Un arrebato poético

La poesía es a veces contagiosa

A mis amigos poetas

 

Urgencia

 

El  verso urge y se precipita llamando

a una pérdida todavía no vivida.

El poema se lanza raudo hacia

Una pena de amor que no llega.

¿Son esos lamentos fingidos pura letra?

¿Es ese, sin nombre, oficio de poeta?

Esos versos al acecho,

Ese poema que es amenaza de tristeza

¿de verdad son poesía

O son trabajo perdido de profeta?

No será mejor vivir y esperar a que llegue el verso,

No será mejor que el poema se desplome

Cuando la vida incierta se derrumbe.

A qué tantas anticipaciones.

¿Prisa por vivir o prisa por escribir?

 

Tal vez

 

De un cielo limpio hacer tormenta,

De un mar en calma amenazar galerna,

De los amores serenos hacer tristeza

Y pasión perdida.

De la vida en decadencia precipitar la muerte

Y envolverlo todo en el manto de la nostalgia.

Ya me lamento de lo que no ha sido desgracia

Porque el verso alegre, distendido, no es poema;

Porque la vida en paz no es poética.

Para qué entonces dejas

Los días de apacible monotonía,

De rutina casera y tibia.

No. Esos no cuentan.

Para escribir hay que sufrir.

Tal vez.

Un comentario en “Un arrebato poético

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