Archivo por días: 22 julio, 2016

Desnudos

Cenaba yo ayer en la ciudad de Cartagena, en un restaurante con una agradable terraza y una carta muy rica y sabrosa, disfrutando de una serena noche de verano en compañía de personas a las que quiero. Todo se presentaba propicio a una velada de esas que recuerdas al final del verano.

Hete aquí que en la mesa más cercana se sentaron tres personas; dos caballeros y una señora, todos ellos de unos setenta años bien cumplidos. Inevitablemente su conversación se mezclaba con la nuestra pues empleaban un tono bastante alto de voz, posiblemente acorde con la pérdida de audición que a veces acompaña a las personas a partir de cierta edad.

Se trataba de personas cultas que intercambiaron durante bastante rato noticias sobre sus lecturas de verano. Uno se inclinaba más por libros de ciencia, mientras otro decía haberse empeñado en releer a algunos clásicos del siglo XIX. De allí saltaron a hablar de costumbres domésticas y, mientras trasegaban buen vino, aseguraban estar cenando demasiado, pues acostumbraban a ser parcos en la última comida del día. Cosa que, por otra parte, es conveniente a personas de edad más que madura.

Así mismo parecían personas al tanto de las últimas novedades en política y dedicaron bastante tiempo a quejarse de las decisiones urbanísticas de algunos ediles locales, de las que pasaron a analizar las de otros responsables de municipios más alejados.

De pronto, apareció, en la conversación que mantenían, la decisión de cierta responsable municipal acerca de dedicar un día de la semana al baño nudista en piscinas municipales. Independientemente de lo acertado o no de la propuesta, que no es mi intención analizar aquí, parecían no estar muy de acuerdo con ella o incluso escandalizados. La cuestión quedó resuelta en cuanto uno de aquellos provectos varones exclamó: Habría que verla desnuda. Estoy por ir para verla.

Tuve que reprimir un primer impulso de volverme y decirle algo. Pero lo que más me indignó fue que la señora que les acompañaba, esposa de uno de ellos, permaneciera muda o incluso me pareció que reía la ocurrencia.

En cualquier caso, pidieron la cuenta y se marcharon al poco rato. yo me quedé con mi indignación, pero ellos se fueron desnudos, aunque no se dieran cuenta.