Hamburguesas de pollo y mejillones

Las hamburguesas de pollo no necesitan de nada. Si las encargáis en la carnicería de costumbre ya están suavemente aliñadas y sin aditivos. Se ponen a la plancha con un chorrito de aceite y se sirven. Al que le guste puede ponerle mostaza de Dijon o un buen ketchup.

Los mejillones se cuecen al vapor y no necesitan sino un chorrito de limón. También son buenos los congelados cocidos que vienen con una valva.

Estos platos que parecen poco elaborados, en realidad son suficientemente sabrosos por sí mismos. Se evitan con ellos añadidos de acompañamiento que engordan o añaden grasas innecesarias. Si queréis adornar un poco las hamburguesas unos tomatitos cherry y un poco de rúcula se rán suficientes.

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