Archivo por días: 1 junio, 2019

¿Qué es política?

En este tiempo de transición entre unas elecciones generales, las locales y europeas y la constitución de los gobiernos respectivos y de las cámaras correspondientes, se van produciendo declaraciones que vienen a ser modos de advertencia a los posibles aliados de mañana o a los enemigos de siempre. Hasta aquí todo normal. Eso es lo que se espera; que cada cual marque sus posiciones. Sin embargo, hay quienes no tienen ni idea de lo que es política, confunden los límites de lo territorial local, con lo nacional y con lo europeo y, por tanto, supranacional.

Si no tienen claro ese límite tan sencillo entre lo que debe gestionar un ayuntamiento, una comunidad, el ejecutivo nacional o los diputados en Europa, mal vamos. Pero sí. Hay varios partidos, con sus representantes más conspicuos al frente, que confunden esas realidades que no son intercambiables.

No en vano los electores suelen discriminar esos ámbitos y votan a diferentes partidos (más o menos afines a la ideología de cada cual) en cada uno de esos comicios. Sólo cuando ninguno de los candidatos es afín a su ideología, más que el de un único partido, no alteran la elección de una consulta a otra. Esto suele pasar con los socialistas y con los comunistas de corazón, porque a estos les puede la ideología sobre su conveniencia.

Los demás distinguen claramente cuáles sean sus intereses en cada ámbito. No me importa si el alcalde es este o aquel, con tal de que tenga limpia mi calle, bien alumbrada, segura, con una recogida adecuada y no excesivamente cara y compleja de los residuos que genero y que no tase mi casa por encima del precio de mercado para cobrarme impuestos. Necesito que atienda adecuadamente a la educación pública, que fomente la cultura, que respete las diferencias religiosas y permita su manifestación, dentro del orden público establecido, etc etc. Pero no se me ocurriría pedirle al alcalde que marque las directrices de la política exterior del país, ni que intervenga en la gestión de una comunidad autónoma vecina y que no es la suya. No me parece propio que un Presidente de Comunidad autónoma le diga al gobierno cuál ha de ser su política general o, incluso, que se atreva a  sugerir que los militantes de un partido abandonen a su jefe y elijan otro al gusto del tal presidente, caso de que llegue a ser y ostentar ese cargo, pues eso aún está sujeto a negociación.

Por otra parte, y no menor, dónde queda el respeto a la voluntad del votante. Nada. Les dan su acta de diputado o de concejal y en ese preciso instante se difuminan, convirtiendo en una sombra a los electores.

Habrá que recordar a estos señores tan alegres de palabra que si están ahí es porque los hemos señalado los que votamos y que hacer política viene de ‘polis’ y una ‘polis’ no es nada sin sus habitantes.

Estas cosas me recuerdan una anécdota que contaba mi padre acerca del loco de su pueblo. Ya saben que en los pueblos pequeños había un loco, que andaba por todas partes y era, más o menos, amigo de todo el mundo. Pues bien, este loco del pueblo de mi padre iba gritando: ¡Quiero que os muráis todos!. Cuando se le preguntaba: pero, por qué quieres que nos muramos todos. Respondía categórico: Quiero ser el alcalde.