Semana Santa de Murcia

Todo el mundo conoce los Salzillos de la Semana Santa murciana y no cabe la menor duda de que son el santo y seña de esta ciudad en cuanto a imaginería se refiere. Así mismo, sus imágenes sirven para promocionar las hermosuras de esta ciudad junto con la frase ‘una ciudad con ángel’ y el bellísimo ángel  de Salzillo.

Sin embargo, no sólo en el pasado, como es el caso de Nicolás de Bussy y Mignan, autor de un San Pedro en el paso de la Negación, de 1699; o la Dolorosa de Roque López de 1787, sino en tiempos más cercanos, lucen imagineros como Sánchez Lozano, Juan González Moreno, José Hernández Navarro o el más reciente Ramón Cuenca, autores de hermosísimas imágenes que pueblan la devoción popular de Murcia.

Muchos de ellos desfilan en los pasos que saca la Real, muy ilustre, venerable y antiquísima archicofradía de la preciosísima sangre de Nuestro Señor Jesucristo, más conocida por ‘los coloraos’, en referencia al color de sus túnicas de penitentes.

En todas las cofradías, los estantes, es decir aquellos que soportan las andas de los pasos, llevan las túnicas arremangadas, mostrando unas hermosas enaguas blancas de batista bordada y las preciosas medias caladas y decoradas que se rematan en las esparteñas propias de los huertanos. Por encima del cinto aparecen los penitentes como gordos inflados, pues llevan toda clase de caramelos y golosinas, amén de bollos dulces, que han sustituido, en los últimos años, a los huevos duros, los bollitos de pan y las habas tiernas de antaño.

No dejan de ser, salvo excepciones notables, como las de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, mucho más ordenada y silente, desfiles procesionales con cierta bulla, ya que los penitentes hablan entre sí y con sus familiares y amigos, que están al borde de la calzada contemplando su paso, y a los que obsequian con lo que se sacan de la faltriquera repleta de dulces.  Pero todos los desfiles deslumbran con sus bellísimas imágenes salidas de la mano de los imagineros arriba citados y casi todas ellas de abrumadora antigüedad, en perfecto estado de conservación. Así mismo tronos y fanales son de lo más hermosos y por eso os acompañamos unas cuantas imágenes, en las que se aprecia esa belleza y también el inmenso esfuerzo de los portadores, ya que en algunos casos, como el Lavatorio de pies, el número de figuras y de adornos y detalles es impresionante.

El tiempo, templado y sereno, más la presencia de nuestros hijos y nieto, nos ha permitido con creces disfrutar de esta Semana Santa y añadirle un encanto especial.

A punto de marchar a Centroamérica, no quiero dejaros sin este recuerdo.web12 web1 web2 web3 web4 web5 web6 web7 web8 web9 web11

 

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