Archivo por meses: julio 2016

Vacíos

Alguna vez escribí acerca de la consideración del espacio. Mientras en algunas culturas el espacio es algo vacío, en otras el espacio es algo que está lleno aunque escape a nuestra percepción. El objeto que ocupa ese espacio, sin que lo percibamos, puede manifestarse o no.

En las culturas occidentales, tendemos a considerar que el espacio es algo que está vacío. Sin embargo, con mucha frecuencia, sobre todo en los espacios vacíos de palabras, se encierran muchas otras palabras no dichas que, a aquellos que carecen de sensibilidad en su capacidad de percepción, pasan desapercibidas, lo que no significa que no estén ahí como un reproche o una advertencia.

Se comenta últimamente el poder de las redes sociales que son mal empleadas por muchos con aviesas intenciones. Es cierto, y en ellas algunos se despachan a gusto, haciendo un uso, que roza lo indebido, de su libertad de expresión. Nadie ha sido capaz de señalar con claridad dónde se halla el límite que ofende, agrede o incita. Sin embargo, los que somos usuarios de esas redes agradecemos la facilidad que nos brindan para comunicarnos amigablemente con personas a las que apreciamos y que están lejos. Todavía recuerdo las dificultades de aquello que se llamaba ‘poner una conferencia’.

A pesar de agradecer esa vía de comunicación, es cierto que con frecuencia nos sentimos mal por las afirmaciones de algunos acerca de esas cuestiones sensibles que atañen a las creencias religiosas, a las ideologías políticas o a cuestiones íntimas, que algunos pensamos deberían formar parte de lo privado de cada cual y no airearse por estos medios a los que cualquiera puede tener acceso.

Pero, en los últimos tiempos, observo con cierta satisfacción el vacío que se produce tras comentarios de carácter político, religioso o sexual, que rozan ese no definido límite o lo traspasan ampliamente.  Lo que no llego a saber es si quien ha emitido sus ‘barbaridades’ haciendo un uso excesivo de su libertad, es capaz de darse cuenta de la censura que se oculta en ese vacío. Ese espacio en blanco y carente de palabras, ese silencio, ¿son suficiente reproche o habrá que explicarlo prolijamente?

No sé si el autor de afirmaciones que pueden resultar impertinentes o desabridas se hace consciente de que nadie responde a su provocación o piensa triunfante: Mi libertad los ha dejado mudos.

Me creo en el deber de aclararle que, por mi parte, no es que haya enmudecido abrumada por su ejercicio de la libertad. Mas bien es que no quiero situarme a su nivel, pues antes de llenar los vacíos con palabras, procuro ponerme en los ojos de quien pueda mirar. Lo suyo no es una victoria, pues mi silencio está lleno de reproches y acusaciones. Ojalá más de uno y más de dos sean capaces de empezar a darse cuenta de que no todos pensamos lo mismo de todo y midan más lo que creen es el ejercicio de su libertad.

Pero, en un mundo en el que triunfan social y políticamente, algunos individuos que pueden tener en su mano el control de muchos otros seres humanos y de cuyas bocas salen toda clase de  impertinencias que rayan en el mal gusto más manifiesto, me cuesta pensar que seamos capaces de volver  a un lenguaje respetuoso, tolerante y abierto a las diferencias, capaz de volverse sensible a los vacíos y silencios.

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Desnudos

Cenaba yo ayer en la ciudad de Cartagena, en un restaurante con una agradable terraza y una carta muy rica y sabrosa, disfrutando de una serena noche de verano en compañía de personas a las que quiero. Todo se presentaba propicio a una velada de esas que recuerdas al final del verano.

Hete aquí que en la mesa más cercana se sentaron tres personas; dos caballeros y una señora, todos ellos de unos setenta años bien cumplidos. Inevitablemente su conversación se mezclaba con la nuestra pues empleaban un tono bastante alto de voz, posiblemente acorde con la pérdida de audición que a veces acompaña a las personas a partir de cierta edad.

Se trataba de personas cultas que intercambiaron durante bastante rato noticias sobre sus lecturas de verano. Uno se inclinaba más por libros de ciencia, mientras otro decía haberse empeñado en releer a algunos clásicos del siglo XIX. De allí saltaron a hablar de costumbres domésticas y, mientras trasegaban buen vino, aseguraban estar cenando demasiado, pues acostumbraban a ser parcos en la última comida del día. Cosa que, por otra parte, es conveniente a personas de edad más que madura.

Así mismo parecían personas al tanto de las últimas novedades en política y dedicaron bastante tiempo a quejarse de las decisiones urbanísticas de algunos ediles locales, de las que pasaron a analizar las de otros responsables de municipios más alejados.

De pronto, apareció, en la conversación que mantenían, la decisión de cierta responsable municipal acerca de dedicar un día de la semana al baño nudista en piscinas municipales. Independientemente de lo acertado o no de la propuesta, que no es mi intención analizar aquí, parecían no estar muy de acuerdo con ella o incluso escandalizados. La cuestión quedó resuelta en cuanto uno de aquellos provectos varones exclamó: Habría que verla desnuda. Estoy por ir para verla.

Tuve que reprimir un primer impulso de volverme y decirle algo. Pero lo que más me indignó fue que la señora que les acompañaba, esposa de uno de ellos, permaneciera muda o incluso me pareció que reía la ocurrencia.

En cualquier caso, pidieron la cuenta y se marcharon al poco rato. yo me quedé con mi indignación, pero ellos se fueron desnudos, aunque no se dieran cuenta.

Entrevista a Otilia Tiul

Desde Guatemala, la coordinadora de las becas de la Asociación Tacaná en Alta Verapaz, María Pilar Hoyos, nos envía una pequeña entrevista que ha realizado a Otilia Tiul. Ambas viven en la aldea de Chahal, norte de este Departamento, casi lindando con el Departamento de Petén. Se trata de un breve audio que se inserta a continuación.

 

Lo acompaño de transcripción por si hay dificultades para reproducirlo.

Hola, soy Pilar. Estamos a 2 de julio. Estoy con Otilia Tiul, la becada de la Asociación Tacaná. Entonces, voy a pedirle que nos cuente un poquito cómo se siente en sus estudios, en este año Tercero de Básico que está cursando.

Cuéntanos Otilia, ¿estás contenta con estar estudiando?¿qué te parece el apoyo que te están dando

Pues, bien. Gracias a Dios estoy saliendo adelante. Gracias por el apoyo que me están dando

¿Qué tal con tus compañeros y compañeras, te llevas bien?

Bien. Gracias a Dios bien con mis compañeros y compañeras

¿Y los maestros?

Igual. También muy bien.

Cuéntanos un poquito. Acabas de hacer un viaje de estudios a un lugar que se llama ¿cómo?

Livingston

¿De qué Departamento?

Livingston, de Izabal

Y hasta allá, ¿cómo has llegado? cuéntanos

Salimos de acá en bus y allá en Río Dulce agarramos en lancha. En lancha hasta Livingston, como hora y media en lancha

¿Era la primera vez que viajabas en lancha?

Sí, la primera vez

¿Qué te pareció?

Pues, estuvo bien.

¿Te dio miedo?

Pues (risas), no tanto

¿Cómo es el pueblo de Livingston, cómo es la gente, igual que aquí?

No, ahí son negros

Ah…

Son colochos (de pelo rizado)

¿Hablan español?web1

Hablan español, inglés…

¿Qué idioma hablan allá, sabes cómo se llama el idioma?

Inglés

Pero el pueblo no es inglés, ¿de qué cultura es?

¡Ah! garifuna

Y el idioma también se llama así ¿escuchaste hablar en garifuna?

¿Y qué te pareció, entendías algo?

(Risas) No

Bueno, pues gracias por tus palabras. Se las vamos a enviar a la gente que te está apoyando

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