Vivir en Murcia I

El barrio
El barrio
Plaza Juan XIII
Plaza Juan XIII
Ronda Norte
Ronda Norte

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Altar mayor
Altar mayor
La cúpula
La cúpula

La Merced

Al fondo monumento a Salzillo
Al fondo monumento a Salzillo
Altar mayor
Altar mayor
Santa Eulalia
Santa Eulalia

Fachada de S. Juan d Dios

Precioso neo-mudéjar
Precioso neo-mudéjar
Museo Bellas Artes
Museo Bellas Artes

Rincon verde Rincon verdeYa muchos de vosotros sabéis que nos hemos mudado a Murcia.
Muchos piensan cómo es posible que nos hayamos cambiado a una capital de provincias, en lugar de seguir en Madrid.
Esta serie que pretendo desarrollar, y que colgaré en ‘viajes’, quiere dar respuesta a esa pregunta.
Muchos piensan en un sureste árido, seco, caluroso. En una ciudad pequeña, sin alicientes, sin vida. Pero están muy equivocados. En cada rincón hay árboles, muchas calles conservan sus arbolitos de sombra, hay pequeñas placetas con jardines, las grandes avenidas también están presentes y los edificios altos y llenos de cristales, alternan con fachadas barrocas y plazoletas con palacetes y casas del siglo XIX, con hermosos herrajes en las balconadas.
Hay un gran teatro clásico y otro más informal, un auditorio de música con sus programaciones anuales. Existen numerosos museos y vestigios que se pueden visitar, pero no quiero adelantar acontecimientos. Todo ello acompañado de diversas salas de exposiciones, conferencias y presentaciones de todo tipo.
Posee, pues, Murcia una oferta cultural variada y múltiple, pero -y esto es lo más importante- abarcable. Podemos ir andando a todas partes, no hace falta sacar las entradas con meses de antelación y con horas por delante para acudir a cualquier lugar por aquello de los atascos.
Se sale de paseo y se topa uno con los festejos, los desfiles o las actuaciones callejeras. Si los quiere evitar, también puede con facilidad, pues en todas las esquinas hay algún parquecillo recoleto en el que sentarse a tomar el fresco o el sol.
Nosotros vivimos en un pequeño barrio de calles sombreadas y edificios de cuatro plantas, lleno de comercios ‘con de todo’, del que, para la vida diaria, no es necesario salir. Posee un par de parquecillos cercanos, un gran hospital y algunos edificios públicos, además de colegios de todos los tamaños, muchos bares, farmacias y, por supuesto, varias tiendas de ‘chinos’. En cuanto sales del barrio, menos de doscientos metros, ya estás en grandes avenidas y plazas que dan paso a diversas calles amplias. El arbolado y las plazas con jardín te salen al encuentro a cada paso.

Los edificios notables alternan con espacios urbanos modernos en un equilibrio pocas veces logrado en las ciudades. Quizá el mejor ejemplo sea la plaza de la catedral, pero eso se queda para otro día.

Hoy simplemente mostraré el Edificio de la Universidad, antiguo convento de La Merced y que está en el puro centro de la ciudad, junto a una zona de grandes edificios de viviendas modernas y bien construidas. Los árboles están siempre presentes, como se puede comprobar.

Hemos hecho nuestra primera visita cultural a dos espacios notables.

El Museo de Bellas Artes que forma un hermoso conjunto con un centro escolar de estilo neo-mudéjar. El edifico del museo conserva las fachadas conventuales que se levantaban en el mismo lugar y posee una colección permanente de pintura que va desde el siglo XV hasta el siglo XX, con piezas más que notables, incluidos dos bocetos de Valdés Leal que sorprenden al no muy conocedor por su animado colorido. Lo mejor del Museo, entre otras cosas y para mi gusto: Las esculturas de Campillo y las pinturas de Rafael Tejeo.

La segunda visita fue a la capilla de San Juan de Dios, para ver una exposición temporal del imaginero, pintor y escultor contemporáneo Arturo Serra.
La capilla, su entorno exterior y sus restos arqueológicos son verdaderamente impresionantes. Ubicada sobre el alcázar islámico, es oblonga, con una cúpula muy curiosa y unas magníficas imágenes. Merece la pena verse.

Entre el Museo de Bellas Artes y la Capilla de San Juan de Dios, visitamos al paso la Iglesia de Sta. Eulalia. Es un hermoso edificio, en una alegre plazoleta que tiene un monumento a Salzillo. El interior tiene dos cosas notables, entre otras: Los trampantojos del altar mayor y de los laterales, y una capilla del Sagrario en donde se reúnen, siguiendo las indicaciones del Concilio Vaticano II la mesa de la Palabra y del Cuerpo de Cristo.

Esta es nuestra primera visita cultural. El próximo mes haremos alguna otra y os iré mostrando las bellezas de esta ciudad.

 

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