Archivo por días: 24 julio, 2015

Lo soportable

Mi madre solía decir: Que no nos mande Dios todo lo que podemos soportar. Esta frase siempre me dejó un poco perpleja pues, aunque no dudaba yo de su confianza en Dios, me sorprendía que pensara que Dios fuera alguien que nos ponía constantemente a prueba, hasta que alcanzáramos nuestros límites.

El otro día oí a un señor en la radio decir que ‘el país no podía soportar la llegada de tantos refugiados’. Esta afirmación me recordó no tanto la frase de mi madre, como la sensación que me producía.

Me pregunto; ¿quién es el país? un país no deja de ser una abstracción. Los países tienen gente dentro y es esa gente la que soporta lo que sea, que seguro no se lo manda Dios. ¿No llevamos mucho tiempo soportando gobiernos corruptos, incurias, desprecio a los ciudadanos y sus necesidades básicas y un largo etcétera? ¿Cómo no somos capaces de soportar a unos refugiados, dos o tres miles, cuando hay millones de personas desplazadas, huidas y despojadas de sus derechos, haciendas y de la seguridad de sus vidas? ¿Qué quiere decir eso de que el país no lo puede soportar?

Que nos mande Dios lo que somos capaces de soportar. A lo mejor nos merecemos estos gobiernos y esta crisis porque no somos capaces de salir a la calle y decir ¡basta! a toda esta desvergüenza. A lo mejor nos vendrían bien unos millares de refugiados para empezar a apreciar lo que tenemos, para recordar nuestra historia de exiliados y refugiados, para protestar contra nuestros políticos que tienen un corazón inmisericorde, que no presta atención ni a los de dentro ni a los que llaman a nuestras puertas porque lo han perdido todo.

No es un país, que no deja de ser una abstracción. Somos nosotros. Nosotros los que no somos capaces de salir a la calle y pedirnos cada uno nuestro refugiado. Mándenme uno, que yo me haré cargo. Donde comen dos, comen tres; esta frase era también de mi madre.

Estoy tan avergonzada de lo que sucede con nosotros que no somos capaces de soportar nada y, a cambio, lo soportamos todo, incluida la vergüenza y el desprecio a los que sufren, que no sé si este texto tenga alguna coherencia. Me da igual, por otra parte. Lo que quiero decir es que cada vez más nos escudamos en frases para no salir de nuestras comodidades, sin darnos cuenta de que aunque fuera por aquello de ‘hoy por ti y mañana por mí’ deberíamos ser más solidarios. En este mundo convulso nadie está a salvo y cualquier día tendremos que cargar con nuestra maletita y pedir asilo. ¿Nos recibirán diciendo que busquemos en otra parte, porque el país no lo puede soportar?