Testamento

Cuando me haya ido,

no hagas duelo por mí.

No quiero lágrimas que no podré ver,

prefiero sonrisas hoy y aquí.

No te lamentes por mi ausencia,

dame compañía y conversación.

No lleves flores a mi tumba,

dame miradas de amor;

que tus ojos en los míos se prendan

y tus manos acaricien mi piel.

No hagas duelo por mí,

no lleves luto ni te cubras de ceniza.

Enciende el fuego en mi invierno

y muéstrame la noche estrellada.

Cuando yo me vaya,

no llores por mí.

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