Una reunión, una iniciativa y un homenaje

El día 23 de enero recién pasado, se celebro en ‘ámbito cultural’ de El Corte Inglés una iniciativa promovida por Apimur, la asociación de pintores murcianos.

Que se anunciaba con este cartel y que pretende tener continuidad, dando paso a narrativa y otras manifestaciones literarias.

Conducido este rincón literario por Guillermina S. Oró nos permitió escuchar las voces poéticas de J.A. Castillo de Lucía Abadía y la muy sublime de Soren Peñalver. Disfrutamos con la maestría en la recitación de Antonio de Béjar, la socarronería del gran pintor Falgas y de la música de Flores Yepes. No era fácil hacer de un acto con tantos participantes con voz propia algo ágil y distraído, pero con su buen hacer y simpatía Guilermina lo logró con creces. Nos quedamos con ganas de más. Se cerró el acto con la entrega de un retrato a Soren Peñalver llevado a cabo por Domingo M. Garrido que sin duda había captado no solo la imagen sino el espíritu del retratado.

Después de escuchar las voces quejumbrosas de Castillo y la vitalista de Abadía, le llegó el turno a Peñalver. Los tres son lo que yo llamo poetas comprometidos; Castillo con el dolor del mundo y los valores, Abadía con la vida que hay que defender con alegría y Soren que es, como decía Gaya, alguien que mira el mundo como si fuera un cuadro.

Ramón Gaya decía que pintor es el que mira el mundo como si fuera un cuadro, quizá buscando el cuadro encerrado en lo evidente y que otros no ven, o como Miguel Ángel que luchaba contra el mármol hasta que sacaba la imagen que encerraba y que nadie, sino él, podía sospechar. Ese es Soren. Soren no es un poeta porque escriba poemas, sino porque construye la vida, el dolor, la alegría, la memoria, la experiencia, como un poema.

Se habló de influencias. Es cierto. Los que leemos y escribimos podemos ver y se ven en nuestras obras las señales de lo leído, la impronta que nos han ido dejando los que han pasado por nuestras manos y han fustigado nuestra sensibilidad e imaginación. Sin embargo, Soren Peñalver, no hablaba de influencias, sino de ‘identidades’ y así, con esa naturalidad de sentirse parte del cuerpo de poetas/profetas, en sus versos de añoranza por el amigo que se fue y los dulces días de la juventud, se le coló de manera natural la mención a Kavafis y no era una cita, ni un rasgo de conocimiento, era una identificación, un espejeo. Ambos, Kavafis y Peñalver, estaban mirando el mismo dolor con la misma añoranza, con idéntica nostalgia y, así, la mención era obligada.

No cabe duda de que el homenaje a Peñalver estaba más que justificado y yo me alegré porque le admiro y aprecio a partes iguales.

Un comentario en “Una reunión, una iniciativa y un homenaje

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *