Haiku

Todo el mundo escribe haikus.

Desde aquellos tiempos en que leí a Yasunari Kawabata he comprendido que hacerse con la sensibilidad de un japonés es algo muy difícil si no imposible. Aunque hay quien lo consigue, como son los casos más recientes que conozco; el de Susana Benet y el de Pepe Rubio.

Para no ser menos y no sentirme desplazada de las corrientes actuales, de las que cada vez me siento más ajena por aquello de que, aunque uno no quiera, termina por ser y estar extrañado en el mundo (cosas de la edad) me atrevo con dos haikus o lo que buenamente sean. Ahí van.

La mariquita

con su bata de cola

alzando el vuelo

 

Lloroso el niño

por el globo perdido,

pegado al techo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *