Dos ángeles y una escultura

El Museo Ramón Gaya sigue con su tercer ciclo de Diálogos entre autores contemporáneos y la obra de Gaya.

En el día de ayer (23-F), tuvo lugar el encuentro entre Gaya y Ángel Haro, en el que participaba como ‘mediador-moderador’  Ángel Montiel. Si el texto de Montiel es directo, claro y sencillo, pero profundo y nacido de la experiencia, así el de Ángel Haro, cuando enfrenta férreamente su voz a la imagen de su padre, con el telón del retrato de Gaya a su padre, es una declaración de vida, de elecciones y retornos.

Se produjo más que un diálogo o un debate, una serie de confesiones ricas en hondura, sencillas y directas, cargadas de la verdad de cada cual y, por ello mismo, universales y eternas.

La reflexión del varón, los ángeles, acerca de la figura paterna -la de Gaya, la de su padre y la del padre de Montiel- mediada por las expresiones simbólicas de la pintura y la satinada escultura no eran sólo aquella rebeldía y reconocimiento que los hijos varones sienten por sus padres, sino la experiencia de ruptura y encuentro que todos vivimos con respecto a nuestros padres, su mundo y circunstancias y su universo.

Nos pasamos la vida, como dice Montiel, rompiendo con las cosmogonías paternas, para finalmente, en la madurez, reconocer que hemos construido un universo semejante, sino idéntico, al menos en lo afectivo; que los disculpa y nos exonera.

Con las excusas del arte se llega al alma de los seres humanos y ayer, dos ángeles, un retrato y una escultura mostraron sus almas gemelas, cargadas de humanidad.

Gracias.

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