Archivo por meses: octubre 2019

Caravaca, 23 de octubre, con todos extraños

En la tarde del 23 de octubre ha tenido lugar la presentación de Todos extraños en Caravaca de la Cruz. En dicha presentación intervinieron Paco Marín, editor, Pepe Fuentes, Profesor y comentarista de la novela y la autora, con la compañía del concejal de fiestas y eventos Juan de Leon y con el acompañamiento incomparable de Reyes Aznar, voz, y Ramón Vergara, guitarra.

Voy a dedicar unas palabras especiales a Reyes y Ramón. Abrieron el acto con la interpretación de una célebre canción de la famosa cantante libanesa Fayruz, todo un fenómeno cuya fama tocó su máximo en los años 70 y 80 del siglo pasado. Reyes cantó en árabe Madinat al -Salat (ciudad de oración) que se refiere a Jerusalem como lugar de paz y oración, lugar de espiritualidad y confraternización de las tres religiones monoteístas. Ese canto es más bien la expresión de un deseo nunca hecho realidad. Pero la canción es bellisima y Reyes hizo de ella, aunque no conoce el árabe, una interpretación magistral, llena de sentimiento y sensibilidad que le agradezco con el alma. Para cerrar el acto, Ramón interpretó a Tárraga, el capricho árabe, que es una preciosidad en su dificultad técnica, pero su aparente sencillez melódica y constructiva. Una apertura y un cierre de oro para una velada que resultó muy agradable.

Paco Marín no es un editor tal como suelen ser los de hoy en día. Es un amante de la literatura en profundidad y que inmerecidamente, creo, me profesa un gran afecto que yo trato de corresponder y que además le agradezco mucho porque resulta sumamente estimulante. Siempre dice de mi obra palabras atinadas y elogiosas que me sirven de acicate para escribir y mejorar, volviéndome tan exigente como merece su aprecio.

Pepe Fuentes hizo una lectura de la novela sumamente interesante, haciendo hincapié en el valor de los espacios y la capacidad de describirlos y crear ambientes. Todos los que me conocen saben de mi afición a la decoración, que no es otra cosa que el afán por crear atmósferas que sirven al propósito al que se destina un lugar o un espacio. Reproduzco algunas de las cosas que dijo:

  • Creo que se le da bien eso de crear ambientes, sea de forma plástica, en la vida cotidiana, o mediante la narrativa. De verdad pienso que, quizá de manera inconsciente, Montse aplica a la narrativa los mismos criterios que hace en la pintura o la decoración:

¿Por dónde entra la luz al párrafo? ¿A qué hora?

¿Es acertado el uso de espejos narrativos para ampliar la sensación de espacio en las escenas que se relatan? ¿Qué color le viene bien a la idea? ¿Qué palabra amuebla mejor la frase? ¿Qué textura literaria es la adecuada?

Cuando lean “Todos extraños”, podrán comprobar que su narrativa es precisa, honesta, alejada de cualquier atisbo de cursilería o de intencionalidad comercial. Yo etiqueto a Montse como una “DECORADORA DE PALABRAS”. De la misma manera que describe un mueble de estilo colonial, de tal forma que llega a darle al lector la impresión de QUE QUIEN LEE SE ENCUENTRA DENTRO DE UNO DE LOS CAJONES y deambula por las tripas del mueble, igual te describe un personaje, o un rostro, con tal aluvión de detalles que te permite tocar, oler y andorrear por sus pliegues, algo que solo está al alcance de los narradores de calidad cuando, por la forma de describir, permiten al lector ser parte activa de los relatos.

Y al igual que en el arte de la decoración, Montse utiliza en su narrativa DIVERSIDAD DE MATERIALES QUE ACTÚAN COMO ELEMENTOS ATEMPORALES QUE CONFIGURAN, EN DEFINITIVA, SU TALANTE LITERARIO: ahora introduce “piedra” para describir paisajes y ambientar la vida cotidiana, ahora mete “hierro” para comunicar los desajustes que genera, por ejemplo, la guerra en las personas, o construye escenas a base de “madera”  o “tierra” de diversas texturas para hacernos llegar las relaciones entre las personas. Pero Montse, a menudo, hace de tejedora y nos sorprende utilizando urdimbres de fibras finas consiguiendo tejidos literarios que aparecen suaves y delicados al tacto del lector… ¿Cuándo ocurre esto?; esto ocurre cuando la autora nos muestra los entresijos de los sentimientos de las personas, las emociones de los personajes que describe.

Las aportaciones de Pepe en el comentario de mi novela, a ratos hiperbólicas, no dejan de ser la muestra de un lector inteligente que sabe captar detalles sugerentes y acertados. Es un privilegio contar con lectores tan atinados y exigentes que impulsan a esmerarse al autor.

En mi intervención y apoyada en las aportaciones de Paco y Pepe resalté algunos de los temas que quería señalar con mi novela. Quizá el más importante sea el de la expatriación, el trasterramiento que significa desarraigo y que nunca consigue la total integración, a pesar de que el emigrado trate de imbuirse del espíritu de la tierra que lo acoge y no haya impedimentos manifiestos.

Tras las intervenciones obligadas, se desarrolló un breve coloquio que animó a varios asistentes a laznzar sus preguntas, lo que es señal inequívoca de que la gente estaba allí a gusto y relajada y no sentía ese miedo escénico que se produce cuando una acto se vuelve muy frío y excesivamente solemne.

Fue una velada, pues, completa y enriquecedora desde todos los puntos de vista.

En el diario La Opinion, salió esta entrevista el mismo día de la presentación en Caravaca. Responde con bastante fidelidad a la conversación que mantuve unos días antes con el periodista, aunque no apreció la ironía de alguna de mis expresiones. Pero puedo suscribirla sin más reproches.

Montserrat Abumalham: «Por mucho que un inmigrante se mimetice siempre será un extranjero»

«Hay una generación, de edad provecta, que merece un hueco en el panorama literario»

Enrique Soler 22.10.2019 | 21:31

Montserrat Abumalham: «Por mucho que un inmigrante se mimetice siempre será un extranjero»

La autora de origen libanés presenta esta tarde en Caravaca de la Cruz su último trabajo, Todos extraños, una novela inspirada en su familia, «sin que por ello deje de ser una obra de ficción». En ella, Abumalham trata cuestiones universales como las relaciones entre padres e hijos, las guerras y la vida del expatriado.

La Casa de la Cultura ‘Emilio Sáez’ de Caravaca acoge, a las ocho de esta tarde, la presentación del último trabajo de la autora de origen libanés, afincada en Murcia, Montserrat Abumalham. Se trata de Todos extraños, una obra editada por Tirano Banderas, que estará representada por Francisco Marín. Al acto también asistirá, además de la autora, el profesor y escritor José Fuentes, y habrá acompañamiento musical a cargo del dúo Hispania: Verso y madera, compuesto por la actriz y directora de teatro María Reyes Aznar y el guitarrista chileno Ramón Vergara.

Todos extraños es una novela inspirada en la familia de la autora, sin que por ello deje de ser una obra de ficción. «No es una crónica histórica con la excusa de la familia, sino que se trata de una novela», apunta Abumalham, quien detalla que sus padres proceden, cada uno, de los dos extremos del Mediterráneo: «Mi padre es del Líbano y mi madre catalana. Se conocieron en Marruecos durante el protectorado español, y es justo ese episodio el que a mí me provoca cierta curiosidad. Yo siempre he tenido muy interiorizado un discurso con el que contar cómo se conocieron, y un día, hablando con un amigo, me dijo que la historia daba para una novela», confiesa la autora, que, no obstante, reconoce que tuvo que inventar el 90% de la historia: «El discurso tópico que tenía se quedaba muy corto», señala.

En cualquier caso, Oriente Medio, Cataluña y Marruecos son los lugares a los que nos traslada esta novela, y su tiempo se desliza desde los años veinte hasta la década de los noventa del siglo pasado. «Éstos son lugares de partida, ya que ambos tuvieron que emigrar para acabar conociéndose en Marruecos, pero lo importante es su traslado a otro espacio, lugar y ambiente; esto es algo que les va a condicionar y cambiar la vida», apunta Abumalham.

Con un estilo narrativo muy personal, cargado de referencias culturales y temporales que sitúan los hechos para hacerlos reconocibles y propios de cada momento histórico, se nos presentan los diversos personajes de la novela, que ofrecen una versión del mismo acontecimiento y de los efectos que ha ido produciendo en su propia existencia, conformándola y desviándola de sus intenciones, sin que se sepa realmente cuáles son las razones últimas de sus actos y decisiones.

Tres cuestiones fundamentales

En este trabajo, Abumalham reflexiona acerca de al menos tres cuestiones fundamentales. La primera de ellas es cómo los hijos no llegan a conocer nunca cuáles son las razones profundas que impelen a sus padres a actuar de un modo u otro. «He querido hablar de la relación de los hijos con los padres, y he llegado a la conclusión de que los hijos sabemos muy poco de nuestros padres…», asegura la autora, que, en este sentido, matiza que «sobre todo sabemos poco de sus intereses personales y de las razones que les mueven a realizar determinadas cosas. En definitiva –resume–, los hijos seguimos a los padres, pero no sabemos muy bien cuáles son sus motivaciones profundas».

La segunda gran cuestión es la influencia que la violencia y las guerras tienen en el devenir de las vidas de personas que ni intervienen en ellas o ni siquiera están en el escenario de las mismas. La tercera cuestión hace referencia al hecho de vivir expatriado: «Por mucho que un inmigrante se mimetice con el lugar de recibo siempre será un extranjero, y un extranjero mirado con recelo».

Sin embargo, esta no es la única barrera que la autora libanesa tiene que superar. Recientemente se celebraba el Día de las Escritoras y Abumalham explica que, en este sentido, aún quedan muchos techos por romper, «sobre todo, no solo en el presente y de cara al futuro, sino también de cara a la reavivación de grandes autoras que han pasado al olvido», señala. «Gabriela Mistral, por ejemplo –insiste–: le dieron un Premio Nobel en 1945 y prácticamente ha desaparecido del panorama literario. ¿Cómo es posible que nadie lea a Gabriela Mistral hoy día? ¡Es una Nobel y está olvidada!». Por último, Abumalham recuerda sobre las mujeres que escriben en la actualidad que existe una generación «que merece mucho la pena» y otra, la suya, «de una edad ya provecta, que ha empezado a escribir ficción un poco tarde y que mereceríamos tener un espacio en el panorama literario», reclama.

Por último, la autora de origen libanés adelanta que está escribiendo un libro de cuentos pensando en sus nietos, «y no son cuentos de imaginación, sino más bien cuentos que se refieren a recuerdos o vivencias que se producen dentro de la familia; un trabajo para que ellos recuerden en el futuro qué pasaba en los veranos o en casa de los abuelos», concreta Abumalham, que matiza que se trata de un libro que nace con la idea de que sea ilustrado. En cuanto a su próxima novela, desvela que «está arrancando en este momento», y cree que «tendrá cierto interés, ya que trata dos temas que de alguna manera son universales: la violencia intrafamiliar y el despojo del que emigra de un lugar, es decir, los parientes que se quedan en el lugar de origen y se adueñan de las propiedades del emigrado, una circunstancia que frena el regreso del emigrante, que, de alguna manera, le corta el regreso a la patria» .

Montserrat Abumalham cuenta con numerosas publicaciones de carácter científico, entre las que cabe señalar El Islam. De religión de los árabes a Religión UniversalLiteratura árabe cristianaSímbolos y mitos en la literatura árabe contemporánea, además de traducciones como Érase una vez… (antología de relatos breves), Los Molinos de Beirut o algunos textos del poeta Mijail Nuayma y del escritor y diplomático libanés Tawfiq Yusuf Awwad. En los últimos años ha repartido su actividad entre la creación literaria, tanto en prosa como en verso, y la cooperación al desarrollo desde la Asociación Tacaná, con sede en Murcia. De su producción de creación destacan ¿Te acuerdas de Shahrazad? (2002) y De la ceiba y el quetzal. Cuentos de Centroamérica (2016).

 

El Mar Menor no es solo un mar

Después de la llamada DANA, antes ‘gota fría’, se ha encontrado una feliz excusa a los males que padece el Mar Menor. Es bueno que haya un diluvio para que cargue con los efectos perversos de la incuria de decenas de años y con los resultados de la ambición desmedida.

Los peces del Mar Menor se mueren por falta de oxígeno. Posiblemente se deba a los vertidos incontrolados de aguas procedentes del riego, de escorrentías y del exceso de construcción que se ha implantado en sus orillas. Pero esas cosas no son catástrofes naturales, aunque sí pertenezcan a la naturaleza humana; a la ambición, al deseo del rápido enriquecimiento, a la indiferencia hacia los daños colaterales. Con todo eso, nos hemos cargado del todo o casi, una pieza de la Naturaleza verdaderamente singular y privilegiada que deberíamos haber cuidado y mimado, protegido y salvaguardado con dedicación extrema, para mantenerla lo más intacta posible y así conservar el medio ambiente.

Pero, el Mar Menor no es sólo una pieza singular de la Naturaleza y el paisaje. Forma parte del paisaje de nuestras vidas y almas.  Cuando nació mi hija, fui a veranear a Santiago de la Ribera. Ella nació un 16 de julio y a primeros de agosto allí nos asentamos, para pasar el mes de verano.

Así éramos los padres primerizos, que bajábamos a la Puntica a bañarnos.

Aquí estamos todos; abuelos, padrinos, primos y sobrinos, en el bautizo de la recién nacida, en la Iglesia de San pedro del Pinatar.

Los niños crecían y aumentaba la familia. Mi padre compró un chalet en Santiago de la Ribera. Era una colonia de gente que pertenecía al Ejército del Aire, habían estado destinados en San Javier y sentían añoranza de la zona. Por eso construyeron allí la colonia, detrás de la Ciudad del Aire y a nosotros, que entonces trabajábamos en la escuela de Idiomas de las Fuerzas Armadas nos ofrecieron participar.  Todos los veranos había algún cumpleaños de los niños de la vecindad y se aprovechaba para disfrazarse. Mis hijos son a la derecha de la foto, una dorada princesa y un poco más centrado un pequeño vaquero de bigotes de carboncillo.

En aquel agradable lugar, desayunábamos en el porche, comíamos allí y hasta cenábamos a pesar de la afluencia de los mosquitos. Todos los días íbamos a bañarnos a la Puntica.

Allí aprendieron sin miedo a nadar los niños, allí montaban en bicicleta, sin miedo a los coches, allí paseábamos o íbamos al circo y a la Feria.

Allí mi hija hacía sus numeritos de baile. y mi hijo, más pequeño, hacía sus propias gracias.

Aunque la foto es muy mala. Han pasado muchos años, pero por la ropa veréis que cualquier vacación era buena para ir a Santiago de la Ribera y pasearnos a la orilla del mar Menor y, entonces, vivíamos en Madrid. Ahí estamos mi hija, mi cuñada embarazada de su primera hija y mi hijo y ahijado de mi cuñada.

Los años pasaron. Mi padre sufrió un accidente y se ahogó en el mar Menor, allí mismo en la Puntica, donde tantas veces nos habíamos bañado todos y habíamos reído y jugado con los niños.

Durante casi tres años, no pude volver por allí. Vendí el chalet y quise olvidar el Mar Menor. Pero ahora, pasados casi veinticinco años de aquello, de vez en cuando vuelvo al Mar Menor, me paseo frente a la playa de Villananitos, doy una vuelta por la feria, mirando los puestos o me voy a cenar con mis hijos frente a la urbanización Los Pinos en el renovado paseo de La Puntica. Allí veo los fuegos artificiales de las fiestas de San Pedro o del Carmen.

Cada verano, el 15 de julio, mi marido y yo nos vamos al restaurante Venezuela, en Lo Pagán,  a rememorar que allí celebramos los bautizos de nuestros hijos, y a celebrar nuestro aniversario de boda; y ya vamos por el cuadragésimo cuarto (44). Lo pongo así porque suena todo lo solemne que debe sonar una cifra como esa.

De manera que el Mar Menor no es solo un espacio natural. Es el espacio de la memoria, de las alegrías y las penas, de los hallazgos y las pérdidas. No son sólo pobres peces muertos, sino la muerte de nuestras vidas. Supongo que como yo habrá mucha gente que, además de vivir de ese mar, tendrá recuerdos como los míos, vivencias únicas, cuyo marco es y ha sido el Mar Menor.

Por eso, no se puede dejar morir ese mar, porque sería como matar la memoria de nuestras vidas.

Murcia, presentación de Todos extraños (17-10-2019)

 

El acto comenzó con la mención de la grave situación que afecta al Mar Menor y a la marcha que en esos mismos instantes se estaba produciendo en las calles de nuestra ciudad. Todos hubiéramos querido estar en esa marcha. Pero teníamos la obligación, por razones de agenda y disponibilidad, de celebrar este acto en ese día y a la misma hora de la marcha. No obstante, en esta misma página encontraréis un texto sobre el Mar Menor.

Agradezco en estas líneas las palabras elogiosas de Francisco Marín, sin duda debidas a su aprecio más que a la calidad de mi obra. Sin embargo, se las acepto a pesar de las hipérboles porque sé que se las dictaba su afecto, su sensible corazón y su empatía.

Agradezco de todo corazón a Francisco Jarauta que, en medio de sus múltiples viajes y ocupaciones, haya dedicado a mi libro una lectura minuciosa y exigente. También sus elogios fueron certeros y clarividentes y se los agradezco mucho, pues dada su capacidad y su experiencia son muy valiosos.

Agradezco también con todo mi afecto a Paco Almagro su pequeña pieza de orfebrería en imágenes, inspirada en el texto, que sin duda alguna leyó con suma atención, sacando de él toda la esencia y todo el trasfondo simbólico. Gracias mil, Paco.

No sé si los asistentes al acto disfrutaron tanto como yo, pero yo me sentí no sólo halagada por las flores que me echaron, sino y fundamentalmente agradecida porque todos habían prestado una atención extrema a mi trabajo de creación y eso, en alguien que no tiene la garantía del reconocimiento general ni la fama, es muy de agradecer. Parece además que a todos los satisfizo lo suficiente como para no hacer una presentación de ‘salgo del paso’. Algo tendrá la obra que sin duda está escrita con mucho esfuerzo y depurada y depurada hasta que me pareció presentable. Espero que lo siguiente que escriba resulte igual de bien acogido.

Aquí os dejo unas imágenes de la sesión y también el video de Almagro que es un pequeña joya. Lástima que no os pueda ofrecer la intervención de Jarauta que fue muy certera, pero sólo llevaba unas notas y muchos subrayados por todo el texto. Así que… me quedo con las ganas de poder ponerla y de paso releerla. Eso sí, señaló que echaba de menos la toponimia de Nápoles, señaló la frecuencia de la adjetivación, pero aunque declaró que no es muy aficionado a los adjetivos, estos no parecieron estorbarle demasiado y finalmente señaló la equidistancia y neutralidad respecto a la Guerra civil española. A estos reproches  le he respondido por escrito, defendiendo mi postura.

En el primer caso, reproduzco lo que le comunico en mi carta:

Nápoles no era sino un lugar de paso. Un espacio entre dos mundos que no significaba más que un paréntesis en este relato y por tanto le bastaba con tener una atmósfera. Esta sí creo que está lograda. Cuando visité Nápoles hace algún tiempo me produjo esa impresión de una geografía muy bella, acompañada de impresionantes edificios, totalmente en decadencia, que salvaba su bello rostro gracias al brillo del sol tan particular en esa ciudad. En el episodio de Nápoles me interesa más el señalar la inestabilidad de la realidad y la amenaza que se cierne sobre todos, cosas y personas, y la encrucijada en donde hay una criada abisinia (un guiño contra Ungaretti) que representa la juventud y la belleza, frente a una patrona maternal pero marchita. Y la magnífica personalidad de ese sustituto del cónsul, comprometido con la república y contrario al fascismo, que tiene un pie en África, Orán, a donde tantos republicanos españoles fueron a refugiarse, sobre todo desde el Levante, y que toma café con cardamomo, en honor de su huésped, y habla en árabe oriental.

            El capítulo napolitano es quizá el relato más preciosista de toda la novela, posiblemente junto con la descripción de las casas y espacios en que habitan los Carles. Tanto uno como otro juegan el papel de escenario simbólico, cargado de alusiones y sugerencias.

Respecto al segundo reproche, el de la neutralidad, le decía:

Otra de las cuestiones que apreciaste es la ‘neutralidad’ de todos los personajes hacia la guerra civil. No es tan clara a mi modo de ver; es una neutralidad de conveniencia que encierra situaciones que rozan lo tragicómico, como el salvamento del muchacho judío. Hay que pensar que el Protectorado español fue, paradójicamente, el refugio de muchos ‘rojos’, republicanos, anarquistas, monárquicos y antifranquistas. Todos juntos. Muchos de ellos funcionarios que salvaron la vida gracias a su silencio. Hoy diríamos que era un silencio culpable, pero la vida no está tan llena de héroes como quisiéramos. Pero hay insinuaciones en ese fragmento de la novela tanto de palabra como por su posición; Ricardo de la Puente, inicia con su nombre el capítulo dedicado a la nueva familia Diab-Carles. El valor simbólico de ese nombre, un hombre que permaneció fiel a la república y que además era pariente de Franco, no sólo marca una posición, sino que señala a una posición de los personajes que juntos inician una nueva vida. Por supuesto marca una posición de la autora, creo yo, y una exigencia; no enredarse en quién fue peor. Iniciar con un mártir, tiene el peligro de hacer recuento de los mártires. Por otra parte, un hecho evidente.

Bueno espero que esta ligera crónica de una tarde memorable os sirva a los que me leéis en este marco como guía de lectura y reflexión sobre el texto que no es nunca inocente. Gracias a todos los que me seguís y os interesáis por mi escritura.