En el año de Gracia de 2017 (Parte II)

Celebrada la cena tal como se refirió en la Parte I, los asistentes se lanzaron a danzar una melodía que, por gentileza de J.R. representaba muy bien al colectivo ‘Gallinero playuqui’ con que se conoce a este vecindario mundialmente.

En las imágenes se puede observar como un catedrático emérito de Lengua y literatura hebreas de la UCM se desmelena y presenta una actitud poco conveniente a tan conspicuo docente. Pero, estas son cosas que ocurren en verano, con la caló. Normalmente se trata de un señor muy serio para sus cosas y de ello no se debe inferir iguales actitudes en miembros del colectivo de catedráticos de Universidad.

 A la voz de. ¡Cari, vamos a deliberar! Los majos salientes, en actitud un tanto desenfadada y poco conveniente ante las miradas de los asistentes, quienes no dejaron de lanzar sus interjecciones y vítores, se reunieron muchísimo a deliberar y a traición le colocaron la banda a los nuevos majos que instantes antes estaban así de contentos y despistados.

Tras la investidura, se procedió como no podría ser de otro modo (frase que dicen últimamente mucho los políticos, aunque, por otra parte, cualquier cosa puede hacerse de muchos modos diversos, pero esta es una discusión para otro lugar…) a los discursos de ambos nuevos majos. De sus palabras y expresiones se deduce claramente, como no puede ser de otro modo (insisto) la emoción que los embargaba y que además se contagió a los asistentes, que corearon frases, lanzaron vítores y aplaudieron a rabiar, mostrando en cualquier caso un gran interés por las palabras de los oradores, casi mayor que el que les prestaban sus alumnos, cuando aún ejercían la docencia.

Este ambiente, en el que los sentimientos estaban a flor de piel, provocó en algunos de los asistentes actitudes de gran fraternidad, aunque juraban que sólo habían bebido cerveza 0/0.

A continuación se procedió a la toma de algunas imágenes muy originales en las que posaron los miembros del ‘Gallinero’ con los Majos recién nombrados. (No se puede hablar de elección, porque no fue precisamente eso, sino una designación a dedo. Aquí no nos andamos con tonterías de hacer que pase por democrático lo que es meramente impositivo. A ver si empezamos a llamar a las cosas por su nombre) (Perdón, que me he ido por otro lado… es que llevamos una racha…)

Para finalizar se llevó a cabo la tradicional fotografía de familia. Por una caída involuntaria, se produjo un escorzo violento, digno del mejor Barroco, que le dio a la imagen una cierta originalidad como se puede apreciar.

Una vez concluidos los actos protocolarios, dos manos inocentes convocaron a la lluvia y se armó… Aunque siempre hay quien tiene a mano un paraguas. Por otra parte el que alguien aparezca en un balcón, acodado en la barandilla con aire inocente no debe llamar a engaño al buen observador que verá a los pies un precioso barreño azul celeste.

Así, un poco pasada por agua, acabó la velada. pero todos parecían contentos y felices y no se produjeron daños mayores que camisetas empapadas.

Por fin, los agradecimientos: A los miembros del ‘Gallinero’ en su conjunto por confiarnos la honorable tarea de representarlos en toda clase de actos. Procuraremos hacerlo con dignidad. A Manolo que, mientras yo estaba distraída hablando con su señora, la Teo, nos trajo sendos montaditos con su tomate y todo. Estos son los detalles que hacen que una no pierda la fe en la Humanidad. A Isabel que hizo unas rosquillas aptas para celíacos, diabéticos, intolerantes a la lactosa y otros intolerantes, sin que por ello, milagrosamente, dejaran de saber como las de la abuela. A los autores de las imágenes, Mario y J.R. sin cuya colaboración no hubiera sido posible esta crónica o, al menos, habría quedado más deslucida.

Pedir disculpas a los posibles afectados; como Cristina y Jose que no aparecen más que de refilón. También están desparecidos Teo y Manolo y bien que lo siento, porque siempre he sido de estómago agradecido. El chino ‘malaleche’ de mi ordenador los ha suprimido, quién sabe por qué y no encuentro su foto por parte alguna.

Y esto es todo, si alguna falta hemos cometido, sabed disculparla.

Feliz fin de verano a todos y buen otoño.

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