Sandwich de pepino

El Reino Unido prepara un referendum para decidir si sigue como miembro de la Unión Europea o se aparta, como la isla donde se asienta, de ella. Mientras a los griegos los quieren echar por las buenas o más bien por las malas; por morosos, después de haberles hundido la economía a base de recortes y austeridad. No como España, pero parecido.

No sé quién decía el otro día que lo que pasa en la Gran Bretaña es un problema de identidad. Cuestión que, por otra parte, siempre le importa mucho a la derecha (como la del señor Cameron). Ellos son los que hablan siempre de ‘lo nuestro’ y de ‘nosotros’, pero no con una intención integradora, más bien para diferenciarse de esos otros, los bárbaros, que son los que no son ellos.

Condenados a estar fuera por su geografía, lo que les pasa es que, dentro, desde tiempo de sajones y normandos, nunca han sido unitarios (recuérdese Reino Unido no deja de ser un eufemismo o una paradoja, sobre todo si miramos a Irlanda o Escocia) y de cara al exterior, nunca han sido Europa.

Tienen el corazón dividido entre sus antiguas posesiones coloniales, incluyendo a los Estados Unidos (que tampoco son muy unidos por dentro, a no ser que consideremos que los black people ya tienen todos sus derechos y de los indios o los hispanos no hablemos) y la envidia que les dan imperios como el francés, continental y con colonias, y el alemán, más continental aún, aunque con menos colonias de las antiguas.

Es una pena que a estas alturas de la Historia alguien ande buscando, con desesperación, una identidad y de paso complicándonos la vida a los demás. ¿Quién si no ellos merienda sandwich de pepino con una infusión de hojas de té y de leche una nube? ¿No les parece suficientemente identitario?

Parece que es difícil dejar de ser un Imperio. Más importante era el romano y ya ven, luego tuvo sus rebrotes en el renacimiento y el neoclasicismo y todavía hay quien se hace un chalet con un pórtico columnado y un triángulo encima, aunque sea de pladur, pero dejó de ser un imperio y no pasa nada. Nosotros mismos, tuvimos un imperio en donde no se ponía el sol -con lo cansado que es eso. No por haberlo perdido nos sentimos menos, aunque es cierto que algunos también andan buscando su identidad sin saber en donde hallarla.

La mayoría estamos contentos con ser mezclados, con saber que venimos de cualquier parte, con no ambicionar un imperio. Nos conformamos con tener nuestras pequeñas vidas y con intentar cambiar el mundo, aunque sea un poquito. Queremos dejarle a nuestros hijos y nietos un lugar más amable, mejor organizado, más solidario y más pacífico y no andamos enredando con la historia, sólo porque no tenemos clara nuestra identidad.

Ya decía un señor muy listo, Amartya Sen, que las identidades no son únicas, que son múltiples y cambiantes. Por nada del mundo me volvería yo a mi identidad de hace treinta años, aunque sea a costa de envejecer irremediablemente. Si eso no lo quiero para mí, tampoco para todo un pueblo. Querer volver a la era del imperio (victoriano) es una regresión. Tendrían que hacérselo mirar.

 

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