Las hierbas en la cocina

Una de las cosas que permiten añadir sabor a los platos evitando el exceso de sal son las hierbas y especias.

En casi todos los recetarios de cocina y en los programas de este asunto recomiendan tener plantitas frescas en maceta; así el orégano, la salvia, la albahaca, la hierbabuena, etc. Pero, claro, no es fácil en una casa normal tener un plantío de estas hierbas.

A mí me gustan especialmente el cilantro, la albahaca, el perejil, el apio para usarlos frescos.

Orégano, tomillo, romero, laurel, salvia, etc. se pueden usar tranquilamente secos y no complicarse la vida.

Por si no lo sabíais es bien fácil conservar esas que más me gustan.

Se limpian, se separan las hojas y se guardan en bolsitas de congelar herméticas en el congelador. Siempre están a mano. No tienen el mismo aroma que frescas, pero no lo pierden.

El apio por su parte suele venderse en pencas muy grandes que no se consumen fácilmente, porque tiene un sabor fuerte y no conviene abusar, pero es estupendo para sopas, guisos, pistos y caldos. De manera que si se limpia y se trocea, dejando algunas varas un poco más largas, con sus hojas, se puede usar durante mucho tiempo, tanto cocido como crudo, simplemente, en este caso, dejándolo descongelar.

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