Densitometría

Por prescripción de su ginecólogo, acudió a un centro a hacerse una densitometría. Tumbada boca arriba en la camilla, observó como un grueso brazo mecánico se desplazaba por encima de su estómago, su cadera y su pelvis, haciendo ruiditos extraños a cada segundo. De repente, tuvo la sensación de que aquel brazo mecánico, dotado de vida propia, iba haciendo cortes en su cuerpo.

Cuando la enfermera le dijo ya está, se puede incorporar, una imagen cruzó por su cabeza: Me ha cortado en rodajas y si me levanto, parte de mi cuerpo se quedará en la camilla y la otra parte será la que pueda irse a casa, pero ¿cómo, si lo que se queda en la camilla son las piernas?

Tuvo un instante de pánico. Al encontrarse en el pasillo, se le escapó una carcajada que provocó cierto asombro en los otros pacientes que aguardaban turno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *