Archivo por días: 12 noviembre, 2013

Mi amiga Maite

Plaza de Sto. Domingo
Plaza de Sto. Domingo
Nave lateral de la Catedral
Nave lateral de la Catedral
Palacio arzobispal y Ayuntamiento de Moneo.
Palacio arzobispal y Ayuntamiento de Moneo.
Torre de la catedral
Torre de la catedral
Vista de la calle Platería y la Iglesia de Jesuitas
Vista de la calle Platería y la Iglesia de Jesuitas
Trascoro y órgano
Trascoro y órgano
Fachada gótica de la Catedral
Fachada gótica de la Catedral
Fachada barroca de la Catedral
Fachada barroca de la Catedral
El antiguo emplazamiento del Palacio de Ibn Mardanis y actual convento de las Claras
El antiguo emplazamiento del Palacio de Ibn Mardanis y actual convento de las Claras
Capilla de Junterones
Capilla de Junterones
Capilla de los Vélez
Capilla de los Vélez
Altar mayor de la Catedral
Altar mayor de la Catedral
Paseo de Alfonso X
Paseo de Alfonso X

Mi amiga Maite vino a visitarnos. Ha sido una breve visita, pero la he disfrutado mucho. Maite es de esas personas poco comunes que posee una serie de dones maravillosos y que los lleva como el que no quiere la cosa; sin darles importancia.

No sólo ha sido y sigue siendo una gran profesional que, desde su puesto en la universidad, ha formado a muchas generaciones de arqueólogos, sino que además canta estupendamente, lo que me produce una infinita envidia, y, por si fuera poco, es una excelente pintora y dibujante. Me honro de tener en mi casa una vista de Jerusalem pintada por ella.  Hay algunas otras cosas de su vida que parecen menores, pero son de gran importancia: Ha sido una esposa excelente, una madre estupenda y ahora es una abuela superior. Todo ello significa que ella se ha pintado su casa, ha llevado las cuentas, ha guisado todos los días, cuenta cuentos y chistes, enseña a dibujar, se busca el modo de apoyar a sus hijos, sin que se note. En fin, es una mujer atractiva y con encanto y es capaz de mirar a la vida desde un ángulo muy personal y enriquecedor.

Nos conocemos desde hace casi cuarenta años y jamás hemos discutido, nunca nos hemos peleado, siempre nos hemos acompañado y ella ha estado presente, como sin hacerse notar, en momentos difíciles de mi vida. Yo sé que quiere más a mi marido que a mí y tiene sus razones, pues él ha sido no sólo su compañero de departamento, sino que fue su alumno y la acompañó también en tareas dolorosas, pero gratificantes. Sin embargo, como el cariño no se puede pesar ni medir, yo sé que el que siente por mí y al que correspondo, no es un reflejo o una extensión de aquel.

Así que mi Maite vino a vernos. Pasamos tres días estupendos. Le hicimos de cicerone y aprovechamos para detenernos en lugares que ya conocíamos y para descubrir otros. Fuimos a los Molinos del Rio que es un lugar digno de verse por lo que allí se conserva de los antiguos molinos y porque se pueden contemplar hermosas exposiciones temporales. Callejeamos e hicimos un alto en la catedral y aprovecho para poner algunas de las fotos que allí hice. Cenamos en la calle en una esquina junto a la torre de la catedral y también visitamos nuestra playa, donde comimos al sol un caldero excelente, pues hacía un día como de verano.

Fuimos a ver un ballet, Don Quijote, que yo nunca había visto completo y me encantó, en ese precioso espacio que es el Teatro Romea. De manera que  fueron tres días bien aprovechados. No cabe duda.

Me alegro de que se animara a visitarnos y espero que vuelva, porque aún queda mucho por ver y mucho de lo que charlar.

El antiguo emplazamiento del Palacio de Ibn Mardanis y actual convento de las Claras
El antiguo emplazamiento del Palacio de Ibn Mardanis y actual convento de las Claras