay dolor no hay versos.

No lo dudo, pero lo niego.

Porque el dolor es la medida del gozo.

Si aquel se va, queda este

Y engolfados en ese nuevo sentimiento,

podemos pasar días y noches

con los ojos muy abiertos

entre la gloria de la alegría

y el temor de que vuelva el sufrimiento.

Ese temblor ¿no merece un verso?

 

Me dices:

  • Aún así, si no hay dolor no hay poema.

Te replico con fervor,

Con el convencimiento del converso,

Lo siento, pero el poema viene de más allá

Y no es lo que busco, sino lo que encuentro.

Ahí está la vida y es a la que miro,

Entre risas o entre lágrimas,

Y la vida es siempre un verso.

 

Para Montse

Del  hogar

 

El gato, efigie cálida de ébano, ronronea

Inmóvil al pie de la cama recién hecha.

Sueña con los días de caza y su inquieto

Perseguir de aves aventureras.

La calma de su respiración me sosiega

Y es símbolo sedoso de la paz de mi alma.

El gato se despereza y la vida se renueva.

Me sigue y me reclama, frotándose con mis piernas.

El gato no es mío, estoy en su casa.

Me deja ir y venir como si me la prestara.

Un arrebato poético

La poesía es a veces contagiosa

A mis amigos poetas

 

Urgencia

 

El  verso urge y se precipita llamando

a una pérdida todavía no vivida.

El poema se lanza raudo hacia

Una pena de amor que no llega.

¿Son esos lamentos fingidos pura letra?

¿Es ese, sin nombre, oficio de poeta?

Esos versos al acecho,

Ese poema que es amenaza de tristeza

¿de verdad son poesía

O son trabajo perdido de profeta?

No será mejor vivir y esperar a que llegue el verso,

No será mejor que el poema se desplome

Cuando la vida incierta se derrumbe.

A qué tantas anticipaciones.

¿Prisa por vivir o prisa por escribir?

 

Tal vez

 

De un cielo limpio hacer tormenta,

De un mar en calma amenazar galerna,

De los amores serenos hacer tristeza

Y pasión perdida.

De la vida en decadencia precipitar la muerte

Y envolverlo todo en el manto de la nostalgia.

Ya me lamento de lo que no ha sido desgracia

Porque el verso alegre, distendido, no es poema;

Porque la vida en paz no es poética.

Para qué entonces dejas

Los días de apacible monotonía,

De rutina casera y tibia.

No. Esos no cuentan.

Para escribir hay que sufrir.

Tal vez.

Santa María de la Arrixaca en Caravaca de la Cruz

El pasado sábado 18 de noviembre se celebró la peregrinación de la Antigua Hermandad de devotos de Santa María de la Arrixaca al Santuario de la Vera Cruz de Caravaca en su año Jubilar, acompañando a la imagen de la Virgen.

Esta peregrinación tenía como doble motivo el de ganar el Jubileo del Año Santo de 2017 y ofrecer una rogativa para que, por la intercesión de la Virgen, llueva y termine esta terrible sequía que amenaza a los cultivos y a la ganadería de la Región de Murcia.

En el Templete, frente a la Iglesia de La Concepción se reunieron los cofrades, acompañando a la imagen de Santa María de la Arrixaca. Por turnos se portó el palio y la imagen de la Virgen por toda la Glorieta, pasando frente al convento de los frailes Carmelitas, para seguir por la calle Rafael Tejeo y luego a la calle Mayor, pasando por delante del antiguo convento de las Carmelitas, hasta llegar a la Parroquia de El Salvador.

Entrando en la Iglesia de la Concepción

La Virgen en el altar mayor

Caminando por La Glorieta

La Virgen pasa por delante de la antigua casa de don Angel Blanc

La Virgen por la calle Mayor pasa delante de la antigua iglesia de la Compañía

La Virgen es recibida por don Francisco a la puerta de la parroquia de El Salvador

La imagen ocupa su lugar de honor en el altar mayor

Entrando a la explanada del Castillo Santuario

Desde la Parroquia de El Salvador en procesión, precedida de la cruz de Caravaca, se asciende al castillo santuario para asistir a la celebración de la solemne eucaristía.

Se inicia la celebración con el incensado de la reliquia de la Cruz

Y de la imagen de Santa María de la Arrixaca

Tras la celebración religiosa y quedar la imagen de la Virgen en el Santuario para veneración de los fieles hasta su despedida y regreso a su capilla en la Parroquia de San Andrés de Murcia, tuvo lugar la recepción del Señor Alcalde de la ciudad, quien como ya ha ocurrido en otras ciudades de la Región, obsequió a la Virgen con la bandera de la ciudad y recibió una réplica de la Virgen como testimonio de parte de la Hermandad.

Tras este acto institucional se celebró una comida de fraternidad con todos los cofrades.

Fue un hermoso día y esperamos que la Virgen escuche nuestras súplicas y nos conceda la benefactora lluvia.

Majos del Miño en acción

Domingo día 19 de noviembre de 2017. Quedamos con nuestros buenos amigos de La  Torre, en el ejercicio de nuestra autoridad como Majos del Miño 2017-2018. Como es natural se trata de quedar a comer – que otra cosa si no se puede hacer-, pero para que no resulte tan descarado se organizó en el marco de una visita cultural a Cartagena.

No contábamos nosotros en nuestra inocencia con que desde el Pilar de la Horadada a Cartagena se perdieran por el camino ¡Señor, qué cruz! Pero así fue, de modo que la excusa cultural se quedó en una escueta visita al Augusteum, sito en la actual calle caballero. La verdad es que es una excavación bien hecha, bien musealizada y aprovechando el espacio para otros usos acordes con el mundo actual. Nos hicieron precio de grupo y estuvo muy bien. El video explicativo es bastante ilustrativo y con una pequeña explicación que me inventé, pero que resultó convincente, la visita fue todo un éxito.

Eso sí, a la hora de comer, nadie se perdió y todos aparecieron como un solo hombre en la Posada Jamaica. Un negocio familiar de tradición que ha sabido adaptarse a los tiempos actuales, pero que siempre ha ofrecido una muy buena cocina, variada y bien confeccionada. Se había acordado un menú de tapas y raciones para compartir que resultó delicioso. Siguiendo el modo antiguo, chicas por un lado, chicos por otro, ocupamos nuestros lugares en la mesa y nos lanzamos con alegría hacia los diversos platos, sin por eso dejar de hablar y reírnos.

Después de comer, aparecieron Joaquín y su mujer y nos hicieron una visita guiada hasta el cerro de El Molinete, desde el que se divisa casi toda la ciudad, el puerto y las fantásticas ruinas del decumano de la ciudad romana. Allí queda mucha tarea que hacer de poner en valor todo ese patrimonio, pero hay que decir que está muy bien lo hecho hasta ahora. Cartagena se está convirtiendo en una verdadera joya con todo lo que contiene y se puede visitar.

Todo el mundo lo pasó bien y según caía el sol, cada cual regresó a su casa, esta vez sin perderse.

Gente antigua

Cuando uno mira el panorama del mundo a grandes rasgos tiene la sensación de estar mirando a algo sucedido hace muchos siglos, incluso milenios. Gente antigua intentando que prevalezca su hegemonía. Arrebatando territorios a otros, echando a la gente de sus lugares, apropiándose de sus haciendas y malbaratando sus vidas como si estas no fueran nada. Una especie de aristocracia trasnochada, sin ideas, apoyada tan solo en la soberbia de su fuerza. Empleando los viejos argumentos de son ruidosos, son sucios o son diferentes.

Si abrimos el foco observamos como las viejas potencias, que en su momento fueron imperios, quieren a toda costa que su voz se oiga más fuerte y más lejos. Si lo cerramos, pequeños imperios, que ya casi nadie recuerda cuando fueron importantes, tratan de abrir sus fronteras y hacerse con un bocado del vecino.

Algunos recurren a las nuevas tecnologías como si estas por sí solas fueran aval de moderrnidad, pero también en su momento fue una innovación la pólvora o las torres de asalto, los ejércitos montados en elefantes o las ballestas. Lanzar cosas lo más lejos posible para confundir y amedrentar al enemigo, a aquel que nosotros mismos en nuestro afán de poder hemos convertido en rival, es exactamente lo mismo que lanzarse cubierto de pinturas de guerra y dando alaridos al combate cuerpo a cuerpo. Cosas viejas, inventadas por gente de todos los tiempos.

Lo único contemporáneo es la falta de vergüenza que no cesa, la iniquidad contra el semejante que solo hace que crecer, el robo y el dolor que se infligen a los demás, la muerte que campa por todos los lugares a sus anchas. Eso sí es de cada día y del presente que no cesa.

Pero los métodos; la mentira, la extorsión, la corrupción, la calumnia eso es más viejo que el Imperio Asirio, más antiguo que las guerras púnicas. No vamos nunca a oponer verdadera justicia y solidaridad a ese viejo mundo obsoleto. No vamos a enfrentarnos a él con imaginación y creatividad, saliendo de los viejos moldes del terror y las falsas acusaciones. Qué hartazgo.