Archivo por meses: abril 2014

Semana Santa de Murcia

Todo el mundo conoce los Salzillos de la Semana Santa murciana y no cabe la menor duda de que son el santo y seña de esta ciudad en cuanto a imaginería se refiere. Así mismo, sus imágenes sirven para promocionar las hermosuras de esta ciudad junto con la frase ‘una ciudad con ángel’ y el bellísimo ángel  de Salzillo.

Sin embargo, no sólo en el pasado, como es el caso de Nicolás de Bussy y Mignan, autor de un San Pedro en el paso de la Negación, de 1699; o la Dolorosa de Roque López de 1787, sino en tiempos más cercanos, lucen imagineros como Sánchez Lozano, Juan González Moreno, José Hernández Navarro o el más reciente Ramón Cuenca, autores de hermosísimas imágenes que pueblan la devoción popular de Murcia.

Muchos de ellos desfilan en los pasos que saca la Real, muy ilustre, venerable y antiquísima archicofradía de la preciosísima sangre de Nuestro Señor Jesucristo, más conocida por ‘los coloraos’, en referencia al color de sus túnicas de penitentes.

En todas las cofradías, los estantes, es decir aquellos que soportan las andas de los pasos, llevan las túnicas arremangadas, mostrando unas hermosas enaguas blancas de batista bordada y las preciosas medias caladas y decoradas que se rematan en las esparteñas propias de los huertanos. Por encima del cinto aparecen los penitentes como gordos inflados, pues llevan toda clase de caramelos y golosinas, amén de bollos dulces, que han sustituido, en los últimos años, a los huevos duros, los bollitos de pan y las habas tiernas de antaño.

No dejan de ser, salvo excepciones notables, como las de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, mucho más ordenada y silente, desfiles procesionales con cierta bulla, ya que los penitentes hablan entre sí y con sus familiares y amigos, que están al borde de la calzada contemplando su paso, y a los que obsequian con lo que se sacan de la faltriquera repleta de dulces.  Pero todos los desfiles deslumbran con sus bellísimas imágenes salidas de la mano de los imagineros arriba citados y casi todas ellas de abrumadora antigüedad, en perfecto estado de conservación. Así mismo tronos y fanales son de lo más hermosos y por eso os acompañamos unas cuantas imágenes, en las que se aprecia esa belleza y también el inmenso esfuerzo de los portadores, ya que en algunos casos, como el Lavatorio de pies, el número de figuras y de adornos y detalles es impresionante.

El tiempo, templado y sereno, más la presencia de nuestros hijos y nieto, nos ha permitido con creces disfrutar de esta Semana Santa y añadirle un encanto especial.

A punto de marchar a Centroamérica, no quiero dejaros sin este recuerdo.web12 web1 web2 web3 web4 web5 web6 web7 web8 web9 web11

 

Batiburrillo de desconexiones

Aparece una noticia en el periódico; en Francia se va a prohibir que los empleados ejecutivos de las empresas estén conectados a internet o en sus teléfonos móviles por las noches. Deben, pues, desconectarse durante al menos 11 horas al día. Estupendo. Por fin, exclamo en el colmo de la ingenuidad. Claro que haciendo uso del retraso con el que reacciono a determinados estímulos, al poco me doy cuenta de que eso significa estar conectado -luego, localizable- durante 13 horas al día. Maravilloso, ¿dónde quedaron las 40 horas semanales de trabajo?, ¿dónde la lucha por las 35 horas?

Claro es que se trata de ejecutivos, deben por tanto cobrar un buen sueldo, así que pueden estar conectados esas 13 horas sin desfallecer, ya se les han concedido 11 horas. Pero ¿y si pierden (para su empresa) un negocio de millones precisamente a las 12 de la noche, por estar desconectados, sin ninguna consideración a las posibles demandas del potencial cliente? La verdad es que la decisión de las autoridades, o de quien sea que ha tomado tan difícil inciativa, es muy encomiable, se arriesgan a perder mucho dinero.

En fin, es una difícil situación, pero se ha tomado una buena decisión para proteger el descanso de los ejecutivos y su intimidad.

Con un  poco más de retraso -ya digo que soy lenta de reacción- me pregunto si los llamados emprendedores o autónomos (es decir los de ‘apáñate como puedas’ ) podrán permitirse desconectar sus aparatos (me refiero a los de internet y telefonía) durante tantas horas al día y dejarlo sólo en 13h hábiles.

La experiencia me dice que no, porque conozco de cerca, de muy cerca, a autónomos y emprendedores que no tienen más remedio que estar localizables las veinticuatro horas al día, más que nada por si les llaman para pagarles, mediante un pagaré (al 7% de interés bancario) que podrán cobrar en seis meses, aunque firmaron un contrato por tres meses de máximo, pero que las grandes empresas se los pasan por allí mismo. El emprendedor, o autónomo, tiene que desplazarse corriendo al banco, pagar el 7 % y con ese ‘adelanto’ poder pagar su IVA, su cotización a la SS y otras zarandajas, además de a los proveedores, con los que ha firmado que les pagará a 90 días, esta vez de verdad, porque si no lo hace se arriesga a no recibir el suministro correspondiente o que le pongan una denuncia. Si le queda algo para el alquiler de su casa, para el colegio de los niños, para comer o para invitar a su mujer/marido en su santo a una caña, ya se puede dar con un canto en los dientes.

Mientras los ejecutivos descansan al menos 11 h al día, los autónomos no pegan ojo,  los de los sindicatos van de nazarenos con el caperuzo bien puesto en las procesiones de Semana Santa y la Administración no se ocupa de vigilar que se cumplan sus normas, alguien está muy satisfecho de haber logrado una mejora social tan importante al menos para un sector de la producción y el trabajo.

No cabe duda de que ya no hay por qué hablar de ‘lucha de clases’ . Sólo hay dos: La de los explotadores y la de los explotados. Antes había una intermedia (clase media) la de los resignados y productivos. La primera de estas dos clases es el 2% de la población mundial (no sólo en los países subdesarrollados) y el resto, nosotros.