Archivo por días: 23 octubre, 2014

El monedero de la abuela

Observo con ternura y gratitud cómo de vez en cuando, en la caja del supermercado que suelo frecuentar, la cajera, con actitud de servicio, ayuda a alguna persona anciana a escarbar en su monedero para sacar los centimitos que faltan para completar el pago de su compra. Con paciencia y diligencia le explica lo que toma de su dinerito y lo que le devuelve, para que la buena mujer que, posiblemente, ve poco y oye regular, no se vaya con la idea de que sus pocas monedas le han sido sustraídas indebidamente.

Es seguro que, aunque le sea más fácil a esa señora mayor contar en reales o en duros que en euros, sabe perfectamente aquello de lo que dispone, porque tanto si tiene una pensión normalita, como si es una de esas no contributivas, la buena mujer tiene claro que no se puede despistar ni un segundo comprando sin ton ni son.

No sólo sabe cuántos euros le entran, sino cuántos salen y sabe, sobre todo, que no se puede pasar de un presupuesto más bien escaso, al que felizmente en enero le subirán el 0,25%, lo que significa que seguirá teniendo que echar muchas cuentas y vigilar sus haberes con ojos de águila.

Estos días de tarjetas opacas, negras o indecentes, como mejor se quiera denominarlas, no sólo se está produciendo un espectáculo bochornoso, sino que lo que más sonroja, de la vergüenza ajena de la que los escrutados carecen, van y nos dicen que no sabían que esos dineros eran o no de su sueldo. Cómo puede alguien gastarse 20000€ en vino y decir que es que él regala mucho vino. Perdón, caballero, habrá querido usted decir que nosotros somos los que regalamos su vino y usted es quien queda bien.

Tanto ganan esas criaturas que no saben ni lo que tienen ni lo que gastan. Ya les daría yo el monederito de la abuela, para que se apañaran unos cuantos años con ello, a ver si entonces no miraban el céntimo y sabían exactamente en qué lo habían empleado.

Pero la avaricia no tiene límites ni tampoco la capacidad del ser humano para engreírse de tal modo que sea incapaz de ver la realidad que le rodea. Ellos mismos se han creado su propia burbuja, en la que su palabra es ley, y, de paso, se han olvidado de los valores, los principios y la decencia. Tanto es así que no se sofocan de aparecer como tontos e ignorantes.

Mientras la abuela cuenta sus céntimos, la cajera le explica cómo va el vuelto y lo que sobra o falta, estos pájaros indecentes derrochan a manos llenas un dinero que no es suyo. Hunden un banco y lo pagamos entre todos. Con esta incuria y desfachatez se explican los veintitantos millones de agujero que nos han sustraído y que entre todos hemos tenido que rellenar.

Esta situación es grave, no sólo por el agravio comparativo que incluye a parados, abuelas con pensiones y jóvenes titulados y mal pagados o con trabajos parciales y precarios (no hablemos de la falacia de los ‘emprendedores’, miserables autónomos sin derechos), sino por la realidad de que han hecho de instituciones que habían nacido con un paternalista, pero eficaz, afán de servicio social; los Montes de Piedad, una cueva de Alí Babá o de Monipodio, apareciendo ante la sociedad, para mayor burla, como los padres de la patria.

¿Alguien en algún momento hará justicia al monedero de la abuela y pondrá a estos vándalos a buen recaudo? ¿Alguien devolverá la dignidad a las instituciones? y ¿el dinero que nos han quitado?

Asociación Tacaná en la UCAM

El próximo día 29 de octubre se hará una presentación ante alumnos extranjeros de la UCAM de las actividades de la Asociación.

Se trata de un pequeño acto que servirá de prácticas a los alumnos y también para sensibilizar.

Esta actividad se hace gracias a la colaboración de una voluntaria, profesora en dicha Universidad.

Este es el tipo de colaboraciones que solicitamos a socios, simpatizantes y voluntarios de la Asociación. Cada uno en su ámbito de influencia y presencia profesional, puede contribuir a darle difusión a los Proyectos de la Asociación.

Con actividades como esta se conciencia a gente joven para que se dé cuenta de que hay muchos que necesitan una buena formación, para sacar adelante a sus países, donde las cosas no son tan fáciles como en el Primer Mundo, incluso a pesar de la crisis. Esos lugares, como muchos de Centroamérica, donde trabajamos, están en permanente crisis, no sólo económica, sino social y de valores.

Muchas gracias a Marta Cuartero y su iniciativa.