Archivo por días: 24 octubre, 2016

Dolor de pies

Me fui a hacer recados. Al cabo de un par de horas de un lado para otro, mis pies empezaron a reclamar descanso. Hice algo que raramente hago: Me senté en una cafetería a ver pasar el personal y a descansar los pies. Claro, tomándome un café. No tenía por qué contarle al camarero que estaba allí solo porque me dolían los pies.

A esas horas de la mañana había pocos clientes en la terraza; un señor que no paraba de consultar su movil, unas señoras que charlaban y bebían una cerveza y, en la mesa más cercana a mí, un par de señores de ‘la edad corriente’ (que dice una amiga mía) que hablaban y se reían en inglés.

Al cabo de un rato, cuando mis pies estaban más o menos repuestos y ya me atrevía a pensar en la vuelta a casa, hete aquí que aparecieron dos señoras, pareja de los señores británicos. Se sentaron, pidieron sus cervezas y se pusieron a hablar entre ellas, mientras los caballeros seguían con sus conversaciones y lanzaban grandes risotadas. Yo no oía de qué hablaban los caballeros, porque ambos me daban la espalda y las voces iban en otra dirección, llevadas por el viento. Pero ellas estaban una de frente y la otra de perfil, de manera que oía al menos palabras sueltas. Entre esas palabras destacaba ‘shoes’, así que deduje que habían ido a mirar zapaterías.

Me hice mi composición de lugar: Estas dos Marys han ido de compras. Sus husbands han dicho lo que dicen los hombres: Ve, que yo te espero aquí. Ellas vuelven, sin comprar (eso sí es peculiar) y se sientan a seguir analizando lo que han visto, los precios y lo que les gusta y no les gusta y ellos siguen a la suya, con lo que quiera que hablasen.

Tras esta observación de los hechos, me asaltó un asunto ‘baladí’: ¿Por qué el personal se empeña en marcar las diferencias, cuando las semejanzas son tan evidentes?

 

Asuntos baladíes

Queridos lectores ocasionales y asiduos:

He decidido introducir una nueva categoría en la clasificación de entradas de este blog. Se llama ‘asuntos baladíes’.

Últimamente me asaltan pequeñas situaciones cotidianas que provocan en mí pensamientos que me parece excesivo denominar ‘reflexiones’ o incluso ‘opiniones’. A falta de un encabezamiento mejor, he venido colocando esas cosillas insustanciales bajo el epígrafe ‘opiniones y reflexiones’. Sin embargo, pensándolo bien, se trata de cuestiones sin importancia que responden mejor a la idea que encierra el adjetivo ‘baladí’.

Sea porque esta palabra es de origen árabe y me produce cierta empatía, por lo de mis  orígenes, tal como me la producen términos como albayalde, alcorque, acequia o aljófar, sea porque en verdad su traslación de sentido es algo que invita a reflexionar; de ser una cosa de pueblo, baladí ha pasado a significar ‘sin importancia’, por aquello del papanatismo que nos invita a despreciar lo propio y ponderar lo ajeno, lo cierto es que abrir un nuevo apartado con ‘asuntos baladíes’ me pareció lo más adecuado para estas pequeñas cosas sin importancia, pero que te asaltan en la vida cotidiana.

Espero que la nueva sección os sea de interés, porque todos estamos más sometidos a las pequeñas cosas que a los grandes acontecimientos y los pensamientos profundos y solemnes.

Un cordial saludo