Archivo por días: 24 febrero, 2015

De paraísos e infiernos

Somos conscientes de que el mundo en general es injusto. Millones de refugiados, de los que pasan hambre, de los que no tienen techo donde guarecerse, de muertos, heridos, mutilados; en fin, desposeídos de toda clase y color.

Sin embargo, hay veces en que diversas noticias de catástrofes humanitarias se juntan a hechos banales que ponen aún más de manifiesto la calidad y cantidad de las injusticias del mundo. Pareciera que a unos les está permitido reiterar sus paraísos -muchas  veces artificiales y decadentes-, mientras que a otros el infierno los persigue allá donde vayan.

Es cierto que hay diferencias entre los infiernos de unos y los de otros o los paraísos de algunos y los de los demás. En tanto algunos se conforman con estar en su casa, rodeados de su familia, teniendo un trabajillo que les permita comer y se sienten en la gloria; a otros no les basta con una orgía, sino que han de demostrar que el sexo que comparten aquí y allá es voluntario, sin que cuente para nada que parezcan haberlo conseguido todo en la vida. Me refiero al señor D. Strauss-Kahn.

Pero en un mismo diario se contraponen dos noticias que lo dejan a uno boquiabierto y casi sin respiración. Por una parte, el señor Bárcenas tiene permiso del juez para ir a esquiar en Baqueira, eso sí, ha de presentarse en el juzgado tres veces por semana. ¡Pobre! le gusta tanto el deporte del esquí, que alguien ha tenido misericordia de sus padecimientos y lo ha mandado a descansar unos días. Por la otra, niños huérfanos, víctimas de la catástrofe de Chernobil, que viven con familias de acogida en España, posiblemente tengan que regresar a su tierra, porque ya tienen diecisiete años y pueden ser enrolados en el ejército para luchar en esa fría, cruenta y desesperada guerra de Ucrania. ¿No habrá ninguna alma misericorde que se apiade de ellos?

No sólo el mundo es injusto, sino que la maldad, como la locura, no tienen límites. La locura es una enfermedad, la maldad es consciente y, por ello, perversa.