Archivo por días: 11 diciembre, 2014

Maravilla y fascinación

Las velas del primer año
Las velas del primer año

Mirad la fotografía. Es la primera vez que el niño ve unas velitas encendidas. El asombro, la maravilla y la fascinación no tienen límites. Aunque su mamá le sujeta la mano con el fin de que no la acerque a la llama, él estaba tan absorto mirando la fuente de luz que os puedo asegurar que no hizo ni ademán de ir a coger aquello que lucía ante sus ojos. Estaba paralizado de asombro. Nunca más se volverá a asombrar de ese nodo ante una vela encendida.

Posiblemente su mirada sea la misma de la de aquel hombre del inicio de la historia humana, cuando vio prenderse un árbol al caer un rayo.

¡Qué hermosos son los ojos de la inocencia y de la ignorancia pura! Si fuéramos capaces de mirar al mundo, a nuestro alrededor, a la naturaleza y al resto de los seres vivos, incluidas las personas, con ese asombro maravillado y esa fascinación, esto sería otra cosa. Pero miramos para apoderarnos de lo que sea que cae bajo nuestra mirada; personas, cosas y el fuego. Es bueno poder domesticar a las bestias y tener a raya al fuego, pero cuando ideamos sistemas que encienden el mundo y lo abrasan, acabando con lo que de hermoso hay en él, la cosa se vuelve funesta.

Cuántos fuegos de odio, violencia y maldad hay encendidos y sin que nadie haga algo por extinguirlos y cuántos más esperan a ser prendidos en cualquier momento, muchas veces por cuestiones nimias.

Si aprendiéramos de este niño que ante la hermosura de la luz se queda quieto y con la mirada admirada y fija, las cosas irían algo mejor. Pensad en ello en esta Navidad y procurad que el asombro, la maravilla y la fascinación vuelvan a vuestros ojos.