Archivo por días: 31 enero, 2015

Ladran, luego cabalgamos. Unas consideraciones políticas

El señor Tsipras veta ampliar las sanciones a Rusia. Posiblemente no se trate de girar hacia la izquierda rusa (?), pues el señor Putin más intenta asemejarse a los antiguos zares que a los viejos bolcheviques,  sino que parece estar intentando encontrar argumentos, además de rechazar a la troika, para poder negociar su apartamiento de las políticas de austeridad.

Por otra parte, pretendido o no, consigue desequilibrar a la UE, seguidista de las políticas de USA, que, como ya se dijo hace tiempo, han organizado esta guerra de la crisis, relativamente incruenta, para conseguir que el euro no se aleje tanto del dolar en la cotización, cosa que está logrando. La hegemonía de un imperio no se mide sólo por la fuerza militar, sino por la fuerza de su capacidad económica.

Y ahí estamos. Por eso, miramos con simpatía a los griegos y su nuevo gobierno de Siriza; no sólo son mediterráneos, lo que ya es algo a su favor, y muchos de ellos han contribuido a la prosperidad de Alemania como mano de obra, sino porque y sobre todo han conseguido plantear la verdadera cuestión: ¿Estamos aquí en Europa para ser un satélite de USA y ayudarles a volver a la vieja Guerra fría que parece ser lo único que son capaces de manejar con eficacia, o debemos encontrar nuestro verdadero papel en el mundo y no permitir que nuestras poblaciones se desesperen y se empobrezcan?

Lo que hace el señor Tsipras es lo que haría cualquier político medianamente decente; jugar sus cartas a favor de sus propios intereses que son, fundamentalmente, tener a sus súbditos contentos y protegidos, lo que no es sino la forma de mantenerse en el poder, como ya dijera en su día Maquiavelo. Lo primero que quiere un político es continuar al mando y cuanto más contento tenga al personal, más seguro es que se mantenga.

Ahora, el discursos de muchos que veían en Siriza una amenaza, por sus semejanzas con Podemos, lleva rato virando hacia que España no es Grecia. Se equivocan; aquí existe el mismo culto al tomate, el aceite de oliva, los lácteos, el cordero, las aceitunas, la berenjena y los peces del mar que allí, y ya se sabe que un pueblo que come parecido, piensa muy parecido.

Sobre todo, al querer diferenciar a Grecia de España o viceversa, lo que quieren es que no creamos que Podemos puede, como Siriza, ganar unas elecciones. Para ello se dedican a sacar ‘trapos sucios’ de los miembros de Podemos. Que si la pareja de quien, que si la beca de cual, que si el asesoramiento de mengano o zutano o perengano. No digo que no haya que esclarecer esas cuestiones, pero el argumento es: ¿Cómo se atreven a moralizar, si hacen cosas que, aunque legales, rozan lo inmoral?

Como decía una amiga mía muy castiza: ‘Nos ha tocao el arpa’. Es que no se les llena a muchos que están en la cueva de los cuarenta (Alí Babá era buena gente) diciendo que ellos son honestos y han cobrado, bajo cuerda, toda clase de sobres, comisiones y aportaciones oscuras, por no decir negras; no es verdad que esos que se escandalizan han metido la mano en más de un cajón y han permitido que sus respectivas agrupaciones se lucraran a cambio de prebendas y favores; no son los mismos que tienen cuentas opacas en esos Infiernos del dinero (no me gusta llamarlos Paraísos, porque son obra del diablo). No es verdad, por fin, que han conseguido que el ciudadano de a pie que todo lo ve y lo imita se haya convertido en un ratero de poca monta, dejando de pagar el IVA de las facturas y sacando provecho indebido de las prestaciones sociales. Ya hace mucho tiempo que la gomina y los trajes caros, acompañantes simbólicos de la ingeniería financiera, se convirtieron en paradigma.

No sabemos lo que hará Podemos, caso de que llegue al poder, pero sí sabemos que han conseguido ilusionar a gentes de toda edad y condición, que son capaces de echar horas de sus vidas y a aportar sus ideas y su esfuerzo en hallar soluciones que contenten al personal. Es posible que consigan tomar posturas  políticas que a lo mejor no resuelven todo de la noche a la mañana, pero quizá se parezcan a alternativas ingeniosas que no defraudan.

En cualquier caso, ni me importaría parecerme a los griegos, a los que ya me parezco bastante, ni tampoco que ganara Podemos unas elecciones. Camino van de ello, pues si ladran es que Podemos cabalga.