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Pastel de carne

Ingredientes

Carne de pavo picada, huevo, cebolla, patatas, quesito porciones, leche, pasas, piñones, nuez moscada, canela, pimienta, comino y sal. Queso rallado para gratinar

Se mezcla la carne de pavo con el huevo batido, la cebolla picada y las especias y sal. Se añaden las pasas (previamente remojadas en agua templada) y los piñones. Se pasa todo por la sartén hasta que blanquee.

Se cuecen las patatas.Se escurren del agua cuando están tiernas y se añaden dos quesitos y un chorro de leche y la sal que corresponda. Se machaca todo bien para hacer un puré.

Los quesitos pueden ser light para evitar grasas y también se pueden sustituir por mantequilla igualmente light. La leche semidesnatada. Se pone encima de la carne una capa de puré, se rocía con queso de gratinar y al horno.

Se puede preparar previamente y gratinarlo antes de servir

Este plato es plato único.

Las hierbas en la cocina

Una de las cosas que permiten añadir sabor a los platos evitando el exceso de sal son las hierbas y especias.

En casi todos los recetarios de cocina y en los programas de este asunto recomiendan tener plantitas frescas en maceta; así el orégano, la salvia, la albahaca, la hierbabuena, etc. Pero, claro, no es fácil en una casa normal tener un plantío de estas hierbas.

A mí me gustan especialmente el cilantro, la albahaca, el perejil, el apio para usarlos frescos.

Orégano, tomillo, romero, laurel, salvia, etc. se pueden usar tranquilamente secos y no complicarse la vida.

Por si no lo sabíais es bien fácil conservar esas que más me gustan.

Se limpian, se separan las hojas y se guardan en bolsitas de congelar herméticas en el congelador. Siempre están a mano. No tienen el mismo aroma que frescas, pero no lo pierden.

El apio por su parte suele venderse en pencas muy grandes que no se consumen fácilmente, porque tiene un sabor fuerte y no conviene abusar, pero es estupendo para sopas, guisos, pistos y caldos. De manera que si se limpia y se trocea, dejando algunas varas un poco más largas, con sus hojas, se puede usar durante mucho tiempo, tanto cocido como crudo, simplemente, en este caso, dejándolo descongelar.

Olla gitana y salmón a la naranja

Olla gitana

Ingredientes: Judías verdes, judías blancas cocidas, flores de brécol y de coliflor, zanahorias, pera, albahaca y apio, sal y aceite, pimentón dulce.

Con frecuencia se quedan restos de verduras en la nevera, tanto frescas como congeladas y el recurso más sencillo es hacer una crema de verduras, pero si se quiere emplear esos restos, conviene ingeniarse algún otro plato, como este.

Se rehoga la cebolla con el apio y la albahaca, se añaden luego las otras verduras y el pimentón dulce. Cuando tiene todo aspecto de pochado se echa el líquido (caldo de verduras, de ave  o simple agua). Se deja cocer aproximadamente 30 minutos a fuego suave y tapado. Finalmente y con el calor de la placa se echan los trozos de pera y las judías cocidas para que terminen de integrarse en el caldo.

Si se hace de un día para otro está mejor.

Salmón a la naranja

Zumo de naranja, filetes de salmón con su piel y sin espinas, sal, pimienta y aceite

En una sartén se pone la pizca de aceite y el jugo de la naranja, se colocan encima los filetes de salmón con sal y pimienta y con la piel hacia abajo. Se deja que se vaya haciendo lentamente con el fuego bajo.

Cuando están al punto que nos gustan (alguien quizá lo prefiera poco hecho), se sacan a una fuente, se restriega el jugo convertido en una salsa espesa por la grasa que desprende el salmón y se le echa por encima al pescado. Ya está.

El salmón es un pescado que tiene muchas propiedades. Favorece la lucha contra el colesterol. Es una proteína sana que no sobrecarga la labor de los riñones y es sabroso. Tiene múltiples formas de prepararse. esta es bien fácil

Crema de guisantes con jengibre y Conejo guisado

Parece ser que el jengibre posee una serie de virtudes depurativas que van muy bien para el hígado y otros problemas relacionados con el aparato digestivo. Por probar no pasa nada. La verdad es que su sabor un poco picante es muy agradable en su justa medida. Ahora además estas raíces se encuentran  en todos los mercados.

Por otra parte es muy recomendable la carne de conejo que, por supuesto, se puede hacer de mil maneras, entre ellas a la plancha, pero aquí procuramos huir de la parrilla y la plancha y procuramos darle un poquito más de sabor a las cosas, para no caer en el aburrimiento y la desgana.

A los que no somos muy comedores, se nos puede mantener el interés variando la comida y dándole nuevos impulsos, sin recurrir a sofisticaciones excesivas que no tienen cabida en el menú diario de una casa. Por otra parte, no hay cosa más triste y deprimente que aburrirse de comer y si es por causa de achaques es todavía peor y pasaría como en el chiste: ¿Viviré más?. No, pero se le hará más largo. Y no queremos eso.

Crema de guisantes con jengibre

Ingredientes: Guisantes, sin las vainas (pueden ser de lata o congelados, depende de la prisa que se tenga) cebolla picada y una rodajita de jengibre fina por cada plato. Potestativo caldo de verduras o de pollo en lugar de agua. Tostones de pan, mejor al horno que fritos.

Se rehoga la cebolla con el jengibre y cuando está doradita se echan los guisantes. Se les da un par de vueltas y se añade el líquido y la sal. Para hacerlo más ligero es mejor poner solo agua sin más. Se deja cocer hasta que todo esté tierno, se pasa por la batidora y el chino y listo. Se sirve con curruscos de pan (tostado mejor que frito)

 

Conejo guisado

Ingredientes:

Conejo troceado, sacar el hígado, vino blanco, agua o caldo, pimientos rojos y verdes, ajos, tomillo, romero, canela, pimienta negra y sal.

Se pone aceite en la cacerola y se pasa el hígado para sellarlo. Se echa en el vaso de la batidora y se reserva. Se salpimenta el conejo. En la cacerola y con el mismo aceite, se pone a rehogar el ajo con los pimientos troceados pequeñitos (pueden ser congelados). Se añade el conejo para que blanquee. Se pone en el vaso de la batidora un chorrito de vino, tomillo, romero y canela al gusto y se bate hasta que haga un líquido espesito. Se vierte sobre el conejo y se le añade líquido para que apenas lo cubra, una vez que haya reducido un poco el vino. Se comprueba de sal y se deja cocer hasta que la carne esté tierna (30mns suele ser suficiente a fuego medio/bajo). El jugo debe reducirse bastante, si no es así dejadlo 10 mns. más cociendo destapado. Y buen provecho.

La canela es también muy buena para quienes desean darle un punto dulce a cualquier cosa sin usar azúcar, por aquello de la diabetes.

Por eso y por las propiedades del jengibre os recomiendo:
Té de jengibre.

Durante diez minutos se pone a cocer una rama de canela con una rodajita de jengibre por cada taza que se vaya a hacer. Una vez cocido y habiendo tomado un precioso color rojizo se puede guardar varios días en una botella de cristal en la nevera o fuera. Se le puede añadir un chorro de limón y también aclarar con agua. Yo suelo hacer medio litro como os he indicado y luego añadir otro medio para aclarar. Se puede tomar a media mañana o a media tarde como refresco o templado. Es también depurativo del riñón y del hígado. En cualquier caso es agradable de tomar y no hace daño. Ayuda a tomar la cantidad de líquido que se debe ingerir a lo largo del día.

Bimi con queso y pechugas a la naranja

El menú que sigue usa ese pariente del brécol que se ha puesto tan de moda y que, según dicen, tiene un montón de propiedades saludables.

Siguiendo con el recurso de disfrazar un poco los sabores y no caer en las ‘cositas a la plancha’, se propone un menú a base de filetes de pechugas de pollo, precedido de los bimi al vapor con salsita de queso.

Ingredientes para los bimi:

Una bolsa de bimi (2 personas); salsa de queso roquefort preparada (light) y sucedáneo de nata a base de vegetales. Cebolla, sal y aceite

Se cuecen los bimi al vapor o se escaldan en agua hirviendo, se ponen en una fuente. La salsa se prepara en el último momento. En la sartén se pone un poco de aceite, un poco de cebolla pìcada y se añade cuando está dorada la nata. Cuando empieza a cuajar, se echa un buen chorro de salsa de roquefort, se le da unas vueltas para que se mezcle bien y se cubre con ella la verdura.

Ingredientes para las pechugas de pollo

Naranjas, zanahorias, harina, pechugas fileteadas, sal, pimienta, aceite y vino blanco.

Se pone a a sofreír la cebolla picadita y las zanahorias en rodajas (también se pueden usar las baby congeladas), se echan las pechugas salpimentadas para que blanqueen. Luego se echa un poco de harina (integral, recordad) y el chorrito de vino. Sobre ello se vierte el zumo de dos naranjas y se deja que cueza a fuego muy suave para que vaya espesando la salsa. Si se espesara demasiado, se puede añadir o bien caldo de pollo o bien agua.

Una vez hecho, se sacan las pechugas a una fuente de servir y se pasa la salsa que se rocía bien caliente por encima y ¡listo!

Buen provecho.

Macarrones boloñesa

Ingredientes:
Pasta Integral (hay poca variedad, solo macarrones o tallarines, cualquiera de ellos vale para esta receta)

Tomate triturado, cebolla, ajo, orégano, un huevo crudo, queso parmesano o de gratinar, el que se prefiera, sal y pimienta negra.

Muslo de pavo

Se deshuesa el muslo y se pica la carne, quitada la piel. Estas dos acciones las puede llevar a cabo el pollero. La carne picada de pavo se mezcla con el huevo batido, sal, orégano, cebolla picada, ajo picado (optativo en la carne), y pimienta negra. Todo ello al gusto.

Se pone cebolla a rehogar, aquí si conviene el ajo picado, se añade el tomate triturado y el orégano, y se deja que se haga. Cuando se estima que la salsa de tomate está al punto y tras pasar por la sartén la carne aderezada, removiendo para que no se haga una torta, se vierte en la salsa de tomate y se le da un hervor. Se cuece la pasta al dente o un poco más (en España siempre la comemos un poco menos crujiente que en Italia). Se vierte en una fuente de hornear, se añade la salsa de carne y se espolvorea con queso. Se mete en el horno a gratinar.

El resultado es una boloñesa que, salvo un poco por el tacto de la carne, está igual de rica que la de carne de ternera o mezcla y evitamos las carnes rojas. El pavo que sabe a bien poco, está estupendo así disfrazado.

 

Recetas para débiles

Con este título genérico que, en adelante, será el de recetas, simplemente, se inicia una nueva sección en esta página.

Al llegar a ciertas edades, todos, pero en particular las mujeres tenemos tendencia a engordar y esa gordura no se reparte uniformemente por todo el cuerpo. No. Se acumula allí donde más molesta: La tripa. A ello contribuyen los cambios hormonales, la vida más sedentaria o menos activa. Ya se sabe que como el refranero es listo existen múltiples evidencias en él de estos hechos: ‘Elegir entre la cara y el culo’; ‘o te ajamonas o te amojamas’ y muchos más.

Por otra parte, los instintos van perdiendo fuerza y queda como único refugio en el que dejarse llevar el de la gula. Pero no se quema todo lo que se consume y, entonces, sube el colesterol, el azúcar, la tensión; todo, menos las pensiones.

Vas al médico y este te recomienda que te comas las cosas a la plancha, que elimines las carnes rojas, que no comas mucho tomate ni patatas ni bollería ni harinas refinadas y por supuesto que no ingieras alcohol.

Te pasas, para morir más sano que nunca, a las harinas y pastas integrales, a las galletas, helados o bebidas sin azúcares añadidos (es decir con edulcorantes que igual son peores) y a los sucedáneos de la cerveza (0/0) o del tinto de verano (sin azúcar y 0/0). La vida se vuelve más pesada, mas monótona y por ende más triste. Estos años en que ya no tienes grandes obligaciones y responsabilidades y que podrían ser los mejores de tu vida, te los pasas esquivando alimentos que te alegraban el paladar y la existencia y tirándote de cabeza al insípido pavo. Aún así las analíticas siguen casi en donde estaban, a pesar de tanto sufrimiento y tanta pastillita, y empiezas a notar que te entran ganas de tirarlo todo por la ventana y morirte de un atracón, pero al menos contento.

Es terrible empezar a sentir esa tentación, de manera que lo mejor es buscarse la vida y emprenderla con trasformaciones en tus recetas. Eso es lo que vamos a hacer aquí. Ya que no queremos suicidarnos, pero tampoco estar tristes, vamos a modificar algunas recetas habituales y colocarlas en el ámbito de la ortodoxia. Si con ello aliviamos esta tensión a alguien, habremos logrado el objetivo.

Todos sabemos que el primer día de curso y el último a los niños les dan macarrones con tomate o hamburguesas. Bien, pues empecemos con los macarrones boloñesa.

Fin de temporada

Cuando se acaba el verano y quizá por una acumulación de sol en la cabeza, se producen visiones y reacciones curiosas ante hechos cotidianos que tienen lugar al borde del mar. Aquí van algunas de esas situaciones:

I.- Estoy sentada en mi silla, leyendo un libro. Muy cerca, en la orilla del mar, una joven madre excava un hoyo y construye a su alrededor un pequeño muro, que compacta cuidadosamente con manos expertas una y otra vez. La obra avanza lentamente. La niña, para la que sin duda todo aquello está destinado, revolotea alrededor y de vez en cuando se agacha a compactar la arena del muro con movimientos idénticos a los de su madre. Un tiempo después, ambas gritan alborozadas. Han echado varios cubos de agua dentro del hoyo. la niña hace que sus pies chapoteen en aquel pequeño charco, defendido por el murete. Yo siento un impulso irresistible de pisotear el murete y destrozar la obra. Avergonzada por este pensamiento destructor, me levanto y me tiro de cabeza al agua.

II.- Poco a poco empieza a soplar un viento recio del sur. Llevamos ya mucho rato en la playa y decidimos que el viento se está volviendo molesto y que es mejor marcharse. Comienzo a recoger mis cosas; la esterilla, la toalla, mi vestido, el libro que leo y voy colocando cada cosa en su lugar. Mientras, mi marido desmonta la sombrilla. Es de un color amarillo chillón. Mientras hace los gestos habituales, yo le veo elevarse al cielo, llevado por el arrastre de la sombrilla. Parpadeo en el mismo momento en que empezaría a gritar. Mi marido sigue con los pies en tierra, doblando los pliegues de la sombrilla para que entre en su funda.

III.-Estoy en la orilla dejando que las leves olas me acaricien los pies. El agua está fresca, transparente e invita al baño. Una voz conocida perteneciente a una señora que es habitual en esta playa me llega de repente: En septiembre siempre está el agua fría. Hoy está helada. Sin embargo, ella permanece dentro del agua sin apenas moverse por un tiempo no menor a media hora. Yo me voy a dar un paseo al otro extremo de la playa para no estrangularla una vez más.

IV.- Una mamá llega acompañada de un enjambre de chiquillos. Cuento hasta cuatro; tres niños y una niña. Los pequeños , según  sus edades, cogen sus cacharros de playa; cubitos, palas y rastrillos, y se dedican a sus obras de ingeniería. Alguno, un poco más mayor, se pone donde rompen las diminutas olas a saltarlas con gran decisión. Entre tanto, la mamá coloca varias sillas y bolsas, extiende toallas, planta la sombrilla y finalmente se sienta. Saca el teléfono móvil y se enzarza en una conversación tras otra y en contestar mensajes. Con un cierto ritmo levanta la vista del aparato y grita: No os vayáis tan lejos.  Eso es todo.

V.- Un caballero y su pareja que hablan una lengua para mí incomprensible ocupan un lugar cercano sobre la arena. Ponen sus sillitas-tumbona y se dejan caer a tomar el sol. De vez en cuando, como hacemos casi todos, se levantan, se pasean o se bañan. Ella es joven y esbelta. El tiene buena planta y es algo mayor. En una de las ocasiones en que alzo la vista de mi libro, veo como él se levanta, echa una rodilla a tierra, se gira parsimonioso y apoyándose con ambas manos en el reposa brazos de la silla de su mujer se levanta con gran esfuerzo. Luego da un par de pasos titubeantes y rígidos hacia el mar. En ese momento, se da cuenta de que le miro y se detiene. Poco después prosigue su marcha y consigue llegar al agua. Lamento no saber qué lengua habla y no conocerla. Le podría decir: No se preocupe, a mí me pasa lo mismo todas las mañanas en cuanto me levanto de la cama. Los idiomas son muy importantes. Siento que se alza un muro de incomprensión entre nosotros, cuando en el fondo yo me siento totalmente solidaria con su artrosis. Es frustrante.

En el año de Gracia de 2017 (Parte II)

Celebrada la cena tal como se refirió en la Parte I, los asistentes se lanzaron a danzar una melodía que, por gentileza de J.R. representaba muy bien al colectivo ‘Gallinero playuqui’ con que se conoce a este vecindario mundialmente.

En las imágenes se puede observar como un catedrático emérito de Lengua y literatura hebreas de la UCM se desmelena y presenta una actitud poco conveniente a tan conspicuo docente. Pero, estas son cosas que ocurren en verano, con la caló. Normalmente se trata de un señor muy serio para sus cosas y de ello no se debe inferir iguales actitudes en miembros del colectivo de catedráticos de Universidad.

 A la voz de. ¡Cari, vamos a deliberar! Los majos salientes, en actitud un tanto desenfadada y poco conveniente ante las miradas de los asistentes, quienes no dejaron de lanzar sus interjecciones y vítores, se reunieron muchísimo a deliberar y a traición le colocaron la banda a los nuevos majos que instantes antes estaban así de contentos y despistados.

Tras la investidura, se procedió como no podría ser de otro modo (frase que dicen últimamente mucho los políticos, aunque, por otra parte, cualquier cosa puede hacerse de muchos modos diversos, pero esta es una discusión para otro lugar…) a los discursos de ambos nuevos majos. De sus palabras y expresiones se deduce claramente, como no puede ser de otro modo (insisto) la emoción que los embargaba y que además se contagió a los asistentes, que corearon frases, lanzaron vítores y aplaudieron a rabiar, mostrando en cualquier caso un gran interés por las palabras de los oradores, casi mayor que el que les prestaban sus alumnos, cuando aún ejercían la docencia.

Este ambiente, en el que los sentimientos estaban a flor de piel, provocó en algunos de los asistentes actitudes de gran fraternidad, aunque juraban que sólo habían bebido cerveza 0/0.

A continuación se procedió a la toma de algunas imágenes muy originales en las que posaron los miembros del ‘Gallinero’ con los Majos recién nombrados. (No se puede hablar de elección, porque no fue precisamente eso, sino una designación a dedo. Aquí no nos andamos con tonterías de hacer que pase por democrático lo que es meramente impositivo. A ver si empezamos a llamar a las cosas por su nombre) (Perdón, que me he ido por otro lado… es que llevamos una racha…)

Para finalizar se llevó a cabo la tradicional fotografía de familia. Por una caída involuntaria, se produjo un escorzo violento, digno del mejor Barroco, que le dio a la imagen una cierta originalidad como se puede apreciar.

Una vez concluidos los actos protocolarios, dos manos inocentes convocaron a la lluvia y se armó… Aunque siempre hay quien tiene a mano un paraguas. Por otra parte el que alguien aparezca en un balcón, acodado en la barandilla con aire inocente no debe llamar a engaño al buen observador que verá a los pies un precioso barreño azul celeste.

Así, un poco pasada por agua, acabó la velada. pero todos parecían contentos y felices y no se produjeron daños mayores que camisetas empapadas.

Por fin, los agradecimientos: A los miembros del ‘Gallinero’ en su conjunto por confiarnos la honorable tarea de representarlos en toda clase de actos. Procuraremos hacerlo con dignidad. A Manolo que, mientras yo estaba distraída hablando con su señora, la Teo, nos trajo sendos montaditos con su tomate y todo. Estos son los detalles que hacen que una no pierda la fe en la Humanidad. A Isabel que hizo unas rosquillas aptas para celíacos, diabéticos, intolerantes a la lactosa y otros intolerantes, sin que por ello, milagrosamente, dejaran de saber como las de la abuela. A los autores de las imágenes, Mario y J.R. sin cuya colaboración no hubiera sido posible esta crónica o, al menos, habría quedado más deslucida.

Pedir disculpas a los posibles afectados; como Cristina y Jose que no aparecen más que de refilón. También están desparecidos Teo y Manolo y bien que lo siento, porque siempre he sido de estómago agradecido. El chino ‘malaleche’ de mi ordenador los ha suprimido, quién sabe por qué y no encuentro su foto por parte alguna.

Y esto es todo, si alguna falta hemos cometido, sabed disculparla.

Feliz fin de verano a todos y buen otoño.

En el año de Gracia de 2017 (Parte I)

Introducción:

Este artículo, dada la importancia de su contenido, merece ser dividido en dos partes, al menos, para que ninguno de los grandes acontecimientos vividos en la noche del ocho de septiembre de este año del Señor de 2017 quede sin reseñar con toda la hondura que se merece.

En este año de Gracia, por fin, hemos alcanzado el honor de ser los Majos del Miño. Ha costado lo suyo y sobre todo mucha paciencia. Los procedimientos de elección no son exactamente democráticos, sino más bien dediles y tienen en cuenta la antigüedad y el capricho de los Majos salientes. Los méritos de nada valen, aunque no deja de sorprender la capacidad de algunos para prometer cosas, antes de la elección.

Nuestra elección, por otra parte justa ya que somos los últimos llegados a la comunidad electoral, hay que decir que no ha ido precedida de sobornos y falsas promesas. Incluso ha quedado bastante claro que no pensamos hacer nada de provecho por el conjunto de los ciudadanos que integran esta comunidad. Cada cual que se apañe, como así ha venido siendo. Ante todo se han de preservar las tradiciones.

De cualquier forma, sea justo o no el procedimiento o el resultado, porque eso ya vemos que no importa a nivel general y mucho menos ha de ser relevante a nivel tan local, lo cierto es que la velada contó con una serie de procesos a cual más importante, que se cumplieron con gran dedicación y participación de todos los presentes.

Hay que señalar como interesante la circunstancia de que el resto de vecinos, incluso aquellos que vienen a pasar el fin de semana, tuvieron la delicadeza de no personarse el viernes por la noche y sólo asomaron tímidamente el sábado a mediodía, cuando ya no quedaba ni rastro de los desmanes (¡uy, se me ha escapado!) de la noche anterior. He querido decir restos de la convocatoria. Es posible que la ausencia de personas de orden facilitara el desarrollo de los acontecimientos tal y como a continuación se detallan e ilustran gráficamente.

Convocados pertinentemente, utilizando el medio del boca a oído y también las últimas tecnologías, y hechos los preparativos de adquisición de condumio, a saber; pan, carnes diversas, tomates y bebidas, además de los sabrosos productos de Martínez (patatas, aceitunas y cascaruja) a quien Dios dé larga vida y prosperidad, los encargados de mantener el fuego vivo prepararon las planchas de hierro (elaboradas en la competente empresa de Mariano) sobre los fuegos de butano. Se hizo acopio de las bombonas convenientes, tras proteger las baldosas del patio de las salpicaduras.

Las carnes aportadas en forma de pinchos morunos, brochetas de pollo, hamburguesas, lomitos, chorizos y morcillas, amén de panceta (perdón, bacon, que es más adecuado) fueron cayendo sobre las planchas ardientes, tostándose convenientemente y derramando su estimulante olor por todos los rincones. El aspecto de todo ello quedó como sigue: Se poblaron las mesas de condumio y comensales. Manos iban y venían, llevando ya botellines, ya vasos de plástico, ya viandas a la boca de cada cual en un trajín incesante que no impedía, aunque digan lo que dicen las normas de urbanidad, que se hablara a gritos, se contaran chistes o se alabara la labor de quienes sudorosos atendían el fuego.

Para rebajar la intensidad de las grasas, también estuvo presente el humilde tomate. ¡Qué hubiera sido de la cultura mediterránea, si no se llega a descubrir América! Por eso, en este punto, estimo conveniente y agradecido lanzar tres ¡hurras! por Don Cristóbal Colón.

Entre los que manejaban el fuego es justo destacar la figura grácil de Isabel que conociendo la importancia nacional e internacional del evento debería haberse procurado un mandil más a la moda, aunque este puede que pase, por el efecto vintage. Es sin embargo de ley decir que no afeaba su natural donosura y elegancia.

Continuará…