Archivo por meses: octubre 2016

25 años de la labor del Hogar Luis Amigo de Urbina Cantel (Guatemala)

 

 

 

Se ha celebrado el pasado fin de semana el 25 aniversario de la existencia del Hogar para niñas en el noroccidente de Guatemala. En el actual emplazamiento se halla desde 2009, antes estuvo en las afueras de Xela y en el municipìo de Salcajá. A este Hogar es al que dedican su atención preferente los Proyectos de la Asociación Tacaná; ‘Somos libres’ y ‘Labrando nuestro futuro’. Las dos señoritas que aparecen con algo más de presencia en este conjunto de fotografías de la celebración, Marta y Odilia, llegaron bien niñas al Hogar y ya se han convertido en unas señoritas. No sólo han crecido en edad y sabiduría, sino también en belleza. Ellas y sus compañeras son el objeto de interés de esta Asociación que trabaja para lograr fondos con los que apoyar su formación y estudios, con el fin de que puedan enfrentar con mayor seguridad la vida laboral y logren así su independencia económica. Nos sentimos muy orgullosos de sus avances y les enviamos todo nuestro cariño y apoyo.

También damos las gracias a las hermanas Terciarias capuchinas por su abnegación y gran labor. Ellas también necesitan mucho ánimo para llevar adelante una tarea que no es fácil.

Así mismo felicitamos a los Laicos Amigonianos que con su presencia y continua solidaridad crean para las niñas un ambiente de cariño y de familia.

A todos nuestros mejores deseos y afecto.14591675_347805298904463_4745471672252156560_n

La marimba ameniza la fiesta14650069_347805475571112_2420438887013345989_n

La carpa está llena de participantes14650259_347804545571205_5296669523579134434_n

Una vista general14657247_347808018904191_3414102093619955616_n

Marta está preciosa como siempre14657308_347807212237605_3580591235140876904_n

Marta y Odilia vestidas de monjitas14657389_347807292237597_8453563187594458988_n

La banda luce sus habilidades y sus vistosos uniformes Son del Colegio Pedro Betancourt de Totonicapán que también dirigen las Hnas. terciarias Capuchinas
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El estrado donde se celebró la eucaristía
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Las lindas falsas monjitas

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El gran desfile inicial14680535_347807668904226_8582236866964260545_n

La hena. Gabi, la hna. Juanita, la Hna. Choni y la Hna. Juliana, con nuestra amiga Mary Chaj y otros asistentes14680599_347807048904288_7858097294986695980_n

Las señoras preparan comida para todos; doña Cati al frente14680656_347805498904443_7588785020408876437_n 14680673_347804798904513_1931492283111636612_n 14680740_347808092237517_3514792168827363272_n

Nuestras ‘monjitas’ se han vestido de princesas14681821_347807252237601_7386903793735497951_n 14691146_347807025570957_2573975023645448070_n

Doña Julia y doña Auri14695552_347805355571124_124101638594067765_n 14708106_347808058904187_7390700390456219541_n 14708107_347805198904473_5012604368917533634_n 14713754_347808142237512_3545565811137842363_n

La maestra y su mamá con las tusas para envolver tamalitos.14718720_347804532237873_3369811494853511564_n 14720423_347807232237603_4542128558017242329_n 14724484_347807838904209_7721619984020550153_n

Que no falte la cucaña14725510_347807142237612_1324063937415427055_n

La bellisima Odilia. Un encanto de señorita14729327_347807738904219_5449660137618949525_n

La hna. Juanita lo intenta

 

Dolor de pies

Me fui a hacer recados. Al cabo de un par de horas de un lado para otro, mis pies empezaron a reclamar descanso. Hice algo que raramente hago: Me senté en una cafetería a ver pasar el personal y a descansar los pies. Claro, tomándome un café. No tenía por qué contarle al camarero que estaba allí solo porque me dolían los pies.

A esas horas de la mañana había pocos clientes en la terraza; un señor que no paraba de consultar su movil, unas señoras que charlaban y bebían una cerveza y, en la mesa más cercana a mí, un par de señores de ‘la edad corriente’ (que dice una amiga mía) que hablaban y se reían en inglés.

Al cabo de un rato, cuando mis pies estaban más o menos repuestos y ya me atrevía a pensar en la vuelta a casa, hete aquí que aparecieron dos señoras, pareja de los señores británicos. Se sentaron, pidieron sus cervezas y se pusieron a hablar entre ellas, mientras los caballeros seguían con sus conversaciones y lanzaban grandes risotadas. Yo no oía de qué hablaban los caballeros, porque ambos me daban la espalda y las voces iban en otra dirección, llevadas por el viento. Pero ellas estaban una de frente y la otra de perfil, de manera que oía al menos palabras sueltas. Entre esas palabras destacaba ‘shoes’, así que deduje que habían ido a mirar zapaterías.

Me hice mi composición de lugar: Estas dos Marys han ido de compras. Sus husbands han dicho lo que dicen los hombres: Ve, que yo te espero aquí. Ellas vuelven, sin comprar (eso sí es peculiar) y se sientan a seguir analizando lo que han visto, los precios y lo que les gusta y no les gusta y ellos siguen a la suya, con lo que quiera que hablasen.

Tras esta observación de los hechos, me asaltó un asunto ‘baladí’: ¿Por qué el personal se empeña en marcar las diferencias, cuando las semejanzas son tan evidentes?

 

Asuntos baladíes

Queridos lectores ocasionales y asiduos:

He decidido introducir una nueva categoría en la clasificación de entradas de este blog. Se llama ‘asuntos baladíes’.

Últimamente me asaltan pequeñas situaciones cotidianas que provocan en mí pensamientos que me parece excesivo denominar ‘reflexiones’ o incluso ‘opiniones’. A falta de un encabezamiento mejor, he venido colocando esas cosillas insustanciales bajo el epígrafe ‘opiniones y reflexiones’. Sin embargo, pensándolo bien, se trata de cuestiones sin importancia que responden mejor a la idea que encierra el adjetivo ‘baladí’.

Sea porque esta palabra es de origen árabe y me produce cierta empatía, por lo de mis  orígenes, tal como me la producen términos como albayalde, alcorque, acequia o aljófar, sea porque en verdad su traslación de sentido es algo que invita a reflexionar; de ser una cosa de pueblo, baladí ha pasado a significar ‘sin importancia’, por aquello del papanatismo que nos invita a despreciar lo propio y ponderar lo ajeno, lo cierto es que abrir un nuevo apartado con ‘asuntos baladíes’ me pareció lo más adecuado para estas pequeñas cosas sin importancia, pero que te asaltan en la vida cotidiana.

Espero que la nueva sección os sea de interés, porque todos estamos más sometidos a las pequeñas cosas que a los grandes acontecimientos y los pensamientos profundos y solemnes.

Un cordial saludo

 

¿Por qué escribes?

Desde que publiqué mi último libro, llevo haciendo presentaciones del mismo en diversos lugares. En esos actos es frecuente que alguien pregunte: ¿por qué escribes? Al principio me resultó una pregunta sin sentido, pero es normal que quienes no suelen escribir se pregunten por qué alguien lo hace. Así que me obligué a buscar razones, pues hasta la dicha pregunta para mí escribir era algo necesario y obvio.

Después de escudriñar en mi interior, me di cuenta de que escribo para pensar. De manera particular para pensar y formular mis pensamientos ante tantos estímulos como nos asaltan día a día. Para ponerles un ejemplo de lo que intento contar voy a enumerar unos cuantos casos. No tienen mucha relación entre sí y te asaltan desde las noticias de los periódicos, desde las conversaciones con personas conocidas o amigas, con los hijos o escuchadas mientras me tomo un café en una terraza. Otras proceden de lo que dicen o callan los políticos y muchas de ellas me obligarían a salir con una pancarta a la calle. Para eso, indudablemente, tendría que tener un eslogan más o menos claro que dibujar en ella. Así que me paro, reflexiono y trato de llegar a alguna conclusión.

Empezaremos por una cualquiera de esas provocaciones; los profesores de primaria y secundaria están desconcertados y amenazan con manifestarse porque no saben que ley de educación están convirtiendo en práctica docente. De manera concreta: No saben qué tipo de exámenes han de ponerles a sus alumnos para que superen las dos revalidas de la última reforma. Esta cuestión me recordó algo ya vivido con mis hijos cuando cursaban COU. Resulta que, por poner un ejemplo, tenían una asignatura de Filosofía. Hojeé el libro y me pareció fantástico. Hacía una magnífica Historia de la Filosofía y sugería montones de lecturas apropiadas y reveladoras. Pero a lo largo del curso, los muchachos y muchachas sólo estudiaron a Aristóteles, Platón, Kant, Marx y alguno más porque esos eran los que solían preguntar en COU. Me temo que los estudiaron descontextualizados y no en una secuencia lógica de avance del pensamiento, de las mudanzas del mismo que son una revelación de las inquietudes de los hombres y de su desarrollo a lo largo de siglos. Conclusión, mis hijos no tienen ni idea de para qué sirve la Filosofía y desde luego han olvidado aquellos conocimientos inconexos.

Pensando en esto me digo: Bueno, se trata de aprender esa materia, la que sea, a un nivel adecuado según la edad del estudiante. Lo lógico es pensar que conocida la materia, el estudiante superará el examen le pregunten lo que le pregunten que esté dentro de su nivel y es indiferente la manera en que se lo pregunten; mediante test, mediante desarrollos temáticos o mediante preguntas más elaboradas. Pero no debe ser así. La cosa es que hay que saber qué me van a preguntar y cómo y sólo me aprendo eso.  Me desconciertan los planteamientos de los profesores.

Me comentan que hay no sé cuántos temas de oposición para ser profesor de secundaria de una materia o varias. Los opositores suelen preparar un tercio de esos temas y esperan a que suene la flauta. Si suena, aprueban sin plaza, pero pueden acceder a las listas de interinidades y suplencias y se ponen a dar clase. ¿Cómo dan clase sin saberse todo el temario? ¡Ah! en realidad lo que deben saber y para eso se preparan es cómo se hace el examen y eso es lo que quieren transmitir a sus alumnos: No que sepan una materia, sino que aprueben que luego ya está todo hecho.

Cuando llego a este punto en el análisis la frase que resume mi conclusión es: Mi mundo no es de este reino.

Otra provocación. Veo al señor Correa, ese presunto chorizo, con su pelo peculiar, su tono melifluo, pero cargado de soberbia, contar cómo sacaba comisiones y se las repartía con responsables políticos y cómo esa era una práctica habitual. Todo el mundo lo hace que dice el personaje de Roldán con cara de no haber roto un plato en esa magnífica película (no tanto ficción) de ‘El hombre de las mil caras’, en la que el espía y trapacero es el único que tiene un poquito de vergüenza torera (dentro de un orden).

Aún así, soltando esas cosas que dice, parece que se reserva otras peores porque ello le beneficia. Este señor sí que se ha preparado bien su examen. Sabía qué le iban a preguntar y va  por nota. Pero, arrepentimiento, ganas de servir a la justicia, reconocimiento de que esas cosas no se hacen, de eso nada.

Mientras, los responsables del partido en el banquillo dicen que ya eso es pasado y que hay que mirar al futuro, que ellos saben perfectamente lo que hay que hacer para sacar adelante al país y amenazan con crear 400.000 puestos de trabajo con sólo que les dejen gobernar un ratito más. Al mismo tiempo los de la oposición (PSOE) se dividen entre los que quieren seguir diciendo que no, que esas cosas están mal y que no pueden permitir que gobierne, ni siquiera un ratito, esos que lo daban por bueno o que lo consideran un pasado lejano. Y otros dicen que nos abstenemos unos pocos  (abstención técnica lo llaman), que gobiernen y les marcamos el paso desde la oposición.

Ante esto, yo como votante, me siento perpleja. Si vamos a unas elecciones, además de hacer el ridículo parece, resulta que los corruptos subirán en votos y el partido de la oposición se hundirá en la más negra de las simas. Les pasarán por delante unos que no tienen experiencia de gobierno, que son unos teóricos y además maestros en presentar la cara que mejor convenga según las circunstancias. Bueno, pues no entiendo nada. Comprendo que no se quiera dar paso a corruptos, entiendo que se pueda uno abstenerse haciendo de tripas corazón y luego tire de la cuerda todo lo que sus fuerzas le permitan para reconducir las propuestas de ese gobierno que no ha hecho sino machacar a los de la clase media y más abajo y favorecer a chorizos y al capital que no tiene patria. Pero no comprendo que puedan subir en votos partidos que se sientan en masa en diversos banquillos y que no piden ni perdón ni apuestan por la transparencia.

Llegados a este punto, no sé si es que yo me aprendí las materias y no sé hacer un examen para aprobarlo o si, definitivamente, mi mundo no es de este reino.

¿Ven ahora por qué tengo que escribir? Esto es una maraña que ni escrita tiene sentido.

Otro día les contaré por qué escribo.