Aprendiendo a bordar

 

Me hacen llegar esta imagen colectiva, acompañada de algunas individuales, en donde se aprecia el detalle del bordado de cada blusita.

Las niñas han aprendido a bordar y cada una se ha hecho su propia prenda, desarrollando al tiempo su creatividad y su sentido estético. Con una capacidad innata que pertenece a la base de su cultura indígena, han sabido combinar de manera magistral colores y formas. Probablemente no sean conscientes de cuanto deben a su propia tradición, pero quien lo mira desde la distancia y la diferencia se da cuenta de que allí, detrás de sus pequeñas manos y su inspiración, hay siglos de artistas y artesanos que crearon un mundo propio, bello y cargado de símbolos.

Espero que cuando sean más mayores lleguen a darse cuenta del valor de lo que han hecho, de cómo las entronca con sus raíces y cómo se adelanta a su fututo de mujeres que han de crear todo un mundo nuevo, sin perder de vista el bagaje hermoso que les han trasmitido sus antepasados.

Me siento muy orgullosa de ellas y admiro a sus maestras que han sabido y saben estimular en ellas el sentido de lo bello. Por este tipo de cosas merece la pena gastar tiempo y esfuerzo.

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