Archivo por meses: mayo 2015

Sandwich de pepino

El Reino Unido prepara un referendum para decidir si sigue como miembro de la Unión Europea o se aparta, como la isla donde se asienta, de ella. Mientras a los griegos los quieren echar por las buenas o más bien por las malas; por morosos, después de haberles hundido la economía a base de recortes y austeridad. No como España, pero parecido.

No sé quién decía el otro día que lo que pasa en la Gran Bretaña es un problema de identidad. Cuestión que, por otra parte, siempre le importa mucho a la derecha (como la del señor Cameron). Ellos son los que hablan siempre de ‘lo nuestro’ y de ‘nosotros’, pero no con una intención integradora, más bien para diferenciarse de esos otros, los bárbaros, que son los que no son ellos.

Condenados a estar fuera por su geografía, lo que les pasa es que, dentro, desde tiempo de sajones y normandos, nunca han sido unitarios (recuérdese Reino Unido no deja de ser un eufemismo o una paradoja, sobre todo si miramos a Irlanda o Escocia) y de cara al exterior, nunca han sido Europa.

Tienen el corazón dividido entre sus antiguas posesiones coloniales, incluyendo a los Estados Unidos (que tampoco son muy unidos por dentro, a no ser que consideremos que los black people ya tienen todos sus derechos y de los indios o los hispanos no hablemos) y la envidia que les dan imperios como el francés, continental y con colonias, y el alemán, más continental aún, aunque con menos colonias de las antiguas.

Es una pena que a estas alturas de la Historia alguien ande buscando, con desesperación, una identidad y de paso complicándonos la vida a los demás. ¿Quién si no ellos merienda sandwich de pepino con una infusión de hojas de té y de leche una nube? ¿No les parece suficientemente identitario?

Parece que es difícil dejar de ser un Imperio. Más importante era el romano y ya ven, luego tuvo sus rebrotes en el renacimiento y el neoclasicismo y todavía hay quien se hace un chalet con un pórtico columnado y un triángulo encima, aunque sea de pladur, pero dejó de ser un imperio y no pasa nada. Nosotros mismos, tuvimos un imperio en donde no se ponía el sol -con lo cansado que es eso. No por haberlo perdido nos sentimos menos, aunque es cierto que algunos también andan buscando su identidad sin saber en donde hallarla.

La mayoría estamos contentos con ser mezclados, con saber que venimos de cualquier parte, con no ambicionar un imperio. Nos conformamos con tener nuestras pequeñas vidas y con intentar cambiar el mundo, aunque sea un poquito. Queremos dejarle a nuestros hijos y nietos un lugar más amable, mejor organizado, más solidario y más pacífico y no andamos enredando con la historia, sólo porque no tenemos clara nuestra identidad.

Ya decía un señor muy listo, Amartya Sen, que las identidades no son únicas, que son múltiples y cambiantes. Por nada del mundo me volvería yo a mi identidad de hace treinta años, aunque sea a costa de envejecer irremediablemente. Si eso no lo quiero para mí, tampoco para todo un pueblo. Querer volver a la era del imperio (victoriano) es una regresión. Tendrían que hacérselo mirar.

 

Día de la Ascensión y Procesión de la Patrona de Vistalegre

Hoy, Domingo de la Ascensión, la Parroquia de Sta. María Madre de la Iglesia celebra a su patrona. Con la colaboración de muchas entidades del barrio, incluida la Peña el Zaragüel, y tras la celebración de un triduo, ha habido una solemne eucaristía y, al finalizar, una procesión por las calles del barrio.
Aquí os dejo unas cuantas imágenes, para que os hagáis idea. Mientras las campanas tocan, la banda se forma, se tiran cohetes y se preparan los fieles para acompañar a su patrona. Pasa debajo de mi balcón y aprovecho para mostraros una vista ‘aérea’.

Comenzando la celebración
Comenzando la celebración
La imagen de la Virgen, antes de la celebración
La imagen de la Virgen
La Peña acompaña la celebración
La Peña acompaña la celebración
La banda se prepara
La banda se prepara
Sale la cruz
Sale la cruz
La peña abre la procesión
La peña abre la procesión
La Virgen avanza
La Virgen avanza
La salida
La salida
Los nuevos comulgantes
Los nuevos comulgantes
Pasa por debajo de mi balcón
Pasa por debajo de mi balcón
Así se ven las mantillas desde la altura
Así se ven las mantillas desde la altura

 

Deshojar la margarita

Últimamente recibo de amigos y parientes con conciencia social y política reflexiones acerca de cómo ejercer mi voto en las próximas elecciones locales. Todos los que conozco y me envían esos textos temen que vote al PP. Este texto es para tranquilizarlos.

Ante los grupos emergentes, uno siente la tentación de ensayar algo nuevo y que se presenta como diferente y, dadas mis inclinaciones naturales, me temo que el experimento Ciudadanos no sea precisamente el pétalo de margarita que se me pegue a la mano.

Ya que uno sólo tiene un voto que emitir, ha de ser responsable y siente que echarlo a la papelera, si como indican las encuestas, no hay mucho camino para algunos, mejor será pensarlo bien y no desperdiciarlo. Es decir, aquello del voto útil que sume en alguna parte.

Nunca he votado PP. Aunque el voto sea secreto, no es un secreto que no gozan de mi afinidad. Pero en tiempos inciertos y revueltos, con la que está cayendo y no deja de caer, uno puede sentir ciertas tentaciones absurdas y dejarse llevar por el miedo, la duda, la revancha o lo que sea. Sin embargo, esa posible tentación pasó rápido, no por mérito de mi fortaleza de espíritu, sino por lo acertado del spot publicitario del PP en TV.

Unas consideraciones acerca de ello. ¿Os habéis fijado en que no aparece en él ningún rostro conocido, ni siquiera el del presi? Bueno, si hubieran metido la imagen ciclista, con corbata y, como dicen en mi pueblo, con los pies en los pedales ‘para los portones’, quizá habría caído en la tentación. Me pregunto ¿por qué no sacan a nadie conocido? Sencilla respuesta, porque no hay nadie presentable, aunque los pongan en las listas ‘cerradas y bien cerradas y a dedo’. Pero ¿y los logros? Si miramos el tal anuncio, resulta que todo son ventajas, que es la ‘revolución tranquila’, que los tanto por ciento son abrumadores en éxito. ¿No les da vergüenza?; una razón más para no dar la cara en el video.

¿Qué hay del paro, de la reforma laboral fallida, de la sanidad menguante, de la industria decreciente, de las pymes que se han ido al garete, del auto empleo miseria de los autónomos sin derechos, de los vergonzantes salarios mínimos y de caridad, del fraude a los jóvenes, de la desatención a los ancianos, de la educación vacilante, de la cultura maltratada y olvidada, de los derroches en sostener la banca, de las obras públicas deteriorándose, de los faraonicos proyectos de aeropuertos fantasma, del campo abandonado, de los pueblos vacíos, de los padres de familia que se conforman con trabajar tres o cuatro meses al año, con suerte, de los abuelos que sostienen a hijos y nietos, constituidos en seguridad social con sus pensiones?

Lo siento, pero cada vez que veo el tal spot, sólo me sale una frase: ¡Y una mierda! No suelo ser malhablada más que en casos de emergencia total y ese spot es una emergencia y una agresión al sentido común.

Gracias a los ‘pensantes de marketing del PP’ por hacer ese anuncio que me deja la conciencia más tranquila y me quita una preocupación. Ni ‘jarta de vino’ se me ocurriría votarlos.

 

Cuarta y última crónica Desde la Ciudad Capital 2 de Mayo (glorioso día en Madrid y en Caravaca de la Cruz)

Como no podía ser de otro modo, la larga semana última fue muy intensa. Todo fueron celebraciones, al menos en apariencia. Almorzamos con doña Cati y don Urbano, viejos conocidos que viven en Salcajá. El es tejedor de las célebres telas de jaspe y su mujer es ama de casa. Ambos están muy vinculados al Hogar, en donde prestan servicios de diversa índole y frecuencia. Conocen bien a las muchachas y estaban entre los que se preocupaban por el destino de las egresadas. Juntos comimos una comidita muy rica, con un menú que viene a ser el de las fiestas: Ensaladilla rusa, carne a la brasa acompañada de puré de papa y un postre de frutas con crema y un sirope; pero lo más importante fue escuchar su análisis de las situaciones que todos conocemos y, de alguna manera, confirmar nuestras propias impresiones y análisis.

En la distancia y aunque parezca que la estancia es larga, debemos ser conscientes de que hay muchas cosas que uno no puede objetivar de manera adecuada, así que es conveniente contrastar con otras personas y sobre todo con aborígenes (esto no va con mala idea, me encanta esta palabra) su propia visión de los acontecimientos.

En este mismo sentido fue para nosotros muy productiva la charla con la Directora del Hogar. Estuvimos algo más de dos horas y también nos reafirmó en nuestro análisis de las cosas y en las posibles soluciones de algunos problemas. Creemos que es una mujer inteligente, con mano recia, pero guante blanco y nos parece que puede llevar las cosas adelante, que no son fáciles, con acierto. En cualquier caso, se ha establecido un vínculo sincero y de colaboración y eso es lo que importa. Ninguna empresa humana es perfecta y cuando se trata con material delicado, más fácil es cometer errores y, especialmente, cuando faltan los medios. Una vez más quisiera que os hicierais cargo, los que esto leéis, de que en el Hogar se vive al borde de la subsistencia, con los medios casi por debajo de lo indispensable, de ahí nuestro interés en esta obra. En el fondo, ayudar a estas niñas a que alcancen un nivel de dignidad humana es lo mejor que podemos hacer por ellas, por su futuro y por el de este país tan hermoso y tan complicado.

En medio de estas circunstancias, tuve a bien fastidiarme una rodilla, por si no fuera poco lo del túnel carpiano que me viene dando la lata desde antes de salir de casa, di un mal paso, luego hice un par de excesos de caminar y subir escaleras (al Calvario en Cobán) y se me hinchó la rodilla. Esto me asustó un poco, especialmente pensando en las horitas de avión. Así que me fui a ver al Dr. Gilton (sic) y me dijo que era del cartílago y del ‘deterioro de la edad’ (¡qué cruz!), me dio un antiinflamatorio y ahí voy, mejorando. No puedo hacer pasos de ballet, pero ya no voy arrastrando la pierna.

Otro día fuimos a tomar café con don Marco Vinicio (se llama así, lo juro) y a su esposa, Carolina. Viven cerca del Hogar. El es militar retirado, pero en un país como éste, mejor no preguntarle por su pasado. Ahora está reconvertido en granjero experimental y hace cosas muy interesantes con plantas, flores y todo tipo de cosas, especialmente deshidrata frutas y verduras con un ingenio de su invención y selecciona plantas medicinales con sus diversas aplicaciones. Su mujer cocina para eventos, además; lo que en nuestro pueblo se llama tener un catering (aquí me parece mucho llamarle así).

Esta pareja está también vinculada al Hogar en el asesoramiento de la gestión del invernadero y están verdaderamente volcados en apoyar a las niñas. Con ellos es posible que también se logre alguna ayuda estatal al Hogar. Pero esto está por ver.

El día de mi Santo 27 de abril, la Virgen de Montserrat, me cantaron las niñas Las mañanitas, pero costó que entendieran que celebraba a mi patrona y no el cumpleaños. Fuimos a misa a la catedral y nos encontramos con el señor obispo de presidente (misa de diario, pero ilustrada). El actual obispo de Quetzaltenango es don Mario Molina y es panameño y de una congregación, pero no sé cual. Es un hombre fino y elegante y da la impresión de que nunca ha trabajado con las manos por lo bonitas y cuidadas que las tiene. Aquí casi todo el mundo tiene las manos feas (por qué será).

Luego las hermanas y nosotros fuimos a comer a un restaurante (invitaba yo). Que yo saque mi tarjeta y pague es una cosa que les llama mucho la atención a ellas y a los meseros. Charlamos y lo pasamos bien. Compramos unos pasteles para las güiras y aunque eran dos tartazas, duraron  el tiempo de un suspiro en la cena.

Al día siguiente, después de visitar al Dr. Gilton, fuimos de nuevo a Quetzaltenango a comer con una de las egresadas y la señora que la tiene acogida. Fuimos en bus de los normales, es decir en parrillera, zarandeados y apretujados en unos asientos incómodos, pero fue como ir en el bus turístico, porque como no sabíamos muy bien dónde bajarnos, hicimos casi la ruta completa, dándole a la ciudad toda la vuelta, incluido el Calvario, el Cementerio y algún lugar más. Antes de comer queríamos ir a la Universidad Landívar que es la de los jesuitas porque queríamos buscar un par de libros escritos por padres idem. Pensando en que tendrían una librería, allá que nos fuimos (advierto que yo iba con la pata chula y pensando que en cualquier momento me tendría que sentar en la banqueta (acera) y esperar a los bomberos voluntarios que aquí son como el Samur). Craso error, los jesuitas no tienen librería en esa ciudad, sí en la ciudad capital (¿alguién se acuerda del centralismo? pues eso). Así que sin libros y con la pata a la ‘virulé’.

Pero el esfuerzo mereció la pena. La señora que cuida de Yoselin, la egresada, es una mujer estupenda. Tiene treinta y un años, se casó con catorce, tiene dos hijas de 11 y 9 años. El marido la abandonó y luego tuvo a bien morirse. Ella es cocinera de profesión, pero es inmigrante y no puede arreglarse los papeles porque son caros, unos 500€ al cambio, de manera que sigue ilegal, con lo que en cualquier sitio en que trabaje, la explotan (bueno, esto es estar como en casa). Así que trabaja en lo que sale. A ratos vende manualidades en el mercado, a ratos cose zapatos en casa (a los de Caravaca les traerá recuerdos), a ratos hace de corredor de fincas y a ratos guisa para otra gente. Con eso se mantiene ella, sus dos hijas, seis perros, una amiga que está en condiciones parecidas y de momento, hasta que no gane algo, nuestra egresada. Bien, aquí un sueldo medio ronda los 120€. No haré comentarios, pero si este país no lo levantan mujeres como esta, es que no tiene arreglo. Por eso nuestro interés en que las muchachas se preparen y sepan hacer cosas, las que sean, pero que puedan ser independientes. ¿Dónde están las sufragistas?

Esta comida que os he contado por lo rápido, fue lo mejor de la semana, sin duda. Ver que hay tanta gente buena, acogedora, que vive con lo mínimo y aún acoge a otros, es muy consolador, os lo aseguro y, al menos a mí, me devuelve la confianza en la raza humana y me alienta para seguir teniendo esperanza.

Finalmente y tras estas emociones, llegamos al jueves por la noche, día 30 de abril. Nos dieron una fiestecita de despedida en la que hubo disfraces (incluidas las hermanas, con gran regocijo de las patojas), bailes, juegos, tartas y regalitos para nosotros. Nos reímos mucho y lo pasamos bien. Nos fuimos a la cama sobre-excitados y tardamos en dormirnos. Nos levantamos a las tres y media, recogimos las últimas cosas y nos dispusimos para el viaje a la ciudad capital, acompañados de una de las hermanas, manejando don Julio y con el acompañamiento de su esposa, doña María que es una persona muy agradable, elegante (de huipil y corte) y que sabe mucho de flores. Ibamos medio dormidos, pero fue un viaje agradable. Finalmente, sobre las ocho y media, llegamos a la zona 6 donde las monjas tienen una casa de transeúntes y donde residen las aspirantes a las que teníamos que darles los talleres.

Son cuatro muchachas en el entorno de los veinte años, tres son guatemaltecas y la cuarta de Honduras. Ella nos conocía porque cuando estuvimos en Tegucigalpa, dimos una charla a catequistas y ella estaba presente. Una de las muchachas se llama Mérida y cuando le dije que mi hija vive en una ciudad de España que se llama así se quedó muy sorprendida.

Tras desayunar y descansar como media hora iniciamos el taller de relaciones humanas y estuve dos horitas hablando. Luego almuerzo, descanso y vuelta. Allí Luisito habló sus dos horitas, como un valiente, sobre liturgia. A las ocho de la tarde me fui a dormir y no he amanecido hasta las seis de la mañana. Mientras escribo esto, hago tiempo para el desayuno. Luego vuelta al taller. Tarde libre y domingo. El lunes vuelta al tajo y el martes ¡¡¡ a casa!!!

Esto es todo, amigos.

Cuando tenga un rato y haya reflexionado, os contaré mis impresiones generales, pero puedo adelantar que si el año pasado me volví algo desinflada, por no decir deprimida, este año creo que hemos hecho avances interesantes y prometedores. Estamos satisfechos.

Ingenio para deshidratar vegetales y otras cosas
Ingenio para deshidratar vegetales y otras cosas
En la banqueta, esperando el bus
En la banqueta, esperando el bus
Tecnificación de las hilaturas
Tecnificación de las hilaturas
Altarcito frente a mi puerta, el día de mi santo
Altarcito frente a mi puerta, el día de mi santo
Con las pequeñas
Con las pequeñas
Con las medianas
Con las medianas
Con la comunidad, aunque no parezca
Con la comunidad, aunque no parezca
Con las mayores, que posan bárbaro
Con las mayores, que posan bárbaro
Las aspirantes
Las aspirantes