Gente antigua

Cuando uno mira el panorama del mundo a grandes rasgos tiene la sensación de estar mirando a algo sucedido hace muchos siglos, incluso milenios. Gente antigua intentando que prevalezca su hegemonía. Arrebatando territorios a otros, echando a la gente de sus lugares, apropiándose de sus haciendas y malbaratando sus vidas como si estas no fueran nada. Una especie de aristocracia trasnochada, sin ideas, apoyada tan solo en la soberbia de su fuerza. Empleando los viejos argumentos de son ruidosos, son sucios o son diferentes.

Si abrimos el foco observamos como las viejas potencias, que en su momento fueron imperios, quieren a toda costa que su voz se oiga más fuerte y más lejos. Si lo cerramos, pequeños imperios, que ya casi nadie recuerda cuando fueron importantes, tratan de abrir sus fronteras y hacerse con un bocado del vecino.

Algunos recurren a las nuevas tecnologías como si estas por sí solas fueran aval de moderrnidad, pero también en su momento fue una innovación la pólvora o las torres de asalto, los ejércitos montados en elefantes o las ballestas. Lanzar cosas lo más lejos posible para confundir y amedrentar al enemigo, a aquel que nosotros mismos en nuestro afán de poder hemos convertido en rival, es exactamente lo mismo que lanzarse cubierto de pinturas de guerra y dando alaridos al combate cuerpo a cuerpo. Cosas viejas, inventadas por gente de todos los tiempos.

Lo único contemporáneo es la falta de vergüenza que no cesa, la iniquidad contra el semejante que solo hace que crecer, el robo y el dolor que se infligen a los demás, la muerte que campa por todos los lugares a sus anchas. Eso sí es de cada día y del presente que no cesa.

Pero los métodos; la mentira, la extorsión, la corrupción, la calumnia eso es más viejo que el Imperio Asirio, más antiguo que las guerras púnicas. No vamos nunca a oponer verdadera justicia y solidaridad a ese viejo mundo obsoleto. No vamos a enfrentarnos a él con imaginación y creatividad, saliendo de los viejos moldes del terror y las falsas acusaciones. Qué hartazgo.

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