Archivo por días: 26 mayo, 2016

Las frustraciones de Narciso

Todos poseemos un cierto fondo narcisista por el que adoramos nuestra propia imagen. Por otra parte, nos recomiendan, para mantener alta la autoestima, que amemos nuestro cuerpo y nos sintamos a gusto con nuestro rostro, nuestro cabello y nuestra piel. Al mirarnos en el espejo, -nadie se mira ya en las aguas cristalinas de un río porque suelen estar contaminadas- vamos haciéndonos con la imagen propia y, ante la superficie azogada, componemos nuestra mejor expresión para ahorrarnos disgustos.

En la era de la imagen que vale más que mil palabras, sin embargo, lo que nos suele devolver nuestra propia imagen es la fotografía o el video casero y allí comienzan las frustraciones del Narciso que llevamos dentro. Esas instantáneas fijas o en movimiento nos ponen frente a una realidad que se parece poco a lo que tenemos en la cabeza como imagen propia. Más aún si no somos fotogénicos, lo que es bastante frecuente.

Algunos optamos por fotografiarnos de espaldas, otros por huir de las fotografías, los más las recortamos o las sumergimos en el fondo de un cajón o simplemente le damos ‘clic’ a  la opción ‘eliminar’.

No obstante hay momentos en los que no queda otra que enfrentarnos a la foto y que salga lo que Dios quiera. Esto me ha sucedido recientemente. Me he visto obligada en razón de la publicación de un libro mío a figurar en la solapilla; en los actos de presentación del mismo, no ha habido más remedio que dejar constancia gráfica; ha habido que publicitar la tal edición mediante la imagen de la autora; osea, la mía. Esto me ha puesto frente a la necesidad de aceptar la realidad de que la imagen que queda no es la que más me gusta de mí, que, efectivamente, no se parece en nada a la que yo creo tener, pero que sin duda alguna es la que los demás ven y eso de veras que crea un gran conflicto interno y Narciso se resiente.

Uno exclama por lo bajito ¡Dios mío! ¿esa es mi cara? ¿Yo soy así? ¡Qué horror!

De todos modos a veces las grandes tragedias se solventan gracias a la pericia de un profesional y no me refiero a la aplicación del fotoshop, sino a la presencia en la sala de un buen fotógrafo. Es el caso de mi amigo Juan Antonio Robles, titular del estudio fotográfico Imaginarte, que tiene su sede en la c/ Condestable López Dávalos, nº 15, del barrio de Vistalegre.

Todos aquellos que sientan como yo que su Narciso interior corre el riesgo de morir de angustia y frustración, que se encomienden a él, y para que no se diga que me lo invento, voy a hacer un ejercicio supremo de narcisismo colocando a continuación una serie de fotografías hechas por Juan Antonio.

Gracias amigo por salvarme el yo interior.

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Incluso con ese gesto de trompetilla de la boca mi narciso interior no se siente incómodo.

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Parece que soy especialista en hacer gestos extraños con la boca, pero no está mal la foto. Mi autoestima incólume.

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Las posturas de los pies suelen ser terribles y a pesar de ello, la cosa no queda mal.

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Juan Antonio lo intentó múltiples veces, pero en ninguna de ellas se puede decir que mi imagen fuera mala.

Por fin quedamos de acuerdo en que la siguiente es la que debía figurar en el libro

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Después de este ejercicio de egolatría, mi autoestima está por las nubes.  Gracias Juan Antonio.