Archivo por meses: enero 2014

La Virgen de la Arrixaca: Una imagen viajera

La Virgen de la Arrixaca, Patrona del Reino de Murcia, es una advocación de María que se representa, como puede verse, sedente, en majestad y con el Niño sobre las rodillas. Esta imagen de estilo bizantino y gran antigüedad, pues se remonta al siglo XIII, toma su nombre del arrabal de Murcia en donde se hallaba su santuario. Es posible que ya estuviera allí en tiempos de la presencia musulmana, sirviendo de acogida a mercaderes italianos que negociaban con la seda murciana.

Otra versión la sitúa sobre el arzón de la cabalgadura del Infante D. Alfonso, luego Alfonso X el Sabio, que conquistó estas tierras para la corona de Castilla. El futuro monarca, muy devoto de la Virgen, a esta advocación le dedicó una de sus famosas Cantigas, la dejó en la ciudad, atribuyendo el mérito de su empresa a la ayuda de la Virgen y designándola como protectora del Reino de Murcia.

Sea como fuere, esta imagen, que viajaba con el rey o bien acogía a viajeros que venían a la ciudad, cumple hoy, gracias al entusiasmo de los miembros de su Cofradía y de la acogida de los fieles de las distintas ciudades y pueblos, su antigua pasión viajera. A lo largo del año se traslada a distintos lugares a visitar a sus hijos.

Como ‘extranjera’ en esta región y por lazos familiares vinculada a esta Cofradía, me cumplió el pasado fin de semana el honor de acompañarla, al menos un día, en su visita a Jumilla.

Este acompañamiento nos permitió disfrutar de un maravilloso domingo de sol, el día 26 de enero, participar en una eucaristía en la iglesia del Salvador, con su hermoso trampantojo del altar mayor, compartiendo la oración con los pequeños catecúmenos de la parroquia que con entusiasmo cantaron, rezaron y se empaparon de la historia de la Virgen. Luego, acompañaron a la Virgen, agitando sus banderitas, en su paseo por la ciudad, camino del bello templo de Santiago, cuyo retablo barroco es digno de verse.

Finalizada la ceremonia religiosa, aprovechamos para dar una vuelta por el pueblo y sus alrededores, contemplando las hermosas casas del siglo XIX con sus enrejados primorosos; el castillo que aún vigila el paso del puerto; el convento de Santa Ana y su hermosa pinada sobre agrestes cerros.

Tras la visita turística, por azar topamos con el Restaurante Loreto, donde probamos un menú estrecho y largo que fue una delicia y gozamos del marco de esa hermosa casa rehabilitada con gusto y que ofrece una cocina y unos caldos (como no podría ser de otro modo) inmejorables. Allí entre pequeños aparadores y vitrinas de época, relucientes arañas de cristal que cuelgan de primorosos rosetones de escayola policromada y paredes de tonos cálidos, además de disfrutar con el paladar, gozamos con las sugerentes pinturas de Esteban Martínez.

Un día completo en honor de la Virgen visitadora, que nos dio la oportunidad de compartir la devoción con los jumillanos y disfrutar de su ciudad.

virgen1.def

Iglesia de El Salvador
Iglesia de El Salvador
Altar Mayor de El Salvador
Altar Mayor de El Salvador
La Virgen
La Virgen
Los catecúmenos
Los catecúmenos
Se forma la procesión
Se forma la procesión
La Virgen en andas
La Virgen en andas
Iglesia de Santiago
Iglesia de Santiago
Entrando en la iglesia de Santiago
Entrando en la iglesia de Santiago
Altar mayor de Santiago
Altar mayor de Santiago
El Hermano Mayor proclama la despedida a la Virgen
El Hermano Mayor proclama la despedida a la Virgen
Un cofrade lee el acta de cierre
Un cofrade lee el acta de cierre
Plaza del Ayuntamiento
Plaza del Ayuntamiento
Museo de la Semana Santa de Jumilla
Museo de la Semana Santa de Jumilla
Uno de los comedores del restaurante Loreto. Se aprecian las pinturas de Esteban Martínez
Uno de los comedores del restaurante Loreto. Se aprecian las pinturas de Esteban Martínez

 

2013

¿Alguien ha caído en la cuenta de que este fin de año 2013 no nos han frito con la lista de acontecimientos ocurridos en el año que terminaba?

            Es curioso, pero en ningún periódico, telediario o programa, salvo en los del corazón –y en estos de forma muy somera- nos han recordado qué sucedió en 2013. Es más, han comenzado a recordarnos que hace un siglo, en 1914, el año en que nació mi padre, se inició la llamada Gran Guerra. La primera de las grandes guerras del siglo XX que hizo cambiar el mapa de Europa y las posiciones de las naciones de todo el mundo.

            Como suelo ser mal pensada y acierto, se me ocurre que si no nos recuerdan la sarta de corrupciones, robos, mentiras, desfalcos, estafas y otras cuestiones relacionadas con el mandamiento ‘no robarás’, ni tampoco las distintas variedades de asaltos, violencias, extorsiones, abusos, palizas, guerras que se refieren al mandato ‘no matarás’, así como no se mencionan las mentiras, los fingimientos, el cinismo, la desfachatez, que tienen que ver con ‘no levantarás falsos testimonios ni mentirás’, no es porque los hayan olvidado o se hayan disuelto en la nada, pues sus secuelas siguen ahí en forma de hambre, miseria y pérdidas de todo tipo, desde el trabajo digno a la vivienda, la salud o la tierra de uno. Cuántos muertos en Siria o Congo, cuántos ahogados en el mar tratando de alcanzar una orilla mejor, cuántos sufriendo frío y hambre, cuántas mujeres maltratadas, cuántos niños desnutridos o explotados, cuántos ancianos abandonados y enfermos.

No. Todas estas consecuencias de las contravenciones de los mandamientos no han desaparecido por arte de magia, ni tampoco se han resuelto, sino que los poderosos han optado por amenazarnos con el recuerdo de una gran guerra, para que – como dicen en mi pueblo- nos tentemos la ropa, antes de lanzarnos a protestar, no vaya a ser que tengamos otra gran guerra en este 14.

Sin embargo, el año 2013 ha sido el año de la gran guerra que se intenta esconder debajo de la capa de una ‘simple’ crisis económica. Se ha jugado en ese año con la vida de miles de personas, con su trabajo, con su salario, con su dignidad. Se le han cambiado las condiciones de vida y no sólo en lo material, también en todo aquello que es simbólico. Como en la guerra del 14 (1914), se ha acabado con una clase social; entonces con la aristocracia, ahora con la clase media. Pero si la aristocracia estaba desgastada y marchita en muchos aspectos, la clase media es aún y lo seguirá siendo, el pilar sobre el que se sostienen las naciones; ella es la clase que trabaja y que consume.            Como en el 14 (1914) ha cambiado el peso de la hegemonía de las naciones y han pagado un alto precio aquellos que ya entonces eran objeto de codicia (Oriente Medio). Todos se frotan ahora las manos y miran con ilusión este nuevo 14, porque han frenado a China, porque han equilibrado el valor del $ con el del €, porque USA va por delante de la UE en la recuperación económica, porque Rusia ha conseguido incluso una cierta victoria moral (¿).

Queridos amigos, el balance de 2013 no quiere ser recordado porque las guerras son dolorosas, frustran a los jóvenes porque o bien mueren o bien se quedan atascados en su desarrollo y formación, porque habría que compensar a quienes todo lo han perdido, porque habría que reponer la justicia. Porque hacen que algunos se hagan ricos y la mayoría sea más pobre, agrandando la brecha entre unos y otros.

Como en los alegres 20 (foxtrot y charleston) se nos obsequia con ‘pan y circo’. Las costumbres se vuelven ligeras, los valores desaparecen y cada cual va a lo suyo. Pero, ¡cuidado! renacen los nacionalismos, renace la xenofobia, renacen los fascismos, renace el matonismo y la sociedad se arma a sí misma porque no confía en las instituciones. Todos quieren tomarse la justicia por su mano. No sea que empecemos a vivir unos años de falsa alegría y recuperación para emprenderla otra vez como en 1939 (Segunda Guerra). Eso nos llevaría a tener que revivir exterminios aún mayores y nos obligaría a rescatar en su momento al movimiento hippy. Sería un siglo perdido del todo. Pero no el XX, sino el XXI.

Si piensan que soy tremendista en mis análisis –están en su derecho- sin embargo, la literatura y las artes son un buen indicador de por dónde anda el mundo: Me escama mucho tanta ‘ciencia ficción’ y tanta ‘novela histórica’, tanto rescate de las artesanías y el folklore. Esas fueron las grandes triunfadoras antes de la gran Guerra del 14.

En algo tienen razón, 2013 es un año para olvidar. Sin embargo, en la caja de Pandora quedó un leve pajarillo azul que voló; la esperanza. A mí me ha nacido Álvaro. El es mi pajarillo azul de la esperanza y la confianza en el futuro.

Estado de conciencia

Cuando quienes rigen un estado sustituyen la conciencia ciudadana por su propia conciencia, por muy ‘moral’ que esta sea, infantilizan a los habitantes de ese país, traicionan la democracia y convierten al estado en un ‘estado de conciencia’.

Quien sustituye a la conciencia ajena y se apropia de ella debe, necesariamente, hacerlo en todos los  terrenos, de modo que ya no puede exigir a sus conciudadanos que se hagan responsables de nada. Más bien deberá comportarse con ellos de manera paternalista y providente, pues para ello los ha convertido en menores de edad.

Dios hizo libre al hombre. Para que ejerciera su libertad, lo dotó de conciencia. Nadie tiene derecho a sustituir la conciencia del hombre. No hay razón moral ni de orden que permita a nadie, y menos al gobierno de un estado, apropiarse de algo que es inherente al ser humano y que ni Dios le niega.

¿Qué clase de prepotencia, casi ‘divina’, es la que ha aconsejado a nuestros gobernantes que se adueñaran de nuestras conciencias y decidieran lo que es bueno o malo?

Dios nos dio la libertad, dotándonos de conciencia, y, ante nuestras transgresiones, se mostró y se muestra misericordioso.  De ahí que quien se adueña de la conciencia de los demás deje de ser, de manera casi automática, misericordioso y se convierte en un ‘dios’ al que le falta por supuesto el carácter humano, pero también y sobre todo misericordia.

Si se llevara hasta el extremo lo que muchos defienden como derecho a la vida, no se podría defender ninguna clase de violencia como la pena de muerte, las guerras y la opresión.  Por eso es tan falaz la defensa del no nacido y demuestra muy poca misericordia hacia quienes haciendo uso de su libertad cometen el error de anular un proyecto de vida humana. Pero nadie es ni puede ser el dueño de las conciencias.

Los moralistas de verdad eran unos maestros de la casuística y no eran capaces de hacer tabla rasa de todo, decidiendo sin matices qué es bueno y qué es malo. Los supuestos moralistas que han redactado esa ley del aborto no son sino unos imitadores mediocres de quienes defienden la moral y la ética.

Así pues, no vivimos en un estado de derecho, sino en un estado de conciencia y ese camino es sumamente peligroso.