Archivo por días: 2 marzo, 2015

Voluntarios; la imaginación al poder

En la reciente Muestra del Voluntariado, hemos contado con varios colaboradores a los que agradecemos la pesada tarea de estar de plantón en la caseta y atender con amabilidad a todos aquellos que quisieron interesarse por lo que hace la Asociación.

También damos las gracias a los que vinieron a interesarse y dejaron alguna aportación, llevándose algunos de los objetos de Guatemala o alguno de los cuadros que pintan a beneficio de la causa algunos de nuestros simpatizantes.

Si hay entre ellos alguna esforzada voluntaria esa es Camino. Ella vive en Galicia. Ha estado en dos ocasiones en una estancia de un mes largo en el Hogar Luis Amigó, dando clases a las niñas, haciendo comidas ricas y bizcochos y atendiendo a nuestras egresadas. Por si eso fuera poco se vino desde su casa hasta Murcia para ayudar en la caseta. No a todo el mundo se le puede pedir tanta generosidad y dedicación.

A veces, los que podrían ser voluntarios no se animan porque piensan que es muy difícil hacer algo en favor de la sensibilización y recaudar fondos para los proyectos de la Asociación. Pero algo que se puede regalar y hace un gran servicio es, por ejemplo, donar algo de tiempo; alguna idea provechosa; hacer campaña entre amigos y conocidos.

Si alguien tiene un amigo que toca un instrumento, puede montar un pequeño concierto a beneficio de los Proyectos y en definitiva en beneficio de nuestras jóvenes y de sus estudios y formación. Si alguien ejerce como docente, puede hablarle a sus alumnos de lo que hacemos. Si alguien tiene una tienda, puede informar a sus clientes. Si alguien tiene pacientes, también puede contarles qué pasa en Nicaragua o en Guatemala.

En el centro de trabajo, en la familia, con los amigos, se puede hacer una gran labor de concienciación. Lo importante es que no nos abrumen las terribles realidades que afectan a tantos millones de gente. Que no nos sintamos impotentes. No podemos quizá parar las guerras, ni hacer cesar la violencia, pero podemos llevar apoyo, alegría, consuelo y algunos bienes materiales a algunas personas. Una gota en el océano sumada a muchas otras gotas hace que este sea lo que es; una inmensa masa de agua, y no un charco miserable.

El que no tiene acceso a cosas así, puede sencillamente enseñar a sus hijos o nietos a poner un tarro vacío de mermelada en casa y llenarlo con lo que sobra de la paga semanal, o de comprar chucherías o cuando se limpia el bolsillo de céntimos.

Si alguien tiene un bar o está en una escuela, si tiene un círculo de amigos a los que reúne de vez en cuando, puede convocarnos y les damos una charla contando lo que hacemos en Centroamérica.

Si alguien piensa que ya aquí cerca hay muchas necesidades, no dude en plantearlo y buscaremos el modo de apoyar la necesidad de quien sea. Nuestra vocación es clara; nos preocupan los jóvenes, sobre todo mujeres,  que viven en lugares donde la violencia es constante, donde se abusa de los niños, donde los embarazos de adolescentes alcanzan cifras astronómicas, donde las familias viven en la pobreza, donde están desestructuradas y abandonan a sus hijos. Sin embargo, no podemos olvidar a los que sufren cerca de nosotros, por eso también apoyamos mediante préstamos sin interés a estudiantes que carecen de medios o participamos en las campañas de alimentos de Cáritas.

Pertenecer a la Asociación Tacaná no es practicar una caridad autista, que pone la mirada lejos y se olvida de lo que hay cerca. En definitiva lo que pretendemos es sensibilizar y que cada cual escoja el lugar o el modo en que quiere prestar un servicio.

Dentro de un par de días dos voluntarios se marchan a Centroamérica. Recorrerán diversos países y controlarán que los proyectos en marcha van dando sus frutos. Buscarán nuevos proyectos, porque las necesidades son muchas y hay que saber mirarlas y encontrar la mejor solución, que pasa siempre por animar a la gente a que resuelva con sus propias capacidades su futuro, dándoles simplemente los medios y ayudando a que recuperen la dignidad y la autoestima.

Somos conscientes de nuestra poca fuerza, pero si hacemos cadena y mantenemos los eslabones unidos, este mundo será un lugar mejor. Cuando uno entrega sus talentos y sus capacidades al servicio de otros, la vida se vuelve más amable y el gozo no tiene precio.

Iglesia de La Merced, Antigua, Guatemala
Iglesia de La Merced, Antigua, Guatemala