Archivo por días: 4 octubre, 2015

Una visita a Extremadura

Muchos sabéis que tenemos una hija que vive en Extremadura. Ella es arqueóloga y lleva adelante una pequeña empresa. En este momento, además de trabajar, cosa que no es fácil en ese terreno, está vigilando la reconstrucción de una vieja casita que compramos allí, con el fin de que ella se vaya a vivir a ella.

En este viaje, además de visitarla, se trataba de escoger materiales necesarios para el remate de la construcción y, por supuesto, hacer algo de turismo.

Las imágenes os darán idea de nuestras andanzas. Esta es la casa que estamos reconstruyendo. En el momento de visitarla, estaban echando la solera y haciendo el encofrado de los pilares que la sostendrán.

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La casa tiene un primer cuerpo antiguo, con un alzado bajo el tejado que simplemente se va a sanear y hacer habitable.

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En esta imagen podéis ver el cuerpo anterior, semi-derribado, que deja la marca de un arco de bóveda en la pared de lo que será un patio previo y el arranque de la nueva construcción. De manera que la nueva casa tendrá un patio anterior, uno posterior y un cuerpo de una habitación que tiene fachada a la calle.

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Mi hija en la puerta que da paso al módulo exterior, en la entrada al nuevo patio.

Tras la visita obligada a la obra de la casa y después de recorrer diversos polígonos industriales a la búsqueda de los materiales, fuimos a visitar las obras que ella dirige en la Alcazaba de Badajoz. Este magnífico espacio, ubicado en un meandro del río, como toda fortaleza que se precie, encierra en su subsuelo toda clase de restos de las diversas ocupaciones y de los distintos fines a los que se ha destinado. poco a poco, van saliendo muros del siglo XVII y más aún, los restos de la primitiva muralla almohade. Gracias a las doctas explicaciones de nuestra arqueóloga y de uno de sus compañeros, conseguimos medio entender lo que significaba todo aquel batiburrillo de muros, zanjas, escombros y tierras removidas con esmero.

Restos de la muralla almohade
Restos de la muralla almohade

 

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Una vez visitada la excavación con nuestro preceptivo casco de obra en la cabeza, nos fuimos a comer a la contigua Plaza Alta, un precioso lugar que ha sido recientemente saneado y restaurado y que es magnífico.

Otro día hicimos una excursión a Medellín para visitar el teatro romano no hace mucho descubierto al pie de la fortaleza. Esta también está ubicada en un recodo del río y muestra la hermosura de ese pueblo y de su fértil vega. El teatro ha sido ya parcialmente restaurado, aunque no suficientemente protegido de las palomas que lo habitan, y se utiliza para representaciones. Asistir a alguna de ellas debe ser magnífico.

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En la ladera sur de este cerro es donde se encuentra el teatro romano y el Centro de Interpretación, pequeño museo que contiene copias de piezas notables halladas in situ y que dan una idea de la categoría de aquel espacio. Un video de reconstrucción permite hacerse una buena imagen de cómo sería.

En la subida al cerro está la iglesia de San Francisco en la que, según se dice, fue bautizado Hernán Cortés.

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Y, por fin, el teatro y sus vistas.

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Otro día visitamos Almendralejo. este es un pueblo precioso que ya conocíamos al menos en parte, pero nunca habíamos estado en el Enterramiento calcolítico (4000 años) de Huerta Montero y que es digno de verse.

También estuvimos en el Museo de las Ciencias del Vino que merece la pena y en el parque junto a la Iglesia de la Virgen de la Piedad.

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No es un anuncio de cerveza, sino para que veáis lo guapa que es mi hija
No es un anuncio de cerveza, sino para que veáis lo guapa que es mi hija

En Mérida, pasamos junto a la Iglesia del Calvario. Esta, junto con otras iglesias y el aire de muchos edificios extremeños, no dejan duda de que los descubridores de América se llevaron sus ideas estéticas hasta allá. En Guatemala hay múltiples lugares dedicados al Calvario y, en concreto en Salcajá, hay un Calvario que se parece en todo al emeritense.

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Por la noche, de luna llena, cenamos al aire libre, junto a la muralla de la Alcazaba de Mérida. Ahí os dejo con esa luna y con una vista de la puesta de sol sobre el Guadiana.

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Un encuentro feliz

Me llegan de Guatemala, vía chat, unas preciosas fotografías que quiero compartir con todos los que seguís las andanzas de nuestra modesta Asociación.

Las fotografías están tomadas en el Hogar Luis Amigó de Urbina-Cantel que como muchos sabéis es el centro de atención de nuestros proyectos educativos y de formación.

Una de nuestras becarias que ya abandonó el Hogar, al haber cumplido su mayoría de edad y tras formarse, gracias a nuestras becas Kristina Iturralde -que todos financiáis con vuestras aportaciones-, dentro del Proyecto Somos libres, ha constituido su propia familia y ha tenido en el mes de septiembre un hermoso hijo varón. El hecho por sí mismo ya es algo que nos llena de esperanza y alegría, pero es hermoso verla entre algunas de sus antiguas compañeras junto a su hijo.

Muchas de estas niñas, residentes en el Hogar, carecen de familia o han tenido terribles experiencias de desamor y desapego de sus familiares. Es un ejemplo para ellas ver que una puede formar su propia familia, tener hijos y cuidarlos con esmero, pues algunos de sus temores van por ahí; no saben si no serán capaces de dar un amor que no han aprendido a recibir o del que han carecido. Sin embargo, ahí está la prueba y con ella un rayo de esperanza y de ilusión.

Desde este otro lado del mar y en la lejanía, un encuentro como este nos llena de gratitud no sólo a la buena gente que apoya a las acciones de la Asociación, sino hacia las Hermanas Terciarias Capuchinas que dirigen este Hogar. Ellas han hecho posible que cosas así sucedan. La vida puede con todo.web1 web2web3  

Cosas de cocina

Inmediatamente después del desayuno, suelo ponerme a cocinar. Esto significa que aún estoy en ropa de casa; pijama y bata. Esta mañana, mientras me hallaba en esa situación, se me ha ocurrido pensar que yo no podría hacer esos videos de recetas que tan de moda están y que todo el mundo cuelga en sus web o en, las así llamadas, diversas redes sociales, porque, claro, no es cuestión de aparecer de esa guisa ante miles de ojos.

También pensé que era lo de menos, porque casi todos los que acceden a mi página o bien están intentando venderme viagra o son amigos y parientes que ya me han visto en mis horas más bajas alguna vez.

Como la mente vuela, no sólo me entretenía en estos pensamientos, sino que, buscando una buena receta para renovar un primero de alcachofas, recordé algo que decía mi madre: Como no tengo de esto, le pongo esto otro que es parecido. Efectivamente. La receta decía: Póngale manzana reineta, y yo, tras dar una ojeada al cesto de la fruta, agarré dos ciruelas, las laminé y las eché al sofrito de perejil y ajo picado. Más adelante decía: Añada una cucharadita de mostaza de Dijon. Me fui rauda a la nevera, convencida de que allí había un bote. Pero, no. No había mostaza de Dijon. Así que saqué unas cuantas alcaparras y las agregué al sofrito. Mi mente seguía dando vueltas. Las ciruelas no tienen esa carne harinosa que tienen las manzanas, así que esta salsa va a quedar con poco cuerpo. Solución: añadir unos polvillos de puré de patata. Tras darle vueltas en la sartén a aquel amasijo de cosas heterogéneas y que en nada se parecían a la receta original, seguí leyendo: Páselo por la batidora y agréguelo a las alcachofas previamente cocidas, ajuste el punto de sal y déjelas dar un hervor. Eso hice. Aquí era fácil seguir la receta, pues tengo batidora y las alcachofas ya estaban cocidas. Ajusté el punto de sal y ¡voilà! un plato estupendo.

Os he dado una buena idea para renovar las recetas de alcachofas y os he ahorrado el verme con los pelos de punta y la cara de dormir. Pero la mente seguía trabajando y la vieja máxima culinaria de mi madre me volvió a la cabeza. Una oleada de ternura me invadió y sentí una fuerte añoranza de su presencia. Ella murió hace quince años y yo jamás cociné con ella. Casi se me saltan las lágrimas. No en vano una amiga mía decía que lo peor es añorar lo que nunca se ha tenido.

Para que luego digan que cocinar es alienante, que es un oficio obligado y aburrido, que es una pérdida de tiempo.

Espero que os gusten las alcachofas en salsa de ciruelas.