Archivo por días: 10 noviembre, 2018

La casa del sol

Aliza Bloch ha ganado las elecciones a la alcaldía de la ciudad de Beyt Shemesh, en Israel.  Que una señora de cincuenta años con experiencia de militancia haya ganado unas elecciones municipales no es noticia. Es lo normal. Lo señalable es que las haya ganado en Beyt Shemesh. Esta pequeña ciudad cercana a Jerusalén tiene una mayoría considerable de judíos ortodoxos, o más bien ultraortodoxos. De esos que se dedican a apedrear niñas, jóvenes o mujeres porque consideran que visten indecentemente. De esos que dejan a la mujer que trabaje para dedicarse ellos al estudio de las materias religiosas, Biblia y comentarios rabínicos. Esos que se benefician de todo lo que un estado social les provee, pero que no cumplen con las obligaciones que ese estado demanda.

-En mi opinión deberían estar todos suspensos y deberían echarlos de las yeshivot (escuelas religiosas) porque desde luego no han aprendido nada ni tampoco entendido nada del judaísmo que dicen practicar celosamente- Pero esto sería algo para comentar en otro momento.

A lo que íbamos es a que, sorprendentemente, ha ganado las elecciones una señora laica que no participa de la visión que estos señores tienen del mundo. Lo más llamativo es que a pesar de la concentración de religiosos en la ciudad se ha llevado más votos. No hay como que alguien se ponga cerril y atosigue a los demás, como para que haya una hermosa reacción en contra. Es decir, parece que los ciudadanos de Beyt Shemesh se han hartado de la vigilancia moral, han tocado su techo y han decidido desprenderse de su anterior alcalde (religioso o filo-religioso) y escandalizar a una buena parte de sus convecinos escogiendo a una mujer, nada menos, y laica, aún peor. Es sin duda este fenómeno producto del hastío y de la vigilancia implacable de aquellos que se consideran los defensores de la moral, convirtiéndose en la conciencia de todos.

Qué tiene que ver esto con el título, pues sencillamente que Beyt Shemesh significa eso: Casa del sol. Y yo creo que en el fondo es la razón última por la que se ha llegado a la situación de tener una alcaldesa poco religiosa. Beyt, que quiere decir casa, también significa templo (la casa de Dios, hemos oído muchas veces). Shemesh es no sólo el sol astro, sino el dios Sol de los antiguos panteones cananeos y Mesopotámicos. Un dios supremo que compartía su divinidad con otros muchos dioses femeninos y masculinos. Debió empezar a estar harto de la competencia despiadada de los seguidores del dios único que, por otra  parte le había arrebatado su lugar entre las divinidades.

Pero para reforzar esta idea de que es la venganza de un dios harto de que le quiten su lugar, para colmo, resulta que la palabra sol es un término femenino en las lenguas semíticas que, como se sabe, son aquellas a las que pertenece el hebreo, junto con otras más. De manera que se completa la revancha con una alcaldesa mujer.

Esto de la Filología, que es lo que yo estudié, da mucho de sí, si se usa bien, claro, como todo.