Más pintura

Menos mal que, tal como está el patio, aún no pierde uno la capacidad de mirar alrededor y que algunas cosas le llamen la atención.

En el viaje que hicimos este fin de verano pasado, me encantaron los paisajes de Chequia. Esos campos serenos, iluminados por un sol tenue, las montañas suaves y redondeadas, las llanuras apacibles y las casitas cuidadas con sus tejados rojos.
Al borde del camino, árboles esbeltos pasaban rápidos dejando entrever dorados reflejos de atardecer. Esas fugaces visiones, entrevistas desde la ventanilla del autobús, se me quedaron grabadas en la retina.

Una interpretación de ellas es la que he hecho en acrílico, sobre papel de acuarela. Espero que os gusten. casaswebarbolesweb

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