Archivo por días: 10 septiembre, 2014

Serie Siciliana 3. Los griegos

El templo dórico inacabado de Segesta
El templo dórico inacabado de Segesta

Los griegos tomaron la isla de Sicilia como uno más de los territorios de su expansión. No sólo en los tiempos modernos hay pueblos que se ven abocados a emigrar, a establecerse en otros lugares y a buscarse la vida en espacios que procuran se parezcan lo más posible a sus lugares de origen. En l antigüedad este era un fenómeno corriente. Por el empuje de otros pueblos, por el crecimiento demográfico, por cataclismos, por simple afán de aventuras o buenamente porque uno no era capaz de erigirse en jefe en su tierra, uno se tiraba al mar o cruzaba desiertos, llevando consigo a su familia, sus bienes o sus ansias de mejorar y, con todo ello, se llevaba su cultura.

Allá donde llegaban esos emigrados, en este caso los griegos en Sicilia, se pusieron a construir ciudades y en ellas sin dudarlo grandes templos a sus propios dioses; unos los concluyeron, otros los dejaron a medias y otros, quienes los siguieron, los convirtieron en iglesias y gracias a eso se conservaron incluso con sus paredes interiores. Otros, recuperada la paganidad a fuerza de Ilustración, les devolvieron su carácter pagano para que siguieran siendo admirados por siglos.

Los griegos que no hallaron piedras duras, ni mármoles, se conformaron con una dorada arenisca que cubrieron de estuco blanco para que pareciera más noble e impresionara a los nativos. Sobre ese color marmóreo fingido, debieron añadir sus azules, sus rojos y verdes y desde luego dejaron bocquiabiertos no sólo a sus coetáneos autóctonos sino que provocaron a otros, piratas o simplemente nuevos inmigrantes, a que saquearan las piedras, convencidos de que aquel esplendor debía valer mucho.

Pero no siempre arribaron foráneos que se dedicaban a llevarse lo que encontraban o darle un nuevo uso, más acorde con sus modernidades respectivas, sino que también llegó algún extranjero, como Alexander Hardcastle, rico muy rico, que decidió construirse una villa en Agrigento, para con su propio dinero restaurar lo que quedaba de todo aquel esplendor del pasado. Lástima de que a aquel gran hombre le pillara el hundimiento de la Bolsa de 1929. Pero aún así creó conciencia y el sitio sigue siendo restaurado y mantenido.

En un paisaje de suaves colinas, de olivos, almendros y chumberas que se derraman hacia el azul del mar, están Selinunte, con su templo inacabado y solitario, Segesta, con sus múltiples templos en proceso de restauración y Agrigento, con su playa llena de sombrillas y sus atlantes de piedra, ahora echando la siesta, después de que un terremoto los dejara sin el oficio de sostener un impresionante templo.

Quedan restos en medio de esas piedras del siglo V a.C. de los que pisaron por allá antes y después, fenicios, romanos, bizantinos y otros, como los Borbones que ilustrados decidieron desacralizar alguna de las iglesias en que se habían convertido los templos dóricos.

Sin embargo, en Siracusa, ciudad asombrosa en sí misma y que merecerá capítulo propio, todavía vemos que en una de sus iglesias, la catedral dedicada a Sta. Lucía, aún se conserva en medio de altares e incensarios la huella del viejo templo griego.

A cada paso, Sicilia se muestra más y más como de una belleza apabullante, cargada de historia y del paso de distintos pueblos. ¡Qué diferente la llegada de los inmigrantes de hoy a sus costas o a las de sus islas como la tristemente célebre Lampedusa! Hemos perdido bastante del espíritu de acogida que enriquece a los que llegan y a los que ya están, dejando rastro de su gloria por siglos.


 

 

La playa desde las ruinas de Selinunte
La playa desde las ruinas de Selinunte
Selinunte
Selinunte
Se atisba el mar desde las columnas de Selinunte
Se atisba el mar desde las columnas de Selinunte
Otro de los magníficos templos de Selinunte
Otro de los magníficos templos de Selinunte
Aquí la chumbera con templo
Aquí la chumbera con templo
La muralla de Agrigento, horadada para convertirla en sepulcro bizantino, luego saqueado por piratas. Cada uno a lo suyo.
La muralla de Agrigento, horadada para convertirla en sepulcro bizantino, luego saqueado por piratas. Cada uno a lo suyo.
Templo mayor en Agrigento
Templo mayor en Agrigento
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La villa de Alexander Hardscastle en Agrigento
El atlante del Templo de Zeus
El atlante del Templo de Zeus
La ciudad nueva en un cerro frontero
La ciudad nueva en un cerro frontero
Templo griego de Siracusa, hoy Catedral de Sta Lucía
Templo griego de Siracusa, hoy Catedral de Sta Lucía
Las paredes de la iglesia han preservado las columnas dóricas que siguen soportando el edificio, del mismo modo que la antigua cella marca la división en naves
Las paredes de la iglesia han preservado las columnas dóricas que siguen soportando el edificio, del mismo modo que la antigua cella marca la división en naves
La fachada barroca enmascara al templo griego en Siracusa
La fachada barroca enmascara al templo griego en Siracusa
Las columnas dóricas se movieron en un terremoto, pero ahí siguen
Las columnas dóricas se movieron en un terremoto, pero ahí siguen