Recordar

Es triste pensarlo, pero en estos días de Santos y difuntos, lo que viene a ser lo mismo, me vienen a la cabeza tantas personas desaparecidas que, contándolas, me doy cuenta de que ya conozco a más muertos que vivos.

Pero muchos más son los muertos que nadie rescata de la memoria, aquellos de los que nadie se acuerda o que, nosotros que vivimos lejos de ellos, no hemos conocido nunca y sus muertes, sobre todo las violentas, nos resultan algo ajeno.

Hoy hago el esfuerzo de, como dice el Apocalipsis, mirar a esa muchedumbre de túnicas blancas que vienen de la gran tribulación. Esa gente que ha padecido en esta vida por culpa de nuestra indiferencia, del egoísmo y las ambiciones desmedidas. Que gocen de paz y de misericordia, esa que no tuvimos con ellos y que nos perdonen.

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