Deshojar la margarita

Últimamente recibo de amigos y parientes con conciencia social y política reflexiones acerca de cómo ejercer mi voto en las próximas elecciones locales. Todos los que conozco y me envían esos textos temen que vote al PP. Este texto es para tranquilizarlos.

Ante los grupos emergentes, uno siente la tentación de ensayar algo nuevo y que se presenta como diferente y, dadas mis inclinaciones naturales, me temo que el experimento Ciudadanos no sea precisamente el pétalo de margarita que se me pegue a la mano.

Ya que uno sólo tiene un voto que emitir, ha de ser responsable y siente que echarlo a la papelera, si como indican las encuestas, no hay mucho camino para algunos, mejor será pensarlo bien y no desperdiciarlo. Es decir, aquello del voto útil que sume en alguna parte.

Nunca he votado PP. Aunque el voto sea secreto, no es un secreto que no gozan de mi afinidad. Pero en tiempos inciertos y revueltos, con la que está cayendo y no deja de caer, uno puede sentir ciertas tentaciones absurdas y dejarse llevar por el miedo, la duda, la revancha o lo que sea. Sin embargo, esa posible tentación pasó rápido, no por mérito de mi fortaleza de espíritu, sino por lo acertado del spot publicitario del PP en TV.

Unas consideraciones acerca de ello. ¿Os habéis fijado en que no aparece en él ningún rostro conocido, ni siquiera el del presi? Bueno, si hubieran metido la imagen ciclista, con corbata y, como dicen en mi pueblo, con los pies en los pedales ‘para los portones’, quizá habría caído en la tentación. Me pregunto ¿por qué no sacan a nadie conocido? Sencilla respuesta, porque no hay nadie presentable, aunque los pongan en las listas ‘cerradas y bien cerradas y a dedo’. Pero ¿y los logros? Si miramos el tal anuncio, resulta que todo son ventajas, que es la ‘revolución tranquila’, que los tanto por ciento son abrumadores en éxito. ¿No les da vergüenza?; una razón más para no dar la cara en el video.

¿Qué hay del paro, de la reforma laboral fallida, de la sanidad menguante, de la industria decreciente, de las pymes que se han ido al garete, del auto empleo miseria de los autónomos sin derechos, de los vergonzantes salarios mínimos y de caridad, del fraude a los jóvenes, de la desatención a los ancianos, de la educación vacilante, de la cultura maltratada y olvidada, de los derroches en sostener la banca, de las obras públicas deteriorándose, de los faraonicos proyectos de aeropuertos fantasma, del campo abandonado, de los pueblos vacíos, de los padres de familia que se conforman con trabajar tres o cuatro meses al año, con suerte, de los abuelos que sostienen a hijos y nietos, constituidos en seguridad social con sus pensiones?

Lo siento, pero cada vez que veo el tal spot, sólo me sale una frase: ¡Y una mierda! No suelo ser malhablada más que en casos de emergencia total y ese spot es una emergencia y una agresión al sentido común.

Gracias a los ‘pensantes de marketing del PP’ por hacer ese anuncio que me deja la conciencia más tranquila y me quita una preocupación. Ni ‘jarta de vino’ se me ocurriría votarlos.

 

Un comentario en “Deshojar la margarita

  1. No entro en debates políticos, fundamentalmente porque, hoy, la palabra “política” agoniza bajo toneladas de podredumbre. Pero me acerco a quienes pueden hablar de política sin hacer apologías encendidas de la única verdad: la de SU partido político.
    Un político es –debería ser- un servidor público, alguien que trabaja para la comunidad que representa. ¿Ocurre esto, hoy? Pues por lo que vemos, lo que sufrimos, lo que tristemente ha dejado incluso de escandalizarnos, no. Se entra en política para hacer que los asuntos personales y del propio grupo/partido prosperen, apoyados en los generales, y de paso, cuando es factible, expoliándolos. Ciertamente, el partido llamado PP es un ejemplo clarísimo de esta inmoral inversión, que sobrevuela la ética haciendo funambulismo por “lo legal o alegal”. Pero esta prueba del algodón, ¿que grupo político la pasa? Me gustaría saberlo, próximo ya el día en que tenga que coger con guantes de látex una papeleta y, tapándome la nariz, soltarla rápidamente dentro de la urna.

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