¿Por qué merece la pena vivir?

Creo que la imagen habla por sí misma. Cuando miro esa foto no puedo asegurar cuál de esas dos criaturas me produce una mayor ternura. Si el uno se merece ese sentimiento cálido y que hace aflorar unas lágrimas de regocijo a los ojos, el otro, el mayor, que fue mi pequeño no hace tanto, me parece igual de tierno. Verlo embelesado con su enanito, jugando con él, aunque sea todavía tan pequeño que no podemos saber qué siente o si entiende el juego, me produce una extraña oleada de calor por dentro que me provoca una sonrisa.

Estos sentimientos son parte de una recóndita felicidad que nadie puede arrebatarme, porque es mía e íntima y no responde a razones que puedan explicarse con lógica. Es verdad que nos une un lazo de sangre, es verdad que hemos vivido y vivimos experiencias y momentos en compañía, pero eso no es bastante para explicar esta oleada de alegría, de ternura.

Puedo pasarme horas mirando esa fotografía, fijándome en los detalles. Ese instante congelado encierra todo el sentido de la vida. Dar amor y compartirlo; ese es el secreto.

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3 comentarios en “¿Por qué merece la pena vivir?

  1. que bonito y cierto es tu comentario ;nada hay mas tierno y reconfortante que ver la felicidad de nuestros hijos cuando miran y juegan con los suyos , y nosotras pensamos que el tiempo no ha pasado ,que es imposible que hayan crecido tan rápido pero asi es ….maravilloso

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