Archivo por meses: marzo 2015

Lunes Santo en Totogalpa; Via crucis de los niños

Por las calles del pueblo se celebró un Via Crucis de niños, con su Nazareno, la Virgen y las fieles mujeres de Jerusalén. Una preciosidad de chiquitines muy metidos en su papel y con gran devoción. Las imágenes hablan por sí solas.

Me gustaría que algunos meditaran acerca de cómo en nuestros pagos se les oculta el sufrimiento, la enfermedad o la muerte a nuestros niños; cómo algunos protestan acerca del trauma que supone para los niños ver un crucifijo con un Cristo ensangrentado. Estos niños de aquí lo viven con la misma naturalidad con la que perciben la vida que les rodea, ni se escandalizan ni se asustan. Su realidad no es la más hermosa, pero aún así son capaces de emocionarse con el dolor ajeno. Quizá a nuestros niños les falta un poco de realidad, de la realidad de un mundo injusto que sigue crucificando y masacrando a nuevos inocentes.

No hay vida sin muerte, ni muerte sin vida, no hay felicidad sin dolor y sufrimiento. Así que pensemos un poco en ello y veamos cómo podemos transmitir a nuestros niños la solidaridad con un padecimiento que ni conocen ni son capaces de representarse. No es sadismo, es simplemente acercarlos a la realidad de la injusticia y el sufrimiento.

Altares en las casas donde se detiene el Vía Crucis en una estación
Altares en las casas donde se detiene el Vía Crucis en una estación

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Las mujeres de Jerusalén orantes
Las mujeres de Jerusalén orantes
Una estación
Una estación
Otra estación
Otra estación
Jesús y María
Jesús y María
La menor de las mujeres
La menor de las mujeres
Las seguidoras de Jesús
Las seguidoras de Jesús
Mujeres de Jerusalem
Mujeres de Jerusalem

Estelí y Ocotal (Nicaragua)

Cuando hay que ir a hacer recados, compras o alguna gestión, hay que desplazarse a alguna de estas dos poblaciones que están respectivamente una al sur y otra al norte de Totogalpa. Son ciudades de tamaño mediano, con bastante comercio y también ordenadas hacia un parque central, con su iglesia catedral, y de la que salen en perfecta cuadrícula el resto de las calles.

Son ciudades bulliciosas, con multitud de coches, bicicletas y motos y muchos viandantes. Las casas suelen ser todo lo más de dos pisos y con cierto aire colonial. Muchas tienen una entrada en chaflán y las ventanas enrejadas. Los tejados son a dos aguas, la mayoría de teja roja, aunque hay mucha lámina, que dicen aquí. En algunas construcciones más antiguas, se puede observar el empleo de adobe que aún se sigue usando, aunque poco a poco va siendo sustituido por el bloque de cemento.

Los viandantes no sienten el más mínimo respeto por los automotores, se plantan en mitad de la calzada, la mayor parte adoquinada, a saludar a sus compadres y comadres y a emprender largas conversaciones, sin moverse un milímetro aunque oigan un motor que se aproxima. Por eso, los choferes se ven obligados a tocar el claxon continuamente y, no sólo eso, sino que ya por delante, en cuanto ven un bulto cerca, pitan por si acaso. Es frecuente ver a la gente haciendo largas colas o bien a la entrada de los bancos o de organismos oficiales o en los centros de salud. Así que las ‘filas’ son un elemento más del paisaje.

Las tiendas suelen tener las fachadas decoradas con letreros que anuncian la totalidad de los efectos que se pueden gestionar en ese comercio, ya sea una papelería, una tienda de recambios o de ropa. Por si quedaban dudas, suelen poner parte o casi toda la mercancía en el exterior. Así se alinean los maniquíes, las piezas de tela o las mantas y toallas, mientras los bolsos, mochilas, sombrillas y otros cuelgan  de ganchos puestos en la pared o sobre la puerta. El color de las fachadas, siempre chillón, se suma al de las prendas, dándole un tono de feria a las calles.

Los puestos de frutas, los de comidas y de ‘chunches’ (cachivaches) se amontonan a lo largo de las aceras, en torno al parque, mientras los vendedores pregonan sus productos, cantando las excelencias de sus jugos, empanadas, necatamales o pupusas, de sus mangos, papayas, bananos o piñas.

La iglesia suele estar abierta y en ella siempre se encuentran fieles que se pasan de rodillas en oración largos ratos o bien ante la capilla del Sagrario o bien ante la imagen de su devoción. De los techos se derraman colgaduras con los colores litúrgicos y en las naves, en estas fechas, suelen encontrarse los pasos dispuestos para la procesión. También ante estos es fácil encontrar algún feligrés devoto. Las mujeres mayores suelen llevar aún mantilla o bien se cubren la cabeza con un paño. En estos frescos y silenciosos espacios religiosos, sólo se escucha el bisbiseo de los orantes y se percibe la luz de las mariposas que prenden aquellos que piden algo a su patrono o agradecen algún beneficio. Estas imágenes me traen a la memoria las iglesias de mi infancia.

A pesar del bullicio, del ruido de los carros y de los pregones o de las músicas que se derraman de las cantinas o las pulperías, no se puede decir que se trate de ciudades ruidosas. A diferencia de en España, aquí la gente habla en un tono más bien bajo y suave que no hiere los oídos, como a veces pasa en nuestra tierra, en donde en un local hay que gritar hasta desgañitarse para entenderse con el vecino de mesa.

Pasemos a las imágenes, para que os hagáis una idea.

Calles y casas de Ocotal
Calles y casas de Ocotal

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Adobes
Adobes

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Comercios
Comercios

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¿Qué tal compadre?
¿Qué tal compadre?
Haciendo fila
Haciendo fila
Letreros
Letreros

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El altoparlante de una funeraria anuncia un deceso
El altoparlante de una funeraria anuncia un deceso

En Estelí

Casas de coloridas fachadas
Casas de coloridas fachadas
La catedral
La catedral
Venta de comidas
Venta de comidas
Mercado
Mercado

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Un poco redundante, pero informativo
Un poco redundante, pero informativo

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La Virgen de los Desamparados
La Virgen de los Desamparados

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Domingo de Ramos en Totogalpa

Totogalpa es un municipio del noroeste de Nicaragua, del Departamento de Madriz. La población acoge a una serie de distritos, hasta siete, que corresponden a zonas rurales. No son exactamente equivalentes a las pedanías porque los caseríos están dispersos y no forman núcleos. En total, en todos los sectores más el municipio central, habrá unos doce mil habitantes. Se estima la densidad demográfica en 89 habitantes por kilómetro cuadrado, de manera que es bastante extenso, pero poco poblado. La zona cuenta con un par de ciudades cercanas de cierta envergadura, en las que hay comercio y algo de manufacturas, especialmente de tabaco; Estelí, hacia el sur y Ocotal hacia el norte.

Totogalpa es una ciudad típicamente colonial, ordenada hacia un parque central, en donde se hallan los edificios municipales y la iglesia y desde el que salen en cuadrícula perfecta las calles y sus manzanas. Las casas son bajas, unifamiliares y con algo de patio delante y detrás. Las calles están adoquinadas y las fachadas son coloridas. Los cables eléctricos sobrevuelas las aceras y los tejados en una espesa tela de araña. Hay bastante arbolado, plantas y flores. Cantan los pájaros y zumban las chicharras. El pueblo está al borde de la carretera y se extiende suavemente por un terreno bastante llano hacia una vaguada.

Los caminos que llevan a los sectores son de tierra; caminos de monte que, en algún caso, como el que lleva al sector de Terrero, transcurre por el cauce de un arroyo pedregoso y seco en esta época, pero que se convierte en torrentera en la época húmeda. Por tanto, los caminos son una ‘polvasera’, como dicen aquí, cuando no llueve, y un lodazal, cuando llueve. La tierra está muy suelta y descarnada, con lo que las lluvias se llevan cada año algún tramo. La gente que puede va a caballo, la mayoría a pie y algunos privilegiados en bicicleta. Para llegar a algunos sectores se han establecido recientemente ‘rutas’. Es decir, un chofer con un camioncito lleva a sus clientes en la parrilla o paila, como le dicen por acá. Es frecuente observarlos con racimos de brazos y piernas asomando por los barrotes, envueltos en una nube ocre de polvo, dar tumbos sorteando zanjas.

En este lugar estamos y hemos venido a celebrar la Semana Santa. Empezando por el Domingo de Ramos en que tuvimos procesión de los Ramos por la mañana y celebración de la eucaristía en la iglesia. Todo comenzó a las 7 y cuarto de la mañana.

Después del almuerzo, las Hermanas y nosotros nos subimos al pickup y nos fuimos a los sectores; Luis y la Hna Marta a Terrero, La Hna. Inés con la otra Hna. Marta a Cayantú y la Hna Marlene y yo al Cuje. En estos sectores, como en otros, hay una capillita que tiene múltiples usos; iglesia, velatorio y salón cívico. La gente que no puede desplazarse a Totogalpa, celebra allá sus festividades. Pero a estos lugares raramente llega algún cura, de manera que los laicos y las Hnas son los que celebran la palabra y dan la comunión.

Dicho sea de paso, cuánto cura desoficiado no hay por ahí que aquí sería muy necesario. Pero…

En fin, a Luis le encomendaron predicar en Terreros y yo fui de simple acólito con la Hna. Marlene. Le sostuve el agua bendita y leí la monición de inicio.

Como las imágenes son mucho más expresivas que cualquier palabra, miradlas y veréis. Quizá os podáis hacer idea de cómo es el lugar y sus habitantes, gente muy modesta que a malas penas vive del campo, que camina muchísimo y está bastante desamparada. No he observado una gran mejoría en este entorno, desde que vine por primera vez hace ya cuatro años. De manera que parece que aquí nadie se ocupa de ellos. Nadie los apoya y estimula y, desde luego, nadie les facilita medios de progreso. Cada quien responsable que atienda.

Nosotros tenemos aqui a cuatro becarios que cumplen religiosamente con su esfuerzo y van avanzando en sus estudios. De eso hablaremos en otro momento.

Vayamos ya a las imágenes. ??????????????????????????????? ??????????????????????????????? ??????????????????????????????? ??????????????????????????????? ??????????????????????????????? ??????????????????????????????? ??????????????????????????????? ???????????????????????????????

Cristo rey
Cristo rey en Totogalpa
Ramos en Terrero
Ramos en Terrero

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Las palmas preparadas
Las palmas preparadas
reparto de ramos
reparto de ramos
Los ministros
Los ministros
El coro
El coro
Juan abriendo la propcesión
Juan abriendo la propcesión
Las niñas y la abuela
Las niñas y la abuela
Todos los fieles
Todos los fieles en el Cuje
Cristo Rey en Totogalpa
Cristo Rey en Totogalpa

De La Aurora (Guatemala) a Managua (Nicaragua)

Según el plan establecido, salimos de San José Pinula a las 4 y cuarto de la mañana a coger el avión a Managua. Nos llevó Don Carlitos, a quien ya conocemos de otras ocasiones. Todo funcionó a la perfección, pero cometí el error de tomarme la consabida biodramina y como el vuelo es de una hora escasa, el efecto me duró las cuatro horas largas que prevé, de manera que estuve sopa la mitad del viaje en coche hasta Totogalpa.

Por fin me despejé en un alto largo que hicimos en Estelí.

Totogalpa sigue como siempre y tras una prolongada sequía, los cerros están más pardos y polvorientos que nunca. No parece que el progreso aquí avance a buen ritmo, sino, si es que está llegando, lo hace a paso de tortuga. Pero la gente sigue siendo igual de amable, seria, entregada y piadosa.

Ya hemos tenido nuestra primera charla y en breve nos sumergiremos en todos los actos de Semana Santa, por lo que, entre eso y lo inestable de las comunicaciones, es posible que las crónicas se dilaten en el tiempo. Así que esta es la primera entrega desde aquí y quizá no me de para otras hasta la vuelta a Guatemala.

Pero, quede constancia de que estamos felices y de que hace un calorcito muy agradable que sin duda echaremos de menos en Guatemala, cuando nos subamos a dos mil metros, en los Llanos de Urbina. No se puede tener todo siempre.

Aquí os dejo unas foticos de Totogalpa, del Cuje y de sus alrededores para que os hagáis una idea de por dónde andamos????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

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En San José Pinula, Guatemala

 

El día 19, San José, llegamos a Guatemala. Nos recogieron en el aeropuerto La Aurora y fuimos a San José Pinula que es un pueblo que está como a veinte kilómetros de Ciudad de Guatemala, donde las Hnas. terciarias Capuchinas tienen el noviciado.

 

Entrada al noviciado
Entrada al noviciado

Alli teníamos comprometidos un par de talleres para impartir a las junioras y así lo hicimos en sesiones de mañana y tarde durante dos días.

Junioras de primer año
Junioras de primer año
Durante el taller
Durante el taller
Los 'profes'
Los ‘profes’
Todos juntos
Todos juntos
Todas las muchachas
Todas las muchachas

En estos días tuvimos el gusto de ver a algunas de nuestras egresadas del Hogar que están acogidas con un par de familias en el pueblo. Ambas trabajan y se preparan para seguir estudiando. Cata quiere continuar su estudio de enfermería, mientras atiende en la tienda de su madrina que la acoge y Carla aún tiene que decidir que va a hacer, mientras colabora con su madrina en la venta de comidas preparadas.

La Asociación Tacaná pretende seguir apoyando su formación en el próximo año.

Durante el almuerzo en un restaurante local
Durante el almuerzo en un restaurante local
Cata
Cata

 

Carla
Carla

Algunos la recordareis pues a ella fue a la que mordió un perro el año pasado, cuando aún estaba en el Hogar.

San José Pinula está en fiestas esta semana, celebrando a su patrón. Unas pocas imágenes os darán idea de cómo es el pueblo.

Danzantes del baile del oso
Danzantes del baile del oso
Los gallos nos despiertan cada mañana. Son los amos
Los gallos nos despiertan cada mañana. Son los amos
Las célebres parrilleras en reposo
Las célebres parrilleras en reposo
Un nombre poco afortunado
Un nombre poco afortunado
El letrero dice 'no estacionar, sale carro', como no sea un cochecito de niño...
El letrero dice ‘no estacionar, sale carro’, como no sea un cochecito de niño…

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Cancha de fútbol
Cancha de fútbol
Competición ciclista, patrocinada por las Cervezas Gallo, la mejor cerveza
Competición ciclista, patrocinada por las Cervezas Gallo, la mejor cerveza
La iglesia engalanada para la festividad y la Cuaresma
La iglesia engalanada para la festividad y la Cuaresma

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Desde Costa Rica a Panamá

Como se había planeado y se dio noticia en la entrega anterior, hicimos una estancia de una semana en Costa Rica, impartiendo un par de talleres a las aspirantes de la Congregación de las Terciarias Capuchinas, en la casa que estas tienen en la Ribera de Belén, junto a San José.

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Allí había un plantel de muchachas procedentes de diversos países con las que fue muy grato compartir ratos de trabajo, de comentarios acerca de sus inquietudes y proyectos, de su vocación y de su tiempo de formación. El último día que estuvimos allá nos hicieron una pequeña fiestecita, con cantos y bailes de sus respectivos países; Guatemala, Nicaragua, Venezuela y Colombia. La representante de Colombia era la Hna Marcela que tiene más de ochenta años y una gran vitalidad y simpatía. Con su voz de abuelita, con estilo, gracia y coquetería nos cantó una preciosa canción.

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Cantando una canción venezolana
Cantando una canción venezolana

Desde allí nos fuimos a la Casa Provincial, donde nos reunimos con las Hnas que en ella viven y con la ‘jefa’. El intercambio de pareceres fue muy provechoso de cara a los proyectos de apoyo que tenemos para con nuestras chicas del Hogar Luis Amigó y otras posibles colaboraciones, tanto en el terreno de la formación, como de la pastoral en otras de las obras que llevan a cabo.

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El viernes 13 tomamos un autobús que nos debía llevar hasta la frontera con Panamá. En el camino, que primero trepa a un monte de selva tropical húmeda y luego desciende hacia la costa, cubierta de otro bosque de bananeras, pasamos por varios lugares, como Jiménez, donde las Hnas. tienen otro Hogar para niñas y por Limón donde tienen un Colegio que visitamos hace un par de años.

Guabito

Al llegar a la frontera, hay que pasar los consabidos trámites del lado costarricense y atravesar un desvencijado puente de maderos y hierro que salva el caudaloso río Sixaola; el puente Guabito que es una verdadera y temible reliquia, sobre todo para los que tenemos vértigo, y repetir los trámites de entrada en el lado panameño.

Allí mismo, una vez superadas todas las pruebas, se agarra un microbus que te lleva hasta la ciudad de Almirante. Esta es una ciudad portuaria en su día establecida por la célebre compañía bananera estadounidense que colonizó bastantes territorios en Centroamérica. Esta compañía, United Fruit Company, desata pasiones en direcciones encontradas, pues si bien llevó el progreso a determinados lugares, también arrasó con los cultivos autóctonos y los unificó en el banano para la exportación, explotó a la mano de obra local, al tiempo que daba trabajo a poblaciones deprimidas; así que unos la amaban y se sentían agradecidos por las oportunidades que les brindó y otros se sentían explotados e invadidos.

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La población actual de Almirante es resto de los que en su día trabajaron para la bananera, más inmigrantes procedentes de Haití y Jamaica y autóctonos indígenas. Así que hay gente blanca, negra e indios americanos. Se habla inglés, español y varias lenguas locales.

El puerto actual recibe algunos cruceros, cargueros y un ferry que da servicio entre varios de los puertos cercanos. La bahía de Almirante está poblada por numerosas islas que reciben el nombre general de Bocas del Toro.

Mapa del archipiélago
Mapa del archipiélago

 

En esas islas hay comerciantes y algunos establecimientos que viven del turismo, sobre todo restaurantes. Las casas de estas islas son de estilo caribeño, con balcones corridos, sostenidos por columnas y pintadas de colores alegres y chillones.

Detalles de Bocas del Toro
Detalles de Bocas del Toro

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En Almirante, tierra firme como también la llaman, en cambio la vida es mucho más difícil, pues no hay mucho que hacer. Se ven edificios abandonados y arruinados, casas que han surgido espontáneamente sobre el manglar y las diversas corrientes marinas que se adentran en tierra y se mezclan con veneros que vierten al mar, lo que provoca que la mayoría de las casas sean palafitos sobre aguas semiestancadas y en donde la higiene es escasa.

La gente de color es esbelta y elegante en su porte y andares, de grandes ojos expresivos y largos cuellos. Los indígenas indios son más bien bajitos, de caras anchas y tez oscura y con rasgos que recuerdan sus posibles orígenes asiáticos. Hay también una creciente y reciente población china que se dedica al comercio y que está sustituyendo a los árabes que arribaron años atrás y que ya son de nacionalidad panameña en tercera o cuarta generación.

El clima es típicamente caribeño; brumas, nubes, brisas con aguaceros o lluvias persistentes y temperaturas elevadas con poca oscilación térmica entre el día y la noche. La vegetación es exuberante y el mar hermosísimo. Cuando se despejan las nieblas y desaparecen las nubes el colorido de la vegetación muestra todos sus matices, el mar se vuelve turquesa y deja ver la vida que bulle en su interior, incluso en las zonas donde atracan las lanchas que conectan Almirante con las islas.

Las noches sin bruma marina son esplendorosas de estrellas ya que la iluminación de la ciudad y la de las islas es bastante pobre, cuando no inexistente.

Nuestro propósito al hacer este viajecito a la zona era conocer las circunstancias y ver qué se podría hacer allá. Por supuesto enseguida surgen dos posibilidades: aportar formación en el terreno religioso, y aportar fondos para apoyar proyectos de desarrollo. La primera de estas opciones nos implica directamente y a ello estamos dispuestos, de manera que haciendo una programación adecuada con el debido tiempo, el próximo año posiblemente vengamos a impartir algún curso de Biblia y alguno de Liturgia. El segundo asunto necesita de la colaboración de más gente, pues se trata de recaudar fondos para acometer algún proyecto de desarrollo que dote de medios a algún grupo de personas, con el que mejore su calidad de vida.

Se nos presentó un proyecto en una zona no muy lejana a Almirante, pero sí carente de servicios como luz eléctrica y accesos. Esta zona, en la que viven unas 500 personas de pocos recursos económicos, sin embargo, muestra un gran dinamismo y la acción promotora de algunas mujeres. Su plan inicial es conseguir lo que llaman ‘cocinas ecológicas’. Se trata de un sistema construido con ladrillo refractario, cerrado por una plancha metálica que se prende y alcanza buena y duradera temperatura para cocinar con muy poca leña, así mismo posee una chimenea que elimina los humos fuera de la vivienda. El consumo de leña en esta zona donde no hay posibilidad de usar otro combustible ha deforestado gravemente el terreno y los humos que se quedaban dentro de la vivienda han causado numerosas enfermedades. El proyecto está en sus inicios, pero parece que se decidirán a solicitar adecuadamente el apoyo y procuraremos, en la medida de las posibilidades de Tacaná, atenderlo.

Aspecto de la cocina ecológica
Aspecto de la cocina ecológica
Noemí, una de las promotoras del proyecto de cocinas ecológicas
Noemí, una de las promotoras del proyecto de cocinas ecológicas
En las charlas a sexto grado
En las charlas a sexto grado

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Tras participar en varias sesiones con jóvenes, mujeres y personas de la las diversas zonas, así como del Colegio parroquial San José que dirigen las Hermanas, nos tomamos un día y medio de vacación para visitar en Bocas del Toro la punta de la isla, conocida como Boca del Drago, invitados por una de las Hermanas cuya familia ha residido en el lugar y aún reside.

Para llegar allá hay que tomar una lancha colectiva que volando sobre la superficie del mar tarda algo más de media hora en hacer la travesía. Una vez llegados a Bocas, hay que tomar un autobús que recorre la isla hacia el norte, hasta la punta del Drago. Allí la familia de nuestra anfitriona posee un restaurante y un alojamiento en plena naturaleza. Es un auténtico paraíso, casi sin explotar, en el que el manglar llega hasta el borde del mar, las estrellas de mar están posadas en la arena y el agua es de una total transparencia.

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Allí llegan pocos turistas que simplemente se bañan en las playas y regresan de noche a Bocas. El silencio nocturno es total, sólo animado por el rumor de las olas y el zumbido de cientos de insectos contra los que hay que protegerse.

Nos obsequiaron con una cena magnífica de mariscos y pescados y la regamos con unos vinillos españoles que habíamos llevado para corresponder a la generosidad de nuestros huéspedes.

Charlamos de todo mucho, nos reímos, disfrutamos del paisaje incomparable, de la magnífica comida, de un baño de mar fantástico y desconectamos de todo, durmiendo como piedras.

Conocimos a un cura polaco que está por allá de párroco y que, con gran entusiasmo y dedicación, celebró una eucaristía en una capillita cercana y nos comprometimos a echarle una mano en formación el próximo año, de manera que ya tenemos un par de compromisos o tres en la zona para el próximo viaje.

De algunas peculiaridades del lugar hablaremos en otra entrega. Ha sido una estancia breve, pero aprovechada y también encantadora. No siempre tiene uno la posibilidad de pasar unas horas en el paraíso.

Boca del Drago merece por sí sola un comentario aparte que irá en otra entrega. Fueron algo más de veinticuatro horas en aquel mágico lugar, pero la belleza es tanta que no se agota en unas pocas fotografías.

También el camino desde San José a Panamá merece comentario y vistas aparte, así que habrá que tener paciencia y esperar a que pueda mostrároslo.

 

 

 

De 1800 a 1900

 

En nuestra visita a Boca del Drago, ese maravilloso paraíso poblado de palmeras, playas de aguas cristalinas y estrellas de mar que se tocan con la mano, dimos un paseo hasta un antiguo cementerio hoy abandonado.

Apenas se distinguen las tumbas entre la maleza y la sombra de los árboles. Algunas orgullosas lápidas se resisten aún a ceder y deshacerse sobre el inundado suelo, como la que recuerda que allí están los restos de un llamado Manuel Iglesia de León que falleció hacia 1886.

Es un lugar silencioso, sombreado y ubicado entre el caminito que serpentea y la orilla del mar. Un lugar perfecto para quedarse para toda la eternidad, si no fuera porque el olvido ha arrasado con él. Quiénes fueran los parientes de aquellos que allí están y que se tomaron la molestia de erigir lápidas altas y adornadas, nadie lo recuerda y, posiblemente, sus descendientes de hoy, si es que existen, tampoco conservan memoria de sus antepasados que quedaron en aquella punta de la isla de Colón.

Unos extraños, movidos más por la curiosidad o la nostalgia de estar lejos de casa, son los que se llevan una foto de la lápida, en su breve paso por el lugar. Es más tal vez un souvenir como tantos otros que ternura o memoria por los que allí pasaron y dejaron su vida. Quién sabe. Pero queda en el alma un poso de tristeza, al hacernos conscientes de que un día pasaremos y es posible que nadie haga memoria de nosotros. Quizá nuestro mausoleo se cubra de hierba y de líquenes, como estos, y apenas se puedan leer nuestros nombres sobre la piedra, si es que alguna alma piadosa nos pone una placa encima de nuestros restos. También puede que un turista despistado pase al borde de nuestra tumba y se lleve una fotografía de la ruina de nuestra ruina. Gloria a él y buenos pensamientos, pues, al menos, tuvo el gesto de entretenerse en saber cuál era nuestro nombre y cuándo estuvimos por última vez entre los vivos.

Del resto de las tumbas sólo queda un rastro húmedo, donde florecen miles de plantas de lirio y serpean las culebras. A los que bajo las flores duermen esperando la resurrección de la carne y la vida perdurable, un recuerdo silencioso y dulce de parte de unos corazones viajeros que, más pronto o más tarde, los encontrarán en algún recodo del cielo igual de hermoso que el recodo del sendero donde duermen olvidados con el arrullo del mar, desde 1800 a 1900.

La lápida de Don Manuel
La lápida de Don Manuel

 

 

Ya estamos en Costa Rica

riberadeBelenwebLLegamos casi con una hora de antelación al aeropuerto Juan Santamaría de San José de Costa Rica. Pero los procesos de recogida de maletas de nuestro vuelo que transportaba algo más de trescientas personas se demoraron lo suficiente como para que saliéramos a la hora prevista y cinco minutos después, nuestras anfitrionas las Hnas. terciarias Capuchinas ya estaban allí con su carro a recogernos.

Nos han preparado un programa intenso de talleres con postulantes de la congregación y con laicos de las diversas zonas en las que estaremos. Los temas a tratar van desde la condición femenina, pasando por aproximaciones a la Biblia y la Liturgia y terminando en un taller de relaciones humanas y resolución de conflictos que habrá que impartir tanto a adultos como a adolescentes. Como siempre, al ‘padrecito’ Luis le han encargado que ‘predique’  uno de los días de la novena de San José. Como sigamos así terminarán por nombrarlo obispo itinerante y quedará resuelto, en la práctica, el asunto del celibato de los presbíteros, por que si no es así ¿qué pinto yo en todo esto? (No se admiten respuestas a esta pregunta).

Por lo pronto y hasta el jueves próximo que iremos a Panamá, estamos ubicados en la casa de postulantado, en un lugar que se llama Ribera de Belén.

Este barrio de San José era una zona de cafetales que poco a poco ha ido siendo absorbida por el progreso (dicen) y se ha transformado en una zona residencial de calles bien delineadas en cuadrícula, con casitas de una planta o a lo sumo dos, unifamiliares. Algunas tienen un aspecto sencillo y utilitario, sin pretensiones, aunque alguna hay en que la creatividad rivaliza con la ostentación. Esta zona residencial está junto a un barrio más popular en donde viven muchos inmigrantes nicaragüenses que, precisamente, se dedican a trabajar en las finquitas del barrio superior. La zona es llana, de suaves colinas, cuajada de palmeras derechas y con penachos al viento, donde las hortensias y las buganvillas rivalizan a ver cuál es más rotunda y más colorida.

Las postulantes que tenemos de asistentes a los talleres proceden de Venezuela, Nicaragua y Guatemala. Estas últimas son la mayoría. Van desde los veinte años a los treinta y seis. Al comenzar el taller y tras presentarnos y hablar un poco de nuestra vida y de lo que hace la Asociación Tacaná y nuestra vinculación con las obras de las Hnas. las muchachas nos empezaron a contar sus experiencias. Lástima no tener un buen video para grabar algunas de sus respuestas o sin exagerar todas. Estas mujeres, muchas de ellas procedentes de pequeños pueblos agrícolas, con familias numerosas y pocos recursos son un ejemplo claro de cuánto tienen que luchar las mujeres para situarse en el mundo y llevar adelante su vocación, sea esta la que sea.

Ahora que se acerca el día de la Mujer Trabajadora, ellas son una muestra perfecta de lo que les ocurre a muchas mujeres de Centroamérica y de otros lugares. Lo que cada una de ellas se ha esforzado para estudiar incluso la educación obligatoria, lo que han caminado para llegar a la escuela -por supuesto aquí sus mamás no las llevaban en 4×4 al cole a doscientos metros de casa-, la oposición de los varones de la familia a que se convirtieran en mujeres con estudios, en caso de aceptación, lo mucho que tuvieron que trabajar para costearse los estudios para capacitaciones de grado medio; cuando al fin lo consiguieron, se vieron obligadas a atender a su familia y hermanos para que ellos pudieran estudiar a su vez, todo ello con una sonrisa y el convencimiento de que era un camino que debían transitar para ser dueñas de sí mismas y componer su futuro.

Detrás de sus palabras no sólo estaba ese interés personal por mejorar, aprender, independizarse, sino un profundo sentimiento de solidaridad con su entorno. Una sensibilidad especial por ayudar, por colaborar, por acercarse a otros que pudieran necesitarlas.

En ningún momento aparecía en sus palabras una queja por sus circunstancias, una rebeldía rencorosa, un reproche al mundo o a la historia, ni siquiera a los padres impositivos. Lo que lucía en sus ojos, cuando hablaban de su experiencia, era el brillo de la ilusión y las ganas de participar activamente en la vida de su entorno, al tiempo que soñaban con llevar una vida de enriquecimiento espiritual intensa. No querían vivir en soledad, querían vivir en comunidad. Una de ellas lo expresó de manera diáfana; se adhirió a un movimiento laical, pero allí estaba sola y lo abandonó.

No suena esto como la respuesta a muchas de las carencias que notamos en nuestro entorno, sobre todo entre gente joven. la formación la dan por supuesta, pero se entiende como la llave para el acceso al medio laboral con el exclusivo fin de ganar dinero y satisfacer una serie de necesidades creadas artificialmente por el medio en que nos movemos. Sin que ello deje de ser una aspiración legítima, no cabe duda de que es de corto aliento. Aquellos que se dejan llevar por el amor, viven en pareja pero no se deciden a tener hijos, no quieren ataduras y responsabilidades, solo acompañamiento para sus aficiones personales. Los que anhelan una vida espiritual se unen a movimientos que los aíslan y apartan del compromiso social, se conforman con la autosatisfacción de sus devociones. El compromiso político en muchos casos es simple indiferencia o lo que es peor ganas de medrar.

Todos sabéis que yo quiero mucho a mis hijos y aprovecho para decir que me parecen, cada uno en su estilo, personas estupendas y con conciencia acerca de lo que ocurre en su entorno. Quiero afirmar además que no los cambiaría por nadie ni por nada y que soy una madre plenamente realizada, en el supuesto de que lo quería de mis hijos es que fueran personas decentes y responsables. Hechas estas aclaraciones, puedo decir, sin sembrar ningún tipo de confusión, que no me importaría nada ser la madre de cualquiera de estas muchachas o de todas ellas. No es que quiera tener una hija monja, es que me gustaría que nuestras muchachas, las que son nuestras hijas, sobrinas o amigas o desconocidas, todas ellas, tuvieran el espíritu luchador y desprendido que tienen estas chicas del postulantado.

Muchos pensáis que qué necesidad tenemos Luis y yo de venir tan lejos. Os lo diré en breve: Porque aprendemos mucho de cosas que ya sabíamos y que a veces olvidamos por tener una vida demasiado amable.

Esta es nuestra primera crónica desde Centroamérica.

 

Voluntarios; la imaginación al poder

En la reciente Muestra del Voluntariado, hemos contado con varios colaboradores a los que agradecemos la pesada tarea de estar de plantón en la caseta y atender con amabilidad a todos aquellos que quisieron interesarse por lo que hace la Asociación.

También damos las gracias a los que vinieron a interesarse y dejaron alguna aportación, llevándose algunos de los objetos de Guatemala o alguno de los cuadros que pintan a beneficio de la causa algunos de nuestros simpatizantes.

Si hay entre ellos alguna esforzada voluntaria esa es Camino. Ella vive en Galicia. Ha estado en dos ocasiones en una estancia de un mes largo en el Hogar Luis Amigó, dando clases a las niñas, haciendo comidas ricas y bizcochos y atendiendo a nuestras egresadas. Por si eso fuera poco se vino desde su casa hasta Murcia para ayudar en la caseta. No a todo el mundo se le puede pedir tanta generosidad y dedicación.

A veces, los que podrían ser voluntarios no se animan porque piensan que es muy difícil hacer algo en favor de la sensibilización y recaudar fondos para los proyectos de la Asociación. Pero algo que se puede regalar y hace un gran servicio es, por ejemplo, donar algo de tiempo; alguna idea provechosa; hacer campaña entre amigos y conocidos.

Si alguien tiene un amigo que toca un instrumento, puede montar un pequeño concierto a beneficio de los Proyectos y en definitiva en beneficio de nuestras jóvenes y de sus estudios y formación. Si alguien ejerce como docente, puede hablarle a sus alumnos de lo que hacemos. Si alguien tiene una tienda, puede informar a sus clientes. Si alguien tiene pacientes, también puede contarles qué pasa en Nicaragua o en Guatemala.

En el centro de trabajo, en la familia, con los amigos, se puede hacer una gran labor de concienciación. Lo importante es que no nos abrumen las terribles realidades que afectan a tantos millones de gente. Que no nos sintamos impotentes. No podemos quizá parar las guerras, ni hacer cesar la violencia, pero podemos llevar apoyo, alegría, consuelo y algunos bienes materiales a algunas personas. Una gota en el océano sumada a muchas otras gotas hace que este sea lo que es; una inmensa masa de agua, y no un charco miserable.

El que no tiene acceso a cosas así, puede sencillamente enseñar a sus hijos o nietos a poner un tarro vacío de mermelada en casa y llenarlo con lo que sobra de la paga semanal, o de comprar chucherías o cuando se limpia el bolsillo de céntimos.

Si alguien tiene un bar o está en una escuela, si tiene un círculo de amigos a los que reúne de vez en cuando, puede convocarnos y les damos una charla contando lo que hacemos en Centroamérica.

Si alguien piensa que ya aquí cerca hay muchas necesidades, no dude en plantearlo y buscaremos el modo de apoyar la necesidad de quien sea. Nuestra vocación es clara; nos preocupan los jóvenes, sobre todo mujeres,  que viven en lugares donde la violencia es constante, donde se abusa de los niños, donde los embarazos de adolescentes alcanzan cifras astronómicas, donde las familias viven en la pobreza, donde están desestructuradas y abandonan a sus hijos. Sin embargo, no podemos olvidar a los que sufren cerca de nosotros, por eso también apoyamos mediante préstamos sin interés a estudiantes que carecen de medios o participamos en las campañas de alimentos de Cáritas.

Pertenecer a la Asociación Tacaná no es practicar una caridad autista, que pone la mirada lejos y se olvida de lo que hay cerca. En definitiva lo que pretendemos es sensibilizar y que cada cual escoja el lugar o el modo en que quiere prestar un servicio.

Dentro de un par de días dos voluntarios se marchan a Centroamérica. Recorrerán diversos países y controlarán que los proyectos en marcha van dando sus frutos. Buscarán nuevos proyectos, porque las necesidades son muchas y hay que saber mirarlas y encontrar la mejor solución, que pasa siempre por animar a la gente a que resuelva con sus propias capacidades su futuro, dándoles simplemente los medios y ayudando a que recuperen la dignidad y la autoestima.

Somos conscientes de nuestra poca fuerza, pero si hacemos cadena y mantenemos los eslabones unidos, este mundo será un lugar mejor. Cuando uno entrega sus talentos y sus capacidades al servicio de otros, la vida se vuelve más amable y el gozo no tiene precio.

Iglesia de La Merced, Antigua, Guatemala
Iglesia de La Merced, Antigua, Guatemala