Archivo por días: 29 septiembre, 2014

Escultura pública en Murcia II

A muchos rincones de la ciudad se asoman piezas escultóricas de diverso mérito y que han recibido más o menos la aprobación o la crítica de los habitantes de Murcia. Algunos de los debates han sido y siguen siendo agrios, mientras que otros van pasando al olvido o ni siquiera se plantean.

Las esculturas, sobre todo aquellas que están sobre altos pedestales o las que, siguiendo una moda propia de finales del siglo XIX y comienzos del XX, rematan edificios, se confunden con el paisaje urbano general y los peatones ya no reparan en ellas. No obstante, hay días que por sus especiales características, nos las muestran de forma diferente.

¿Quién podría decirnos que encontraríamos a la controvertida Dama de Murcia reflejada sobre el suelo mojado por la lluvia?

Manolo Valdés (Valencia 1942)
Manolo Valdés (Valencia 1942)

Mirando de través, nos encontramos en la Plaza de Santa Catalina a la Inmaculada, compartiendo el aire con el joven Ganimedes que cabalga a lomos del águila -el astuto Zeus- emblema bien pagano y conocido de la extinta compañía La Unión y el Fénix que fue sembrando de este grupo escultórico todos sus edificios, consiguiendo que, en mi pueblo, se lo conociera como ‘la casa del pájaro’. ¡Para lo que queda la mitología y la vocación artística de muchos próceres!

Juan González Moreno (1908, Aljucer (Murcia)-1996) autor de la Inmaculada
Juan González Moreno (1908, Aljucer (Murcia)-1996) autor de la Inmaculada

Frente a la fachada de San Bartolomé, en la plaza de su nombre, se encuentra un alado Mercurio, pieza profana que contrasta vivamente con la fachada de la iglesia, pero que se justifica, si lo ponemos de perfil sobre ese maravilloso edificio modernista que es la Cámara de Comercio, institución que, además, es la donante del monumento que, por cierto para mi sorpresa es obra de Campillo y no de un autor del siglo XIX.

Edificio de Pedro Cerdán, entre 1906 y 1908.
Edificio de Pedro Cerdán, entre 1906 y 1908.

Esto es lo que uno puede ver, si en una lluviosa mañana de recados, se detiene un poco a mirar a su alrededor.