Archivo por días: 23 diciembre, 2016

Peticiones del oyente

Al reto que lancé hace unos días acerca de la responsabilidad del arte en el acontecer del mundo, solo de manera directa respondió mi amiga Carmen Díaz Bautista. Por ese motivo se lo agradezco doblemente.

Ella a su vez me provocaba preguntando por Manzoni. Bien. Voy a ello. En cada generación de artistas, sean pintores, escritores, músicos o lo que sea, hay alguno que se dedica simple y llanamente a la provocación, al menos en alguna época de su vida. Yo entiendo la provocación como la ruptura con un mundo hipócrita, acomodaticio y que se vanagloria de sí mismo, ensimismado en sus poderes.

Manzoni en su célebre enlatado de Merde d’artiste juega con el equívoco. ¿Todo lo que sale del artista es arte, incluidos sus fluidos o sus excrementos? O más bien se trata de enfrentar a la sociedad alienada, acomodaticia y seguidora de modas con su propia vacuidad. No sé. No tengo respuesta, pero cualquiera de estas puede ser válida. Lo podemos entender como una provocación a la estulticia, como un desafío a los poderes fácticos que consagran y derriban a los sabios y los artistas, o un acto de suprema humildad, no exenta de sentido del humor, como debe ser, acerca de la inanidad de lo que cada cual somos  capaces de hacer, sea arte o cualquier cosa.

En cualquier caso, no se cómo hubiera evolucionado Manzoni; puede que si hubiera vivido más hubiera entrado en una burla de la burla, en una especie de bucle neurótico semejante al de la aventura por la aventura, la violencia por la violencia o el arte por el arte. Lo que lo hubiera situado en ese espacio inútil de lo simplemente artesanal o esteticista. Como los grandes héroes, Manzoni supo morirse a tiempo de no defraudarse al menos a sí mismo.

Y si tengo que tomar postura, creo que era un hombre responsable y comprometido y a falta de poder observar su evolución no me merece ningún reproche.

El problema empieza cuando alguien no sabe dar cuenta de sí mismo ni de lo que hace. Simplemente, me gusta pintar, por ejemplo. O yo siempre estoy dibujando. Me preocupa más la textura, el tamaño, la impresión, los materiales que el efecto en el espectador, porque cada cual es libre de ver o de hacer lo que quiera. ¡Ojo! ese es un discurso que pretende ser buenista y liberador, pero no es el que se debe esperar de un artista.

Tampoco me interesa que se diga que este pertenece a este ‘ismo’ o a este otro. Sólo puede señalar a las costumbres el ‘costumbrista’ o el poeta ‘social’. No se puede decir que se está en el ámbito del arte y desconectar de la realidad circundante. Es verdad que cuando no hay ‘tesis’, ya eso es una ‘tesis’. Pero no me basta. No son sólo los poderes económicos o políticos los que influyen en los comportamientos y las percepciones generales. El arte, la música, la literatura, expresiones del pensamiento humano, son portadoras de ideas y a veces más fuertes que una consigna. Generan símbolos.

Otro día más, Carmen.