Archivo por días: 10 febrero, 2020

La crítica literaria

No diré los nombres ni del autor ni del crítico, pero sí me pronunciaré acerca de sus quehaceres como poeta el uno y como crítico (y sospecho que poeta también) el otro.

Resulta que el autor se ha adentrado en la narrativa y ha escrito, al parecer, un libro satírico con visos de intriga policíaca o algo parecido. Como poeta es alguien consagrado y que además promueve la cultura, convocando anualmente encuentros entre escritores e intercambiando con otros colegas aproximaciones y debates al quehacer poético. Por supuesto y como muchos, se dedica a la docencia, porque es proverbial que, salvo excepciones, no se pueda vivir de la poesía. Este hombre, al que tengo el gusto de conocer, promueve en una zona cuasi desértica la cultura; una cultura reivindicativa, con visos de demanda social, de lucha contra la injusticia y de crítica política. Es decir que se trata de un hombre con conciencia política; un ciudadano comprometido. Esto, todo ello, es siempre bueno incluso si su poesía no nos gusta, si promueve causas que no compartimos y se junta con otros poetas que no nos interesan demasiado, pues en gustos e ideologías  no hay reglas. Pero que haya gente capaz de preocuparse por algo más que ganarse el salario, dedicando su tiempo libre a causas nobles como las de elevar el nivel cultural de sus coterráneos, que junte a los que puedan ser sus competidores en las lides poéticas y los promocione, no es mala cosa y es muy de agradecer, porque tras lidiar con 21 horas semanales de adolescentes no interesados en Garcilaso, Lope o Machado que aún le queden ganas de todo eso es no sólo admirable sino hasta heroico.

Por su parte, también conozco al crítico personalmente y he compartido espacio cultural con él, de manera que me puedo hacer una idea de cómo piensa y de cómo vive la Literatura. Digamos que es un profesional de la misma. Ha estudiado para ello y ejerce en una Universidad, aunque aún se halla en el terreno del meritorio. Pero ha ido ganando predicamento, posiblemente a partir de su tesis- son infinitos los libros que se publican a partir de una tesis- y lo digo con conocimiento de causa. Su obra mayor ha sido una Antología poética en la que sin duda ha incluido a los mas conocidos, llegando a la poesía ‘joven’; es decir, a las promesas poéticas que, en mi opinión necesitan que pasen dos siglos sobre su producción para que podamos decir algo de ellas. También en mi opinión (yo también he estudiado para hacer crítica literaria), la selección de unos y otos ni es la mejor de los consagrados ni dice nada positivo de los noveles. Me lleva a pensar que este crítico es también poeta, precisamente eso mismo. Ha escogido a los indubitables, pero no en su más brillante expresión, y a los noveles más mediocres para que, caso de que llegue el momento, su poesía brille en todo su esplendor. Algo tiene el crítico, sin embargo, más acentuado contra el evaluado poeta metido a narrador, pues comienza su crítica, publicada en un diario de tirada nacional, descalificando al hombre, no al libro. Sin decir nada bueno de su poesía ni de su obra anterior y desmontando despiadadamente la obra objeto de análisis.

Cuando un crítico se ensaña con la personalidad de un autor, deja de ser crítico y comienza a ser simplemente un hombre airado y ofendido. Los autores no tienen por qué ser unívocos, ni perfectos, ni encantadores, ni generosos, ni políticamente correctos, sino y solamente buenos escritores y poetas. Si son malos, lo son por su obra, porque el crítico no es un moralista, creo yo.

Podría seguir hablando de este asunto que no deja de ser baladí en el fondo y en la forma, pero me temo que quien queda malparado en esta crítica no es el autor, sino el propio crítico. Como la fabulación es una de mis tentaciones más firmes y procuro caer en ella, me pregunto ¿no será que el autor no ha incluido jamás a este crítico (poeta encubierto) a sus convocatorias de poetas? Debo decir que a mí me invitó en una ocasión y decliné, porque no me tengo por buena poeta, pero eso demuestra que el  autor es un hombre generoso y no un crítico feroz.

Entre ambos hay algo así como unos veinte años de diferencia en la edad, así que no pierdo la esperanza de que el crítico madure.