Archivo por meses: diciembre 2015

Mercado de Navidad en Vistalegre

La Asociación Tacaná se ha sumado a la Asociación de Comerciantes de Vistalegre y Belén, estos dos barrios del norte de la capital que, en tiempos, eran la huerta. Compuesta por más de ochenta comercios, está dirigida por gente joven y entusiasta que quiere revitalizar el consumo en el comercio de proximidad, lo cual es un gran acierto.

Comprar en una tienda de barrio supone no sólo conseguir un producto de calidad, sino una atención personalizada, que te saluden y despidan por tu nombre, que sepan cuáles son tus gustos y te avisen de la llegada de productos que puedan interesarte, que se desvivan en buscar para ti algo que necesitas y que en ese momento no está entre las existencias.

¿Por qué se ha unido la Asociación Tacaná a una asociación de comerciantes? Muy sencillo; la Asociación Tacaná aspira a ser una de las referencias solidarias de este barrio en donde tiene su sede. Ya hay una organización de scouts y también personas que trabajan por los más desfavorecidos en el marco de grandes organizaciones humanitarias; pero, como el pequeño comercio, con frecuencia familiar, AT quiere ser una Asociación de familia. Un espacio donde padres e hijos se reúnan y aporten su apoyo a niñas y jóvenes que carecen de lazos familiares o que tienen familias desestructuradas.

La Asociación quiere estar presente en todas aquellas actividades comunitarias que hagan del barrio de Vistalegre-Belén un espacio en donde la vida sea más amable y cercana, lo que sin duda alguna permite combatir la soledad y la alienación de las ciudades cada vez más grandes. Si somos capaces de crear entornos de fraternidad podremos llevarla a otros lugares en donde esos lazos fraternos son frágiles o están rotos.

Como una de las actividades de la Asociación de Comerciantes en esta Navidad ha sido montar un pequeño mercadillo de artesanos, nos hemos sumado a la iniciativa con nuestra pequeña muestra de artesanía guatemalteca. Gracias a todos los que os habéis acercado a nuestro modesto puesto y os habéis interesado por lo que hacemos.

Caballitos manuales. Un juguete precioso para los más pequeños
Caballitos manuales. Un juguete precioso para los más pequeños
Las ocas hacían las delicias de los niños
Las ocas hacían las delicias de los niños
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Cuestión de cintura

La Navidad acarrea un severo problema: la tentación de los turrones, polvorones, tortas de Pascuas y mil y una delicias más. Estos elementos cuya base es la manteca de cerdo, el azúcar, la almendra, la miel, el ajonjolí (este no es muy peligroso) y la harina son sumamente peligrosos en lo que a volumen y diámetro de la cintura se refiere. Las grasas y azúcares no se distribuyen de manera armónica a lo ancho y largo de nuestro organismo, sino que tienen una querencia muy alta a colocarse en el ecuador de nuestra anatomía; es decir, en la cintura y sobre las caderas.

Es cierto que podríamos abstenernos y, haciendo un ejercicio de libertad, renunciar incluso a la ingesta de tales dulces y sabrosas golosinas. Pero con frecuencia pensamos, bueno, es sólo una vez al año, aunque luego, en el mes de enero, cuando queremos atarnos los cordones de los zapatos, hallemos más de una dificultad para hacerlo cómodamente.

Con los resultados de las elecciones generales ocurre algo parecido. Hacemos uso de nuestra libertad y votamos lo que mejor nos parece. Atomizamos nuestro voto y nos sale que entre el 20 y el 30% de los votos están todos los partidos, con lo que las alianzas, ninguna de ellas, alcanza mayoría absoluta. Eso significa que durante toda la legislatura no habrá más remedio que pactar desde la investidura hasta cualquier decisión por nimia que sea (en política nunca se trata de cosas baladíes). Unas veces los acuerdos irán en una dirección y otras en otra; así, habrá medidas que a unos les parecerán poco progresistas, mientras que otras parecerán locuras anticipatorias y, al contrario, para muchos unas u otras se quedarán cortas o irán demasiado lejos.

En este caso, como en el de atarse los cordones lo que se necesita es cintura; una cintura ágil y elástica, capaz de cualquier quiebro o torsión.

Es de desear que los políticos no se excedan en los dulces de Navidad. Para el resto de la ciudadanía una cintura en forma es también deseable.

 

Un paseo

Paseaba yo el otro día por Madrid y me sorprendió encontrarme con rostros que me resultaban conocidos. Cuando estaba a punto de saludar al portador de uno de aquellos rostros percibí dos cosas: La primera que aquella persona dejaba resbalar su mirada por mi cara y no mostraba ningún signo de reconocerme; la segunda, que la persona a la que yo miraba como conocida estaba desde hacía años difunta.

El fenómeno se repitió varias veces, de manera que lo comenté con mi acompañante y, además, me quedé cavilando acerca de cuál podría ser su significado. Primero pensé: A lo mejor me he muerto y por eso sólo me cruzo con difuntos. Luego caí en la cuenta de que ellos no me reconocían y eso me confortó: Ellos están muertos y yo no, por eso no me reconocen.

Finalmente, ante la falta de reacción de mi acompañante que dejó caer mi comentario sin emitir ninguna valoración, concluí que los muertos que conozco son más que los vivos y por eso me los encuentro. Ellos, cuando me muera, me reconocerán finalmente.

La Gramática

Como muchos saben, desde que don Antonio de Nebrija hizo una gramática del español mucho ha cambiado el aprendizaje de la lengua española.

Después de todo, una gramática es nada más y nada menos que una convención que permite ordenar algo que se produce de manera espontánea; el lenguaje. El lenguaje, como todo lo que el hombre produce, es algo cambiante y, por ello, si la gramática quiere alcanzar sus objetivos, no tiene más remedio que readaptarse, sancionar usos nuevos, rechazar otros por añejos o poco comprensibles, etc., etc.

La gramática es una ciencia muy importante y las gramáticas libros de gran interés. Es cierto que los hablantes aprenden por lo que oyen y no por memorizar un ordenado texto que habla del lenguaje. Pero cuando uno siente la necesidad de decir algo, pretende que se le entienda y por eso es bueno tener un ordenamiento del lenguaje, que puede sacarnos de dudas y ayudarnos a componer con claridad nuestros mensajes. Así que uno recurre a la gramática, o a sus auxiliares los diccionarios, cuando tiene dudas acerca de las tildes, de la ortografía, de la puntuación, de los significados o del orden aconsejable para la mejor comprensión de una sentencia.

Otra de las características del ser humano es que, además del lenguaje, tiende a vivir en sociedad. A vivir en compañía se aprende por estar haciéndolo desde que nacemos; vivimos con nuestros padres y hermanos, con tíos y primos, con los compañeros de escuela, con los vecinos, con los del trabajo. Sin embargo, es bueno tener una norma que nos indique hasta dónde llega nuestro espacio y cuál es el espacio de los demás. No me refiero a las reglas de urbanidad esas tan olvidadas y tan necesarias, sino a algo más amplio y más básico; la Constitución y las leyes en general.

Saber vivir en compañía, sabemos vivir, porque hemos visto como lo hacen otros. Pero el mundo está lleno de malos ejemplos, de manera que es bueno tener una norma que marque un sendero tal como hace la gramática con el lenguaje. Concretamente, lo que llamamos la Ley de Leyes, la Constitución, es un texto importante porque, al igual que la gramática, no hace sino recoger lo que pensamos y hacemos y poner orden, señalando lo que de manera muy general es mejor para vivir en sociedad.

Sin embargo y al igual que la gramática, no es una Ley inamovible, porque también es una convención destinada a poner algo de orden. De manera que si los usos cambian, si las necesidades se transforman, hay que ir adecuando esa Ley de Leyes a las realidades que se presentan.

No sé por qué hay tantas personas que se resisten a un cambio en la Constitución. Si echamos la vista atrás en nuestras propias y menudas vidas, vemos que las cosas han cambiado mucho desde hace treinta años. Sobre todo, los que ya hemos cumplido sesenta años o más observamos las diferencias y a veces con añoranza miramos al pasado; un pasado que quizá comprendíamos mejor que este presente y sentimos un cierto vértigo por el futuro, no tanto por el nuestro, que será más bien corto, sino por el de nuestros hijos y nietos. Nos gustaría saber que así como nosotros hemos consultado, en las dudas, nuestra constitución, ellos podrán mirar en ella el camino para seguir en convivencia, pero esa constitución tendrá que haber andado el camino de la adecuación, porque si no, no les servirá de nada.

La gramática del señor Nebrija, tal como él la compuso, difícilmente nos sería comprensible hoy. Así la constitución no será un texto de recurso cuando ya no sea comprensible para quienes la hayan de usar

No nos hemos resistido más que de boquilla a transformar la Constitución en aspectos económicos impuestos desde fuera, ¿por qué esa resistencia a adecuarla a nuestra realidad presente y a la futura inmediata por nuestra propia voluntad y conveniencia? Me temo que es porque nos aferramos a esas dos frases tan poco productivas como: ‘Esto se ha hecho siempre así’ o ‘ Esto no se ha hecho nunca antes’. ¿Es esa nuestra ideología de base? La mía no.

Fabricando recuerdos

En junio de este año nos juntamos los chicos/as del preu 1965. Podía haber sido un encuentro simplemente nostálgico y luego cada cual a su tarea y a su vida. Pero se creó algo más que un simple encuentro. Se creó una especie de necesidad de repetir los encuentros, como si quisiéramos, sin decirlo, proveernos de nuevos recuerdos que tuvieran sentido a la edad de la que ahora gozamos. Son diez minutos los que podemos dedicar a los quince años. Sin embargo, nuestras vidas de hoy, cuando ya tenemos hijos mayores, cuando ya hemos realizado toda nuestra tarea profesional, no se conforman con las chiquilladas. Aquello no basta. De manera no premeditada, unos y otros hemos ido buscando las ocasiones de vernos; de dos en dos, de tres en tres, de cuatro en cuatro o de diez en diez.

De eso se va haciendo la vida. Ya podemos decir: ¿Te acuerdas cuando nos vimos en Madrid? ¿Te acuerdas de cuando nos encontramos en Murcia o en Almería o en Alicante? Estamos fabricando recuerdos que tengan nuestra identidad actual, no la de aquellos jovencitos y jovencitas que apenas nos asomábamos al mundo, sin saber muy bien qué era todo aquello. Unos arrastrando timideces, otros haciéndonos los valientes y los que dominaban el terreno. Todos con la falta de seso propia de la edad, pero con la voluntad firme de convertirnos en hombres y mujeres de provecho, como decían nuestros padres. Y ahí estamos, tejiendo nuevos lazos, cuando ya estamos al final del camino y con las tareas hechas; esas que no se terminan hasta que no acaba la vida, pero sin un horizonte lejano y desconocido como el que preveíamos en 1965.

Alguien dijo no hace mucho que esto era amor. Es posible. Amor a la vida, amor a darle sentido y a no dejarse llevar por la inercia de recuerdos ya añejos. Viva la vida, viva el amor, viva la amistad.

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La Asociación Tacaná no se detiene

La Asociación Tacaná se ha sumado a la Asociación de Comerciantes de Vistalegre y Belén. Es una forma de integrarse en el barrio en donde tiene su sede y dar a conocer su actividad solidaria.

En los próximos días navideños la AC llevará a cabo una serie de actividades destinadas a los más pequeños, así como una campaña solidaria y actividades religiosas y culturales. La Asociación Tacaná estará presente en ellas a través de un mercadillo de artesanías centroamericanas y se sumará al bullicio general.

Todos aquellos miembros de la Asociación que tengan un rato libre  y quieran darse una vuelta no tienen más que hacerlo y serán bienvenidos.

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